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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








martes, 26 de enero de 2010

El cuchillo en la tripa


Hay veces que uno lee cosas interesantes. Las relaciones humanas siguen siendo complejas, y la frontera entre las actividades cada vez menos definida. El problema es cuando se interiorizan de tal modo los problemas y las identidades en el individuo que acaba partiendo a éste. A propósito de los suicidios en la plantilla de France Telecom en los últimos tiempos, el filósofo Sidi Mohamed Barkat hace unas declaraciones en el periódico El País que no tienen pérdida. Extraigo unos párrafos y quien desee leer la entrevista entera puede hacerlo en:

http://www.elpais.com/articulo/cultura/lucha/clases/ha/trasladado/interior/trabajador/elpepucul/20100126elpepicul_4/Tes


"...

P. ¿Dónde respiraban?

R. Los trabajadores respiraban fuera del trabajo. Con el dinero se podía acceder al mundo, se podía entrar en una comunidad -la comunidad nacional-, un mundo -la civilización- y un espacio -el territorio del país-. Eran objetos de amor y conformaban la identidad.

P. Ahora ya no respiran...
R. La nueva organización del trabajo ha cambiado este relato y los suicidios son el grito desesperado de los trabajadores que sucumben. El Gobierno buscó una razón para los suicidios y los atribuyó a problemas personales. Para mí son un grito de revuelta ante una situación que nos desborda y de la que no podemos escapar; el suicidio abre una brecha para poder tomar el aire, es una cuchillada, como lo fue realmente en el caso de un trabajador de France Télécom que en medio de una reunión se clavó un cuchillo en el abdomen. El que se suicida nos convoca para ver lo que los demás no vemos. Nuestra civilización no es consciente de que está produciendo muertos vivientes, zombis.

P. ¿Se trata de una cuestión de productividad? ¿Cuál es el factor determinante de este cambio?

R. La evaluación individualizada de la productividad crea una división en el interior de la persona. El trabajador ha sido transformado en una especie de empleador de sí mismo. En algunos sectores, ciertamente, se le ha concedido un grado considerable de autonomía, e incluso se puede decir que es más libre. Pero lo que sucede es que una parte de sí mismo -el sujeto- va a emplear a la otra parte -el cuerpo- y le va a pedir una serie de cosas. Si los objetivos que se impone son muy elevados, el sujeto puede pedirle al cuerpo tal vez lo imposible y es así como el cuerpo va a trabajar, no sólo en la empresa, sino fuera de la empresa; por ejemplo, pidiendo al marido o a la esposa que le ayude; formándose a su propio coste. El trabajo ha desbordado completamente su esfera para invadir la esfera de lo privado. Incluso a los trabajadores se les regala material como ordenadores, teléfonos, etcétera.

P. ¿Para ayudarles a trabajar?

R. En realidad para ayudarles a transportar su trabajo fuera del espacio de su trabajo. Ahí es donde empieza el conflicto entre el sujeto que ordena y el cuerpo que obedece. El cuerpo pensante, que es flexible y ligero, no puede serlo más que manteniendo una cierta economía vital; si se le empuja demasiado lejos, es como una máquina a la que se le pide más de la cuenta y se rompe. En lugar de producir ligereza e invención produce pesadez.
..."


El viejo tema de la lucha de clases sigue en vigor. Y de una manera mucho más agresiva que nunca se está trasladando a lo profundo del trabajador. Uno, que nunca había hecho una religión de la teoría de Marx, sigue comprobando que tal lucha sigue siendo un hecho real en la vida cotidiana. Quien no lo quiera reconocer, allá con su ceguera.


(Composición fotográfica de Michal Hustaty / otra composición de DGTLK y fotografía de Barket de Tejederas en El País)

14 comentarios:

  1. Estremecedor el tema, el texto y las imágenes. Recordé instantáneamente "La cultura del nuevo capitalismo", de Sennett. El marxismo (con sus "tópicos rígidos" reformulados) sigue siendo, para mí, la forma más certera de leer el mundo.

    Un abrazo.

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  2. Desde luego el suicida es más consciente que el zombie...
    un fractal.

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  3. Pájaro. La entrevista me entreabrió: nuevas visiones, nuevas adaptaciones de tema antiguo. Terrible si el asunto se interioriza. ¿Qué llegaremos a ser los humanos? ¿Mecanos, neoesclavos, robots, workconsumers...? Todo en tránsito.

    Y a pesar de todo lo que acontece... no me da la gana de desertar de la especie.

    Un abrazo, Mariel.

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  4. El suicida entiende la Revelación de una manera terminante y sin opción. Marginada la vida, ya no hay posibilidad. ¿Una épica inútil?

    ¿Y el zombie viviente? Suena mal la palabreja, pero el personaje aún puede despojarse del disfraz. La muerte relativa no es la final. Siempe hay una puerta para dar el portazo y salir corriendo.

    No necesariamente el suicida es el ejemplo. No nos muestra ningún camino. Y el zombie sólo exhibe la esclavitud.

    Debe haber otras sendas, debe haberlas, Tula.

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  5. ...por supuesto que las hay, y como bien dices se puede coger un puerta y salir volado.

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  6. Muchos utilizamos la fantasía para fugarnos a veces. pero son solo eso, fugas, Tula.

    Como el sueño, buona notte.

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  7. Lagave. Buena pregunta. Partira la nave partira, dueove arrivera, chiesto no si sá, decía una canción lejana.

    Calma (infinita si es preciso)

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  8. No sé si es el chupito de ron que acabo de tomar...
    Veo el blog un poco extraño

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  9. La brecha es cada vez mayor.
    Así y todo. habría que buscar una salida, una fuga.Algo diferente.

    Buenos días a todos

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  10. La lucha de clases está en un momento decisivo en el que los trabajadores tenemos que luchar por conservar nuestros derechos. Desgraciadamente el individualismo, la ceguera y el miedo nos inmovilizan. Lo estamos pagando y lo pagaremos pero mucho más caro aun.
    http://www.andalan.es/?p=653

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  11. Aquí, no sé qué decirte respecto al blog, algo desplazado, no sé. Yo no he hecho nada, que me registren. Lo observaré, no vaya a ser que un día me despierte y encuentre la plana en blanco.

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  12. La brecha entre sistema y hombres es enorme, Aquí, más de lo que las apariencias de una sociedad de consumo dulzona, que pagamos, claro, nos quieren camelar. Todo está resultando muy duro. La snuevas generaciones esán entrando al trapo, he visto de cerca este tipo de gente de la veintena y treintena que entra en una empresa, le dan cancha y en dos días presumen de ejecutivos. Sin darse cuenta, o puede que sí, de que son manipulados exageradamente. Pero lo son con su propia asunción, connivencia y aceptación. El tío Paco llegará algún día, pero la gente vive al día y en estos cuadros la obediencia y la unción al carro es la norma. Y sus sueldos no son `para creerse reyes...En fin. La Era de los Suicidios se está instalando, tras la vieja historia de vender la primogenitura por el plato de lentejas.

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  13. Ara. Ha habido muchos episodios históricos con momentos decisivos. Nunca se acaba de poner el cascabel al gato. La vida de relaciones humana es más compleja y se va regenerando y adaptando a nuesvas situaciones permanentemente. Todo tiene un precio. Tendrá más, de acuerdo.

    Resistir es no aceptar.

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