La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







viernes, 31 de julio de 2015

Hallazgos: un poema de amores imposibles

















Hay decenas de poemas ocultos, centenares, tal vez miles. No sólo poemas que una vez aparecieron en un libro del que no se supo más. O poemas que, aun editados y reeditados, aún no habíamos tenido tiempo u ocasión de leer. Naturalmente planteo esto desde una visión subjetiva y bífida, mi yo receptor y mi yo ignorante. Hay poemas en fragmentos -¿no lo son acaso lo que nos ha llegado de Heráclito y no digamos los de Safo?- bien porque se hayan perdido por el camino o porque son así. ¿Son menos poesía por rebosar fragmentación? ¿No tiene lazos el pensamiento filosófico con la poesía? Cuando Heráclito dice: El sol es nuevo cada día ¿no poetiza? Cuando Lao Zi dice El que sabe no habla / el que habla no sabe, ¿qué expresión pone en marcha? ¿Dónde empiezan y dónde terminan la forma y el contenido en la poesía? ¿Está la poesía delimitada por el lenguaje o va más allá y genera sobre todo sensación? Su ritmo ¿no tiene que desembocar en desatar en nosotros el asombro, esa perdurable y dichosa perplejidad que, de vez en cuando, a veces muy de ciento en viento nos toca con su ay? No quería ir por ahí ahora mismo, pero los desvíos a veces nos conducen a los caminos principales, como todo en la vida. Pensaba, y al pensar hago un homenaje, en tantos poemas ocultos que fueron escritos sobre tablas de arcilla y los añicos de ésta fragmentaron y sobre todo extraviaron cuanto decían. Pienso en pergaminos roídos por el olvido, en los libros devorados por hogueras intolerantes, en los poemarios víctimas de las modas efímeras y, por qué no, en los trazos brevísimos sobre la arena de una playa y que el océano engulló. 

(Uno descubre poemas no leídos -y le quedan tantos por disfrutar- que otros conocerán. Pero la tendencia, y a veces obsesión, por el descubrimiento es como el tierno deseo / y nube insinuante, que diría Cernuda. Mi descubrimiento poético de hoy es de Darío Jaramillo Agudelo, de su serie Amores imposibles

"Que no nos vengan con los azarosos amores posibles,
que ni a ti ni a mí sus ansias nos toquen,
que no haya cuerpos que contaminen esta deliciosa entelequia,
que tú sigas siendo sin saber lo que eres,
un amor imposible,
y que yo te ame sin creer nunca que te alcance)



4 comentarios:

  1. un aplauso por tu extraordinario blog

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    1. Oh, me sacas los colores. Bienvenida, pasea cuanto quieras con entera libertad por estos textos.

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  2. Los poemas buscan su destinatario ideal, ese lector que los rescate de la polvorienta estantería del olvido, así que no hay que preocuparse demasiado. El encuentro entre escritura y mirada busca siempre su tiempo y su espacio. Un fuerte abrazo.

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    1. Evidentemente, me restas angustia por no alcanzar ni una mínima parte de lectura de tantas letras. Dejemos entonces al sorprendente ejercicio del azar el hallazgo jubiloso y que habiten sus tiempos y espacios con la mayor comodidad posible. Un abrazo.

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