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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








miércoles, 13 de mayo de 2009

Daímon



"El carácter del hombre es su destino".


Es uno de los Fragmentos de Heráclito de Éfeso, también llamado el Oscuro. Los fragmentos son unos textos intrigantes, pero también clarividentes. Ante ellos te paras, los lees en estado puro, te olvidas de las manipulaciones que aristotélicos, estoicos y cristianos hicieron de los mismos, y después comienzas a moverte de otra manera. Tu pensamiento ya no es idéntico. Es como si lo vivieras más en presente. Sugiere interpretaciones. A mi me ha resultado apasionante este fragmento. ¿Qué os sugiere a vosotros?


(La fotografía está realizada por Ralph Gibson)

6 comentarios:

  1. No sé porque lo llaman el Oscuro, cuando es uno de los filósofos griegos más iluminados. Suscribo debajo de la cita , y suscribo como Heráclito que el fuego -simbólico o no- es el principio de la vida.

    Y me ha venido a la cabeza un poema de Borges, que busco y transcribo (con permiso):

    Somos el tiempo. Somos la famosa
    parábola de Heráclito el oscuro.
    Somos el agua, no el diamante duro,
    la que se pierde, no la que reposa.
    Somos el río y somos aquel griego
    que se mira en el río. Su reflejo
    cambia en el agua del cambiante espejo,
    en el cristal que cambia como el fuego.
    Somos el vano río prefijado,
    rumbo a su mar. La sombra lo ha cercado.
    Todo nos dijo adiós, todo se aleja.
    La memoria no acuña su moneda.
    Y sin embargo hay algo que se queda
    y sin embargo hay algo que se queja.

    Ya está. Un beso.

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  2. Qué poema tan frontal este de Borges. Me ha dejado fundido.

    Sí, también yo me pregunto por qué a Heráclito le llamaban el Oscuro sus coetáneos. ¿Será porque su transcurrir se salía de los cánones del pensamiento al uso?

    (Releo ese Borges heraclitiano)

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  3. En apariencia, suena a determinismo, pero es cierto que nuestro destino lo vamos marcando con nuestros hechos, decisiones, inacciones. El carácter es el que nos mueve en una u otra dirección o nos lleva a estar quietos. Luego lo que tenemos nos lo ganamos a pulso.
    Del poema, ¿qué decir? Me suena familiar, como si alguna vez hubiera sentido parecido. Suerte que existen los maestros que ponen palabras a lo inefable.
    Descansad...

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Lo siento, la página tiene posdata y duplica los comentarios...

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  6. No te peocupes, Lagave, suele pasar.

    YUn apunte. Yo no veo precisamente determinismo en Heráclito, y aunque existen en nuestras vidas acontecimientos variados y complejos, no siempre ni mucho menos decididos por el individuo, a mi lo que me intriga es el mundo emocional que llevamos dentro y que desde la infancia condiciona nuestros actos. Es una dirección apasionante a prospectar por nuestra parte porque, en contra de lo que a veces se cree, las manifestaciones emocionales más primitivas no cesan nunca. Nuestro mundo emocional forja nuestra personalidad, y cómo se vadea entre miles de factores, relaciones y pulsiones múltiples e intensas no es nada fácil de explicar, aunque haya muchas teorizaciones al respecto. Nos obligan las leyes sociales a arrodillarnos ante el mundo, pero nuestro fuego interior trata de prenderlo.

    Tal vez sean nuestros deberes de por vida. Tal vez no los controlemos lo suficiente. Y qué. Es apasionante.

    Buena noche.

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