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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








miércoles, 13 de julio de 2011

La tejedora libre



…tengo problemas con mi novio porque no comparte mis inquietudes. Ya le he dicho, que si no le gusto así que se vaya buscando otra. Como si estar en los telares trabajando una buena jornada fuera agradable. Es verdad que me he mojado mucho, que he dado la cara bastante cuando ha habido que reivindicar mejoras. No somos bestias aquí dentro. Eso lo entendía mi novio, aunque siempre le ha dado miedo. Pero que ahora me haya afiliado a las juventudes y vaya por el ateneo lo lleva peor. Claro que no es porque su familia sea beata, qué va. Pero les gusta el orden, eso sí. No sé qué tienen los botiguers que en unas opiniones más generales son muy valientes, pero en cuanto les hablas de denunciar a tus patronos se espantan lo suyo. Mi novio dice que estábamos bien antes, que trabajar hay que trabajar y que tenemos que tragar muchos sapos y culebras. ¡Cómo si me lo tuviera que descubrir a mí! Éste no sabe que a estas alturas no va a enseñar al barbo a nadar. He trabajado como la que más y me he hartado como la que más. Mi novio quiere que regularicemos nuestra relación. Me insiste en que su familia tiene una posición desahogada y que si me canso de trabajar en la fábrica que tendré algo seguro con ellos. No niego que no le falta buena voluntad a mi novio, y sé que hasta ahora les he caído bien a los suyos. Pero que quiera llevarme al huerto de su manera pensar y de vivir no me va. No me gustan las dependencias. Ni tengo intención de casarme, ni mucho menos aguantar a una familia. Necesito disponer del tiempo de mi vida. ¿Qué corro riesgos? Claro, ¿es que aunque no me metiera en lo que estoy no los iba a correr? La patronal y sus políticos están presionando demasiado para que los trabajadores no seamos escuchados en las altas instancias. Si tienen que venir mal dadas no quiero que me pille sin mirar a la cara a los provocadores. Es duro todo. ¿Por qué siempre tienen que entrar en conflicto nuestras naturalezas con las normas de de la sociedad? Estos pensamientos no los tenía antes, y reconozco que los debates en el ateneo y las lecturas de mujeres libres me están cambiando. Pero yo me siento mejor así…

6 comentarios:

  1. Fuerte hembra. No abundaban demasiadas en tiempos de esa imagen. Una suerte no sentir eso que han dado en llamar el "reloj biológico", que doblega(ba) a las hembras hasta que cumplían con su parte del trato vital y para cumplir en condiciones óptimas con la mejora de la especie. Convenía ofrecerle a esta la mejor situación posible, en este caso, una marido con suficientes medios económicos para cumplir con su parte de la procreación "responsable". Beso.

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  2. concuerdo que hay que tener el "pellejo duro" para salir adelante en ciertas situaciones; es un cuadro de perìodos difici en este occidente industrial; es una escena que acualmente se darà mucho en India y China.
    un saludo
    Blas

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  3. Mal noviazgo; ella con sentimiento de clase social, y él, típico "botiguer", sin más pensamiento social que "fer caixa".
    Me imagino que se dieron algunos casos así en nuestra vieja contienda, al parecer, todavía inacabada.
    Un abrazo.

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  4. No creas, Emejota, sí que las había en aquellos tiempos de vísperas de la barbarie. En el ámbito de los anarcosindicalistas estaba muy desarrollada la idea de la emancipación, pero la mentalidad "mora" de los españoles estaba en todas las corientes sociales. En fin, uno arriesga el personaje y rompe una lanza por las libertarias.

    Un abrazo.

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  5. Blas,en el hilo a lo que comento a Emejota: la conciencia de resistencia en la esfera industrial de Cataluña viene desde el siglo XIX. Las ideas se abrieron para las gentes más allá de las revindicaciones laborales. Impregnó el mundo de la mujer. Los ateneos y las publicaciones promovieron mucho ese espíritu. Esto es un homenaje.

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  6. Carlos, buen ojo sociológico. Pero el hálito de la mujer y su conciencia independiente, libre, es lo que me apasionaba. Brindo por ella.

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