.

.


La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








miércoles, 21 de noviembre de 2012

Pelotitas



Que no puedo evitarlo. Que me gusta esta foto (qué buen cartel podría ser si Berto Romero cediera derechos) denunciando la utilización de las siniestras y dañinas (cuando no criminales) pelotas de goma de las denominadas con eufemismo fuerzas del orden. Y eso que yo soy de los de antes de. De cuando jugaba, desafiando a mis propias fuerzas, a la pelota sana en un frontón y me destrozaba las manos. De cuando primero disparaban balas de verdad y luego preguntaban. De cuando disparaban al aire y caía alguno de los que iban contigo. En un momento dado los ingenieros de la represión se modernizaron, perdón, se democratizaron, y trajeron los gases, las pelotas negras y otros artefactos. Disuasorios. Ya no se iba a matar más (de repente) Eran elementos disuasorios de contención de manifestaciones. Qué avance, señor. Ya no se iba nadie a morir al momento. Con los nuevos inventos, si pasaba algo era por causalidad. O no haberte puesto delante, como oí decir de cerca a uno de los que le daban al gatillo. Espléndida humanidad al concebir las tamañas pelotitas negras como el betún (qué densidad el material de las que se disparan frente a las del frontón) que sacan ojos, rompen costillas, destrozan testículos, machacan una teta o te desnucan.

Tal como hace el humorista de la foto, hay más gente  -amigos o simplemente gente sensible-  que se solidariza con la chica que ha perdido un ojo por delicadeza de los Mossos (el gran Perich diría ahora amb una pilota de goma, si us plau, que el señor Puig no se da por enterado) Y que está haciendo circular fotografías en plan tuerto por las redes. Que no puedo evitarlo. Que me gustan las acciones pacíficas que responden a las bestiales, como esta titulada "Ojo con tu ojo". Que creo en la denuncia colectiva. En sumar y poner en cuestión a los que no comprenden eso de ser pacífico. Nunca entendí que un continente, un país, una ciudad o una protesta se pudiera pacificar a sangre y fuego. Y si no, que se lo pregunten a los palestinos, además de a los manifestantes catalanes, madrileños o valencianos (por citar alguna idiosincrasia que otra) que han probado en sus carnes la medicina disuasoria.


Véase:  http://www.eldiario.es/catalunya/Campana-denuncia-pelotas-parte-Mossos_0_71392886.html



8 comentarios:

  1. Es inevitable mantener la sensación de asco cada vez que un “incidente” de este grado sucede. Lo extraño es que no pase algo peor, después de humillar, arrancarnos la mirada y arrugarnos ante las dependencias administrativas hasta el ostracismo más insano, no me extrañaría que un día se normalizara incluso, ataviar tumbas de inocentes por culpa de la represión (disuasión perdón) de los disturbios claro está por parte de aquellos que tienen por costumbre defender los derechos de todos. “In piedi, vecchi, nemici di voi stessi: La nostra guerra non è mai finita” decía Levi en “Partigia”. Los moldes actuales de la modernidad del capitalismo “invisible” están bajo el protectorado de aquellos que votamos y nos botan. Es más que visible que no somos espectros, no nos traspasan. Julio Verne en boca de uno de sus personajes escribió “es en el dominio de la realidad donde se mueve la policía. Es en el cuello de la gente de carne y hueso donde ella pone su grillete. No tiene la costumbre de detener espectros o fantasmas”. ¿Medicina o soma?”

    Abrazos.

    ResponderEliminar
  2. Nada que ver con este asunta de pelotas (porque trae "pelotas", precisamente, este tipo de personajes que se creen dueños del mundo). En fin...

    Le dejo, si me lo admite, una recomendación para leer (quizá ya conozca): "Narciso o la estrategia del vacío", dentro del libro de Gilles Lipovetsky "La era del vacío. Ensayos sobre el individualismo contemporáneo." Está editado en Anagrama, por lo que no creo que sea muy difícil de encontrar, si es que le apetece meterse en estos berenjenales...

    Saludos antipelotarios,
    PeterP.

    ResponderEliminar
  3. He visto unas cuantas fotos como esa. Es espantoso...

    ResponderEliminar
  4. Nuestra guerra nunca acaba, pero las guerras siempre involucran a dos partes. Tremendo. No obstante, creo que hay mucha efervescencia social, política, de los de dentro y los de fuera del sistema...Tal vez ese bullir, con poderosas razones, porque el mundo está cambiando de base, pero esta vez la Revolución la hacen desde el Poder y la protagoniza la Oligarquía. Claro que puede ser un bumerán a medio plazo.

    Un abrazo, Rider.

    ResponderEliminar
  5. PPan, pero ese libro es de hace veintimuchos años, acaso lo tenga en un doble fondo de estantería o en el trastero...pero si me lo cita tendré que echar un vistazo. Como no recuerdo de qué berenjales y cómo los trata el autor, pues me reservo el derecho de autoadmisión en él.

    ResponderEliminar
  6. Ramón, como ves la mano del Estado es larga, brutal y despiadada, sea cual sea la administración que pague a sus funcionarios del palo.

    ResponderEliminar
  7. Sí, "croquetamente", de septiembre de 1986. Perdone usted el desfase cronológico, pero algunos por aquel entonces no gozábamos aún del don de la lectura (y mucho menos a estos niveles). A su modo, también puede ser un clásico, ¿no? (risas)
    Para que vea que no evolucionamos demasiado: siempre los mismos temas, las mismas cosas.
    Autoadmítase, a ver qué le parece en una relectura - quizá, sorprendente para bien... o para también.

    ResponderEliminar
  8. Por supuesto que me lo miro, pero no me pida una recesión, porque seguro que a Lipovetsky no hay quien le tosa. Gracias, PPan.

    ResponderEliminar