Hombres que hablan de dioses ocupan las plazas de la ciudad y ordenan levantar más templos. Se quedan solos, y agraviados por no dar satisfacción a sus quimeras se alejan, siendo devorados por las sombras.
PERLAS DE LA FACHOSFERA PATRIA
Hace 11 minutos
Siempre habrá dioses, Fackel, como bien sabes... mientras queden hombres que los adoren.
ResponderEliminarUn abrazo
Pues hay tantos adoradores...que no van a caber los dioses, sospecho.
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