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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








sábado, 6 de diciembre de 2014

Post scriptum: interrupción


















Aunque mi presencia haya interrumpido tus pensamientos, espero me disculpes. Sabes bien que no es mi intención desviar tu fructífero ensimismamiento, algo ordinario en ti, y mucho menos invitarte a separar sentimientos de ideas. Pero déjame aconsejarte algo. Sé precavida. No seas tajante al decir que esta vez ha sido Eros quien ha sacudido tus entrañas. ¿Lo ha sido alguna vez? Di, más bien, que el fuego es natural dentro de ti misma y que, de la misma forma que ahí se fragua tu cólera también se genera la pasión. Eros se acostumbró a habitar la mujer y tú lo manejas a tu antojo y le paseas por tu poesía. Solamente va más allá cuando necesitas que la inspiración beba de la materia que hay fuera. Y a la que sabes atender convenientemente y con discreción, no obstante las habladurías de quienes no te quieren bien en Lesbos.



(Pintura de John William Godward)

     

5 comentarios:

  1. Más vale pensar bien antes de lanzarse a hablar... sobre todo en ciertos temas.

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    1. Una buena deducción y sugerencia la tuya. Templanza y prudencia siempre. Aunque cueste.

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    2. Equilibrio, difícil cuestión la del discernimiento.
      Las estaciones están repletas de miradas tristes que se conforman viendo los trenes pasar, porque como la vida, no paran en la que consideran tradicionalmente suya. Tan solo los aguerridos saben tomarlos en marcha, aun conscientes que les podría costar la vida, pero para este tipo de individuos vida sin emoción, sin saciar inquietudes con el debido respeto y dignidad no es tal, sino un aburrido limbo.
      Firmado: una gran jugadora que nunca compró lotería, pero aún no paró de jugar limpiamente aunque perdida y "desloma", con acento en la -a - Dado que este aparatejo resulta demasiado inteligente para semejante nimiedad.

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    3. MJ. Pero una vez en el tren, o en los trenes, miremos el paisaje, compartamos posadas y participemos de meriendas campestres...en toda su extensión. Más no va a quedar. El que lo deje para la otra vida, allá él con sus fantasmas invitados a la mesa de la Nada.

      Un abrazo.

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