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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







sábado, 21 de septiembre de 2013

Loa a los consentidores
























Oh, inexorable misterio de la mayoría silenciosa. Oh, enigmática plebe recogida en la prudencia de sus trabajos y sus días. Oh, discreta grey cuya supuesta sabiduría se ventila cada amanecer y se guarda cada crepúsculo bajo la estancia mortecina de la inhibición. Oh, paciente mansedumbre en cuyo nombre se ordena y regula la libre disposición de los déspotas. Oh, cardo y decumanus de la conciencia recóndita, urbana alineación diseñada a imagen y semejanza de los manes y lares del dinero. Oh, fortaleza inaccesible para los impíos y desechados que tratan de perturbar su seguridad. Oh, inmóvil y cabal certeza que no se deja conmover por las trompetas de Jericó del día después. Oh, obstinada resistencia a los brutales acontecimientos de la naturaleza de las cosas.    

Cuando abrís la boca y eructáis, los poderes os conceden el reconocimiento y os condecoran con el pomposo sobrenombre de opinión pública; de ahí no pasa. Cuando ejercitáis vuestro destino de hormigas laboriosas labráis el mal que causará dolor en vuestra cerviz. Cuando no manifestáis criterio tratáis de convenceros de que sois cuidadosos, pero ocultáis simplemente que sois ignorantes. Vuestra calma aparente lo es antes instancias superiores, pero en el seno de vuestras pequeñas células donde pretendéis ser algo  -familia, pareja, actividad-  se desatan infiernos y desentendimientos que os desquician. Creéis ver el mundo con claridad, pero las circunstancias os abruman y os producen pánico, y solo entendéis de vender vuestra dignidad a cambio de protección. ¿Quién os va a proteger? ¿Los mismos que provocan las condiciones de vida y límites que os desasosiegan? Pensáis que el último día está lejano, cuando cada día es el último. Cada día, eximia mayoría silenciosa, os chantajean un poco más, os rebañan, os enflaquecen y os reducen a la expresión que conviene a los navajeros de barrio que dirigen vuestros destinos. 




Seguid así, inmensa y apacible muchedumbre, disfrutando de las maravillosas jornadas del no ver no escuchar no decir. Seguid imperturbables pasando de como el Séptimo de Caballería destruye la esencia de vuestro pueblo y ataca a vuestros padres, a vuestros hermanos, a todos cuantos han dejado la piel durante décadas y ahora se les condena a la miseria. Permaneced en los sofás, en el catre, en el asiento de grada, en la banqueta de la puerta del bar donde consumís el tiempo, como si no pasara nada, como si el ángel del latrocinio no estuviera ya actuando en picado sobre vuestros espacios íntimos. Quitaros de la cabeza la típica imagen del ladrón de antifaz. Cada día veis por televisión a los impunes, los que siguen tomando medidas antisociales, antiindividuales, los que ahora van a entrar en saco en las pensiones que perciben los jubilados, condicionando el panorama de las próximas generaciones. Si queréis dejaros robar y lamer lo que os ofrezcan porque les votasteis sois muy libres para permitirlo, pero los demás no tenemos la culpa.

Los  mayores atracadores del siglo os premiarán con sus benditas palabras, invocarán vuestro sagrado nombre y acudirán una vez más a contar con vuestro consenso ciego, pues todo les resulta poco y querrán repetir una y otra vez sus tropelías. Les está siendo tan fácil...¿Seréis tan insensatos para volver a entregaros atados de pies y manos a los ignominiosos? Allá vosotros. Pero recordad que el día de la ira no es algo bíblico; o si lo es, lo copió de la funesta y cruel realidad que los humanos conocen en todas las sociedades. Y el día de la ira puede arrastraros también y, acaso con mayor dureza, por vuestra despreciable condición de consentidores.  




Ante la última medida a punto de perpetrarse, cuyo objetivo de momento es recortar en 33.000 millones las pensiones de los jubilados, un grupo de veinticuatro economistas rebeldes ha suscitado un manifiesto de denuncia, en el que desentraña y descalifica las hipócritas y falaces razones de los "expertos" que justifican el saqueo. También podéis ver tal documento aquí.


(Las ilustraciones adjuntas son obra del ilustrador Manel Vizoso,  http://cachondodejahve.blogspot.com.es/



12 comentarios:

  1. En el fondo de tantas cuestiones quizás resida el temor, la más libre de las emociones, mire vd. por dónde. Menuda ironía.

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    1. El temor, por supuesto, ¿te parece poco?, y en general el miedo, y todo aquello que lo alimenta: la inseguridad, la comodidad, la mirada a otra parte, la pérdida del sentido de la realidad y de la orientación, la satisfacción del sálvese quien pueda...Lo curioso es que los mismos que nos inocularon esta visión suave de la vida son los que ahora nos la están retirando...luego la caída está servida, hermana. Menuda paradoja.

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  2. Gran loa, amigo Fackel!!!

    Personalmente, lo que más temo de esas mayorías silenciosas es precisamente esa ignorancia a la que tú aludes, miedo a ser realmente libres añadiría yo, hay casos puntuales en que de ellos dependerán cuestiones fundamentales para el futuro de todos nosotros; por ejemplo, tendrán que mojarse sobre la futura independencia de Catalunya (algo que en mi opinión ya es imparable, cuanto antes mejor para todos, por la sencilla razón de que esa es la voluntad del pueblo…); en fin, espero que esas mayorías (en caso de que realmente existan) sean cada vez más minorías, que se mojen en su-nuestro futuro, y que no se equivoquen cuando les toque decidir ya sea sobre este tema o sobre otros de importancia que seguro que vendrán… mañana.

    Saludos.-

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    1. Gracias, Krust. Temo más a las "mayorías silenciosas" (estereotipo que no quiere decir que sean mayorías, pero que actúan dirigidas y son muy peligrosas en un momento histórico dado) que los impresentables que toman las medidas crueles desde su ominoso ejercicio del poder. A estos les temo, de otra manera. Temo más a los que son como yo pero se conducen como si fueran de otra clase, de otro planeta, de otra riqueza. Son los que cuando vienen mal dadas presumen encima de no tener ideas pero se apuntan a las anti-ideas, la práctica del energúmeno. De momento, esas mayorías, y los de La Moncloa y Génova bien lo saben, son quienes les dieron el voto y les pusieron ahí. Te juro que si no fuera porque toda medida anticivil y anticolectiva la percibo antipersonal y me agreden a mí, simplemente les respondería: ahora joderos, pero ya ves, nos jodemos todos.

      Creo que el libro aquel que leímos en nuestra juventud (supongo que lo conocerás) "El miedo a la libertad", de Erich Fromm, sigue perfectamente en vigor. El individuo puede sentir miedo. Cuando es un colectivo grande es el que lo siente es pánico, lo soterre o lo disimule, y resulta insano y dañino, de consecuencias imprevisibles. Se verá.

      Hago votos por que las mayorías se reduzcan como las anginas y todo el mundo pueda hablar, expresarse, afrontar los hechos. Pero aún hay que quitar mucha torpeza entre quienes no se consideran parte de los silenciosos, ¿no crees?

      Salud siempre.

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    2. Sí, puede que haya soltar lastre de torpeza entre los que viajan en el globo de la gente activa, pero siempre será preferible volarse a la aventura de lo desconocido que encerrarse en la mansedumbre de las cuatro paredes silenciosas...
      No he leído el libro de Fromm, me lo llevo anotado de esta visita.

      Salut!

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    3. Celebro tu optimismo pero me he vuelto muy incrédulo. Hace pocos años me hubiera adscrito sin pensarlo a tu afirmación. No obstante acaso es que la disyuntiva no la plantearía yo ahora así, las palabras pueden ser una trampa. Y so que sigo expectante ante lo desconocido, la mansedumbre nunca me atrajo, pero más allá de este tipo de imágenes que acaban siendo sofismas acaso haya que hacer un esfuerzo cultural importante, antes de que el star system nos modele a todos.

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  3. Es increíble pero cuando comentas todas estas cosas que están pasando con compañeros, amigos o vecinos, todos asienten pero, a la vez, se les nota incómodos y algunos hasta bajan la voz.Creo que la mayoría silenciosa lo es primero, por comodidad (que piensen ellos y ya llegará alguno que me saque las castañas del fuego) y segundo , por miedo. No saben que esos son precisamente los pilares sobre los que se asienta tanta tropelía.

    Excelente loa.

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    1. Comparto contigo, Jerónimo, la experiencia de hablar con los otros. ¡No entran al quite! Unos porque votaron a los que les joden ahora y no se atreven no solo a reconocerlo sino a retirarles la confianza (habrá que ser torpes, pero están en su derecho) y otros porque están sumidos en la confusión. Coincido contigo en tus generales impresiones y conclusiones. Un abrazo.

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  4. En serio, la amenaza de la guillotina ¿FUNCIONA?¡¡¡ o ¿si?.

    ..ya sabemos la solución, la gangrena si no la cortas te mata...,
    ..a mi no me tiembla el pulso.
    Tula el mosqueado.

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    1. Yo nunca me he visto en el papel de verdugo ni siquiera con esa gente...no sé.

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  5. Ocurre que se envalentonan,esos que me contagian una agresividad que no es mía, los ignorantes de parlamento, los payasos que siempre sonríen para manifestar que nada les importa. Ocurre que no hay alternativa que les haga sombra; Rubalcaba debería dejar paso a otro con más poder de persuasión ,buen orador, inteligente y no contaminado por ningún caso de corrupción. El pesoe debería cambiar toda su plantilla . Nada parece moverse con fuerza en izquierda unida y los republicanos no se ponen de acuerdo. Me niego a creer que salga elegidos de nuevo, porque entonces si que pobres de nosotros y pobre país pobre.
    Esa mayoría silenciosa no se moverá mientras tengan patatas calientes en la mesa, el día que falten vocearan tan alto que .. Ya no hará falta, con el ruido de las bombas nos acallaran.
    Todos a la calle , una via humana de norte a sur y de este a oeste. Todos a la calle serios como en un funeral, sin violencia ,pero con miradas que matan. Aparcar los móviles,los coches, reducir el consumo al mínimo, que tiemplen los empresarios, que vean que somos quienes movemos la maquina...

    Pero nadie quiere sacrificarse para que dejen de sacrificarnos, porque en definitiva nadie cree en nada, todos esperan que alguien ponga las barricadas, para parapetarse tras ellas. Boquilla, mucha boquilla.
    Hablando de otra cosa, pero que viene al caso. Verás tu lo que tardan en cargarse al papa, aunque a estas alturas me da que todos están confabulados.

    Un abrazo

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    1. De todas tus llamadas la más hiriente podría ser la que fuera al corazón del consumo...pero es un arma de doble filo. Estamos entrampados, y tampoco el personal va a ceder a sus pequeñas satisfacciones donde se cree el rey del mambo. ¿No ves los chicos con qué dominio van por los sitios con sus móviles et adlatera? ¿O los adultos con el estreno de su último cuatroporcuatro?

      Lo del papa yo solo pido un culebrón para estar entretenido. El tema de una supuesta regeneración es profundo. Incluso para ellos. El mensaje en el que se basan fue arrinconado hace siglos y desde entonces solo han hecho poder, influencia y política. No van a cambiar. Que los sectores más reaccionarios sean capaces de todo, es probable. Siempre habrá algún fanático entre su grey que intente el crimen, ha ocurrido en todas las culturas y países. Es lo que ellos han sembrado. Salud de domingo.

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