.

.


La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








domingo, 27 de enero de 2013

La solución final o el instinto criminal de un ministro





Creo que es en la película La balada de Narayama, de Shohei Imamura, en la que se relata cómo los ancianos muy ancianos de una aldea, cuando sienten que ha llegado su hora -¿o que debe llegar su hora?- se retiran a morir al monte, sospecho que porque la tradición marca que son inútiles y ellos, desprovistos de defensa, asumen esa condición. No sé si esa costumbre será un referente de Taro Aso, viceprimer ministro de Japón, pero sus intenciones son crudas y moralmente criminales. Quizá ese personaje haya dicho lo que muchos otros gobernantes de las naciones piensan, y no me extrañaría que incluso los españoles, que se apuntan a cuantas lindezas llegan del exterior: que los ancianos deben darse prisa y morir pronto para no gravar tanto al Estado los gastos de asistencia médica. ¿Son meros desvaríos o expresa el deseo monstruoso de muchos gobernantes acuciados exclusivamente por el despótico y totalitario enfoque económico de la vida? ¿Va a facilitar el sistema del yen  -o del dólar o del euro o del rublo-   las vías para la solución final? Me intriga el procedimiento. ¿Abriendo las ventanas de los pisos altos de las residencias públicas? ¿Llevando a pasear a los mayores al borde de los torrentes? ¿Dejando la farmacopea equivocada en la mesilla? ¿Permitiendo que los ancianos mueran de miseria?

Dicho personaje ha escupido en parte al cielo, porque él mismo tiene más de setenta años. Claro, puede que  no se sienta concernido. Que su posición económica y social sea elevada. Que pertenezca a esa clase pudiente no mayoritaria pero sí numerosa que se siente segura con los sueldos que obtiene…del Estado que le paga. Aunque haya tenido que rectificar, por obvias e hipócritas razones de (in)conveniencia política, creo que Taro Aso dice lo que piensa. Ese sería el deseo de muchos gestores del capital. La muerte de los longevos. Porque los ancianos no solo no resultan ya productivos -debieron dejar de serlo hace muchos años- en un sistema que solo entiende de productividad y dinero, sino que, salvo que su asistencia sea soportada por familiares o les quede una renta autosuficiente, mantenerles con vida es ruinoso para un concepto del Estado que traiciona a la ciudadanía. ¿Es en esa dirección en la que caminamos? Entonces, que venga el ángel exterminador de una puñetera vez: no para acabar con los ancianos sino con la prepotencia y los prepotentes de un sistema que no desea procurar, no ya la felicidad de los hombres, sino meramente su cuidado. Y que no reconoce el derecho a respetar tantos años de trabajo a través de los cuales los hombres y las mujeres dejaron su piel. El sistema, por boca de un ministro de uno de los Estados más ricos del planeta, está diciendo que los viejos sobran y si están son basura. Tomemos nota. Las malas idean empiezan siempre por alguna parte y se extienden como la peste hasta el exterminio. Si se les deja.



(Fotograma de la película La balada de Narayama)


16 comentarios:

  1. Me temo que la solución final del neoliberalis lleva ya unos años en marcha. En Portugal la mortalidad ha aumentado mas del 20%. En Grecia no conozco los datos pero los neonazis ya se están empleando en el asesinato de inmigrantes... y mientras la academia sueca corona a Europa con el premio Nobel de la Paz, lo mismo que hiciera antes con Obama, comandante en jefe de ejército que domina el mundo.
    El Titanic del capitalismo se hunde. Se cierran las fronteras para los que viajan en tercera, la venta de armas se dispara, mientras la producción de alimentos amenaza derrumbe. El crimen económico organizado ya ha planificado la solución final.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  2. Hola hermano, como anciana que ya me voy sintiendo, cuestión de observación, te diré que no me quedaría en este barco ni atada al mástil. No señor, no, propongo una rebelión de ancianos dignos. Nos vamos, no porque nos echen, no, sencillamente porque no hay quien los aguante y mejor no ser que ser idiotas en manos de desalmados. Bsss.

    ResponderEliminar
  3. Ay, Camino, pintan negras tormentas, pero no es la primera vez que sucede en la Humanidad, lo cual no me consuela, obviamente. Pero a veces temo tanto realismo pesimista. O acaso no hay otro.

    ResponderEliminar
  4. Emejota, si nos vamos por presión es como si nos echaran. A mí no me da la gana. Aún queda mucho por ver y recorrer y hay que tener espíritu superviviente. La gente de cierta edad avanzada que no provecta -nada de viejos- debemos practicar un arte marcial que nos da el haber vivido: anchas espaldas, hombros tiesos, corazón coraza (para ciertas situaciones) y mente fría (para ídem situaciones)

    Jo, y que lo diga yo, que a veces escribo en nebulosa...

    De acuerdo no obstante en que cuesta soportar a muchos de todos los ámbitos. Pero no nos debemos a ellos, por lo tanto, nada de rajarnos. Mientras el amanecer y el ocaso del planeta sean bellos habrá que quedarse aquí (ya veremos)

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Bueno, bueno, fíjate por donde, lo que hace tiempo escribí como cuento parece que lleva camino de oficializarse. En fin, que no somos nada... y algunos ni eso.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya he leído tu cuento, Javier, un tanto premonitorio. Entre que los ancianos no están ya muy bien vistos en esta post-sociedad del estrés y del egoísmo consumista y que el sistema solo considera gasto a ese estado avanzado de la edad, la vía para una segregación cada vez más infame está abierta. Malos tiempos. A ver si a este paso van a tener que volver a luchar muchos mayores, cosa que hacen pocos jóvenes, para dignificar siquiera la condición humana. Gracias por intervenir y un abrazo.

      Eliminar
  6. La película, en blanco y negro, es una verdadera joya. El instinto animal se hace patente en el ADN humano. En esa región, donde se practicaban esas tradiciones, la vida era durísima, no habían alimentos para todos, así que dejaban paso a las nuevas vidas, fuertes y necesarias sacrificando a sus viejos, con solo 60 años.
    La escena donde la anciana se rompe los dientes para parecer más vieja, el entierro de los ladrones vivos...en fin una humanidad deshumanizada forzada por la supervivencia de la especie.
    Espero que las cosas no se acaben resolviendo así, porque a pesar de lo que hemos evolucionado nuestro ADN mantiene las constantes en su instinto animal y éste aflora, cuando el hambre aprieta.
    El lumbreras ya sembró la idea, ahora solo falta que germine.

    un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gene, qué bien recuerdas la película. Tendré que verla de nuevo si anda por la red.

      El lumbreras es el exponente de una manera de pensar entre los tecnócratas de mierda y racistas que cunden ahora en los gobiernos de las naciones. Y lo malo es que pretenden hacer recaer el problema que han generado otros en la longevidad de los hombres. Y que tratan de que el mensaje cale en la sociedad. Si fuera así, el relato de Javier, que comenta antes, sería un hecho.

      Aberración. Nazismo. Barbarie. Hecatombe. Los nuevos perseguidos ¿serán los ancianos? Aux armes, citoyens vieux !!!

      Eliminar
  7. Hola Fackel,
    Es mi primer comentario en tu blog, pero has escrito el nombre de uno de mis directores favoritos, además, te refieres a una de sus grandes películas, de cabeza vengo.
    Esto de que se mueran los más indefensos me da la impresión que no es nuevo en el mundo “japo”, así en la novela Naufragios, por ejemplo, de Akira Yoshimura, uno de los personajes decía, refiriéndose a su abuelo, “es tan egoísta que sigue comiendo”, más o menos decía esto, estaban en una época de hambruna.
    Además, el autor, en la vida real, se desconectó la sonda intravenosa decidiendo el momento de morir, tenía cáncer de lengua.
    Otra cosa, además de ancianos, el infanticidio estaba extendido, sobre todo, nada más nacer, esto lo recoge también Shohei Imamura, creo que también en esta película, la cual es muy recomendable, ya desde las imágenes iniciales que nos muestra donde se desarrolla la historia que nos cuenta.
    Si bien, son cosas de otra época, sin embargo, creo que debemos recordar que más o menos había un sistema feudal al finalizar la segunda guerra mundial,
    bueno, ya sé que no disculpa nada, pero bueno, es lo que hay, a parte, de vivir en la sociedad capitalista por excelencia.
    En cuanto al ministro de finanzas, pienso que es un bocazas, es tan asquerosamente rico que creo que ha perdido el norte.

    Por cierto, es un placer leerte, matta ne, (perdona que me haya emocionado con el tema),
    Bara

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bara, bienvenido tú y tus comentarios. Ya veo que estás empapado de cultura japonesa, lo cual me agrada. Esta cultura tan ignorada secularmente tiene mucho que aportarnos a la gente de este rincón entre Europa y África donde habitamos en precario. Visto lo que opinas creo que decididamente voy a buscar la película y verla nuevamente, hace mucho tiempo que la vi. Y ya sabes lo que sucede con libros y films que se vieron de jóvenes: que se captaron a medias. Necesitaríamos dos vidas para disfrutar las narraciones en todas sus formas. Aunque el sistema no está por la labor. El sistema solo quiere comportamientos y materias de usar y tirar. Esa va a ser la conducta del futuro y eso implica un riesgo: que quedará poco en el sustrato de nuestras mentes, vamos, de las mentes de las próximas generaciones.

      Ya que mencionas el sistema feudal de Japón, ojo porque pueden estar fraguándose nuevas formas feudales. La atomización social, la multiplicidad clasista, la pauperización de las clases más desprovistas, más la configuración de nuevos poderes y nuevos Señores de las Finanzas, del Control Social y de la Guerra podrían estar diseñando ya una ruta parafeudal. Ya sé que las palabras no tienen siempre el mismo significado, pero creo que podrás entenderme.

      Gracias, Bara. Hasta pronto, matta ne, pues. Y de perdonar nada: las emociones expresan más que la racionalidad de las interpretaciones. Yo las agradezco.

      Eliminar
  8. A mí me ha recordado también otra película, bastante menos dulce y poética que La balada de Narayama. Se titulaba Soylent Green, aunque en español se tituló Cuando el destino nos alcance. En ella y en medio de una sociedad degradada y carente de alimentos, se practicaba la eutanasia a los ancianos. Lo malo era que con sus cadáveres se fabricaban las galletas de Soylent Green con las que se alimentaba el resto de la población.
    A mí esas declaraciones sencillamente me dan pavor y me provocan un dolor bien agudo en el estómago.

    Un beso, Antorcha.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues me la apunto, Freia. Qué bien que unos textos o unas películas o unas conclusiones sugieran otras. Es lo que más me gusta de un blog, nuestros blogs. Que sean un hilo conductor. Que todos escribamos no solo para nuestros desahogo sino para nuestra entrega. Que recojamos las puntadas y tejamos ese vestido interminable que es nuestra búsqueda de lecturas y miradas.

      Un abrazo, condesa.

      Eliminar
  9. La balada de Narayama es una de mis películas favoritas.¡Pensar que se la puse en Ética a chavales de 15 años!si es hoy, según está la enseñanza, los padres me matan.
    En cuanto a tus sabias palabras sobre el destino de los ancianos, en nuestro país, después de los recortes en sanidad,el medicamentazo,el futuro de las pensiones y demás perrerías, a mí me gustaría escuchar que el gobierno del PP va a legalizar la Eutanasia.Pero no,en un país donde los caciques del nacionalcatolicismo siguen mandando,me temo que nos dejarán morir de hambre, para ganarnos con nuestro propio dolor,"la diestra de Dios Padre".

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Surrealista tú, Ana. Pero quién sabe, visto a lo que están dispuestos y que la pela es la pela, cualquier cosa. Claro que eso les llevaría a una pugna con la Multinacional de Roma, que tiene que defender sus espacios depredadores.

      Eso de poner dicha película en la enseñanza te honra. ¿Fue hace mucho tiempo? Qué suerte la de esos chavales y qué valor y qué tino el tuyo. Enhorabuena tardío por ello.

      Eliminar
  10. Ya sabes que el cine es mi aficion preferida, junto con la lectura y la música. La pintura es además mi profesión.

    Querían recomendarte al coreano Kim Ki Duk, seguramente ya lo conoces; Zhang Yimou, chino; AKira Kurosawa, japonés; Kiarostami, iraní; Yasujiro Ozu, japonés; Tomu Uchida, japonés; Barmak, afgano...Un cine apasionante.
    Te recomiendo, Semilla de Crisantemo, una explosión plástica y técnica. También La Isla; Regreso a Casa; Ni uno más ni uno menos; Still Life, Las cuatro Estaciones...Toma nota si quieres disfrutar.
    Yo las veo unas cuantas veces, porque las compro,las colecciono,la que no encuentro la bajo del Ares.
    Bueno, no quiero empacharte.

    Un abrazo
    (Disculpa lo borrado, habían algunas deficiencias, por haber escrito demasiado aprisa)

    ResponderEliminar
  11. Gene, claro que tomo nota. Siempre prefiero que alguien fiable me informe sobre textos o películas que merezcan la pena. Algunas de las que citas las vi hace tiempo, otras no. Debería volver a verlas tras ese tiempo y así percibirlas de nuevo. Hay mucha literatura en la filmografía que citas. Es un estímulo que lo sugieras.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar