La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







miércoles, 25 de noviembre de 2015

Cuento en que se cuenta lo sencillo que era todo entonces




Érase que se era un país que desfilaba un día sí y otro también. Se diría que los hombres que poblaban su territorio hubieran nacido para desfilar. Si había procesión, salían los soldados a acompañar respetuosamente los ritos sacros. Si había exaltación del jefe de jefes, salían los soldados con sus pertrechos a mostrar su disciplina y lealtad. Si venía de visita el rey del Gran Reino, salían los soldados a rendir honores y presentar armas.  Si había que mantener el orden, salían los soldados a mantenerlo. Si había que defender la patria, según las arengas de los altos mandos, salían los soldados a hacer que la defendían y cantaban aquello de que derramarían hasta la última gota de su sangre en el intento. Todo era sencillo y generoso entonces, y la gente salía a la calle la mar de contenta a ver desfilar a los soldados. Fin.



6 comentarios:

  1. Pues a mi nunca me lo contaron, pero de pequeña me creía que todo acababa bien. seguramente por motivos semejantes, aunque fuera en otra lengua. A estas alturas mi nivel de certidumbre se murió al igual que las células que animaron a la niña. Se dice que cada 7años se renuevan las células del cuerpo y cuando dejan de hacerlo ...malo...apoptosis. O quizá bueno!!!

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    1. No me diga que usted se perdió el despliegue de desfiles de aquellos tiempos... sencillos.

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    2. Afirmativo, pero no le arriendo la ganancia a mi peor enemigo. Ya ve vd.

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  2. Ahora desfilan de otra manera...
    Besos.

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    1. Sí, pero siguen prestos a desfilar de la manera tradicional, si llega el caso.

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