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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








martes, 26 de diciembre de 2006

Evanescencia






Evanescencia.
Hiriendo la verticalidad desenfadada
que se desliza cauta y mansa
la luz se va imponiendo.
Teje los muretes y dora las balconadas,
bordando con dedos de plata las dovelas
de las remotas portadas cegadas,
antes de sumergirlas en su propia imagen.
Por los pasadizos y los puentes
de nácar
fluyen las antiguas humedades del pantano
y los oscuros lances de la historia.
Todo está calmo,
como si ningún aliento empañara el espejo
de la bóveda inviolable.
Impasibles y quedas, las naves
descansan de sus ceremonias y sus recorridos.
Pero en cualquier instante,
bajo las aguas invisibles,
la curvatura agitada de otras geometrías
puede desafiar de improviso el inapelable dominio
de la ley de la gravedad.
Y encerrar el amanecer en una almendra
de niebla
hasta disolver la ciudad.


(La foto es del autor de origen alemán Alfred Stieglitz)

3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  2. Curioso juego de espejos Fackel. Casi nada parece ser lo que asemeja.
    Un saludo

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  3. Ah, las sugerencias venecianas, donde nada o todo está arriba y nada o todo está abajo. Si no fuera por el excesivo turismo, qué encanto. Y a pesar de eso, qué amaneceres misteriosos. Un abrazo.

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