La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







lunes, 6 de abril de 2015

Admiración





















No sé por qué la flor del cardo mariano, o borriquero como le llaman otros, tiene que ser menos admirada. Tiene algo de flor del desierto, pero del desierto de la fronda, si es posible esta aparente contradicción verbal, y no en el pedregal. Apartada de otras flores, pero reina de los cardos en abundancia. Los humanos, tan dados a las metáforas, deberíamos reconocernos también en humildes y pasajeras floraciones. Y otorgar a ésta de la fotografía un simbolismo. Más allá de su uso medicinal (del cardo dicen que sirve para disolver los cálculos renales) o decorativo. Siento siempre mucha admiración por lo silvestre. Aquello que se cuida a sí mismo, o al menos se procura, que pugna por sobrevivir en lo efímero frente a la masa. ¿Será éste el símbolo que yo buscaba en este caso?




14 comentarios:

  1. me gusta la flor, que por cierto, atrae a montones de abejas ¿ debe de tener algo especial ?, digo yo, porque he ido este fin de semana al botánico de Miramar , el de los cactus, y allí, bordeando la carretera del faro, hay cantidad de cardos y de abejas.
    Salut

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    1. Probablemente las abejas encuentren en ella alimento y los humanos tratamiento. Todos los seres buscamos en las mismas fuentes, tengo la impresión. Y los humanos muchas veces lo han encontrado por observación del comportamiento de otras especies.

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  2. "Nadie me ofende impunemente", lema que figura junto a la flor del cardo, emblema de Escocia. Anécdota aparte, siempre he sentido predilección por esta planta y su flor.
    Salud

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    1. Anda, no lo sabía, ellos sabrán por qué, si es porque se da en abundancia o porque encuentran belleza peculiar o porque le otorgan significados que nosotros desconocemos. Para mí esta planta va muy vinculada a mis veranos del Norte, abundaba por doquier y nos escondíamos entre las más grandes. Un abrazo.

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  3. El abrojo o cardo como planta espinosa representa en el arte cristiano la redención después del martirio por recordar la corona de espinas de Cristo.
    También es símbolo de las fatigas y la esterilidad del mundo. En Génesis 3, 17-18 se lee: "...maldita sea la tierra por tu causa... Espinas y abrojos te producirá..."

    Saludos

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    1. Qué interesante, Jan. ¿Por qué elegirían esa imagen? Pobres abrojos, pero de la fatiga de las sociedades y la esterilidad del mundo será el reino del caos. Salud.

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  4. Sí, amigo Fackel, a mi también me gusta el cardo y prefiero que le llamen borriquero antes que "mariano", este vocablo me trae mal rollo político y religioso. Me gustan más los gorriones que las aves exóticas, los paisajes con presencia humana más que los grandes paisajes naturales y vacíos, me gustan más las playas con niños y señoras que las playas desiertas, prefiero la comida tradicional,como por ejemplo un rodaballo al horno, que una cocina de diseño por muy esferificada que sea, y prefiero la vulgaridad a la exclusividad.
    Salud
    Francesc Cornadó

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    1. No me hables de las cocinas de diseño. Las escasísimas veces que me he visto en la tesitura de probarla he salido del restaurán con complejo de frustración, de no haber comido y de haber hecho el primo. Y hablando de cardo...acuérdate del otro cardo, el rico de comer, el ribereño de Navarra (por no citar las acelgas, las borrajas, etc.)

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    1. Ya sabes, Francesc, un cardo sin decumanus no hacen ciudad.

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  6. Jajjj, cardo borriquero a veces me denominaron, jajj por algún motivo habría de ser, por ofender, seguro!!!!
    He de contarle a mi hijo lo de sus propiedades renales, habida cuenta que dicha característica le fue legada a través del abuelo materno.
    Muy interesante tanta información.
    Gracias de nuevo.

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    1. El uso de plantas o animales por el género humano para alabar o denigrar a otros seres humanos se basará en la observación, pero obviamente tiene algo de injusto. Una cuestión más de imágenes y metáforas, supongo.

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  7. Ahh y que en su día me negué a acudir a lugares con comida " de diseño", por principio. No en balde una anduvo entre fogones hace tiempo.

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    1. Aunque tampoco en todos los fogones es oro cuanto se cuece.

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