La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







jueves, 30 de julio de 2015

Hallazgos: encerradero






















No todo hallazgo es novedad. Como tampoco todo lo que llega nos aporta y no digamos nos deslumbra. De hecho acaso hoy día hay más nuevas fútiles que interesantes. En parte porque lo importante no se nos muestra, bien porque se nos oculta, bien porque no se explora. En parte porque la recurrencia conque se nos narran los acontecimientos, cercanos o lejanos, nos causan la impresión de lo ya conocido. Ignorantes de nosotros que apenas sabemos ni la composición de una partícula y despreciamos la contribución y la belleza que encierra cada átomo. Un hallazgo puede ser sencillamente un reencuentro. Personas, espacios u objetos se nos muestran de pronto, tras un tiempo sin haberlos percibido, para admirarnos. Reencuentros no solamente con la imagen, sino con la imagen que es traída por otra imagen. Porque una imagen, sobre todo si tiene vínculos con el pasado, no es lo que vemos, mejor dicho, lo que creemos ver. Es sobre todo una adecuación de nuestra persona a un tiempo redivivo.


(Aún hay por mi barrio de infancia ciertas huellas vivas. El escribiente de estereotipos  -ejercicio que diariamente practica el periodismo al uso-  diría que son mudos testigos, y se quedaría tan ancho. Puede una casa estar deshabitada. Puede un encerradero resguardar unas parras. Pueden unas galerías sobrevivir sin rostros que miren desde ellas. Puede la puerta estar cerrada a cal y canto y sus goznes oxidados. Yo escucho rumores cuando paso junto a una de esas casas. Veo mujeres con moño, hombres en mangas de camisa y me llegan voces infantiles jugando en el patio. Hasta el pozal sumergiéndose de golpe en el fondo del pozo pone humedad en mis labios)




2 comentarios:

  1. Las casas, aún vacías, siempre tienen vida.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Siempre me pareció que era así. Tal vez por eso me ha gustado asomarme a sus interiores y no por esoterismo (nada de buscar voces o representaciones fantasmales), sino por mera curiosidad, sobre todo si son antiguas,

      Eliminar