En toda la historia hay verdugos y hay víctimas, digo a Clara. Y hay quienes están siempre por encima del bien y del mal, dice ella. Visitar un museo puede ser un ejercicio más profundo de lo que la gente piensa. A nosotros nos gusta buscar dimensiones que no son solo estéticas. Por ejemplo, no solo el estilo y el modo de pintar que tuvo un autor sino aquello que refleja en su obra o para quién y con qué fin la realizó. ¿Se ha pintado una obra para satisfacción del que la paga y para mostrar a sus próximos? ¿Para mantener un recuerdo más o menos vivo de alguna hazaña antigua ya olvidada, pero que algunos rescataron para satisfacer su idealismo? ¿Cuántas intenciones puede mostrar u ocultar un cuadro?
La ironía de la historia ha hecho que tanto la intencionalidad del encargo como los mismos poseedores iniciales de un cuadro no cuenten ya en el recorrido de supervivencia que ha tenido el mismo. Por cuántas manos habrá pasado ese lienzo, pregunta Clara. ¿Qué habrá significado para los nuevos propietarios a lo largo de siglos? Solo sabemos lo que buscaron los mecenas del cuadro, y no siempre. Pero para las nuevas manos en que cayó una obra, para esas manos tras otras por las que se intercambió, ¿qué valor, y no únicamente mercantil, representa una imagen de hace siglos?
Clara no pregunta para que yo responda, sino para ejercitar una reflexión, que siempre es saludable, aunque no se despejen las dudas. Además, pensar el pasado en términos del presente no lleva a ninguna parte. Aunque reconozco que meditar sobre lo actual sí que puede ayudar a comprender hechos de otros siglos. ¿Crees que los héroes del pasado lo seguirían siendo ahora?, pregunto caprichosamente a Clara. Si los viejos héroes han estado en altares convendría apearles y considerar si sus sacrificios habían merecido la pena. ¿Dialogar con ellos?, me corta irónica. Algo así, prosigo. Pero la siguiente pregunta sería: merecer su esfuerzo y entrega, ¿para quién y a qué plazo? O ¿todos los triunfadores lo fueron realmente? O ¿todos los perdedores no tuvieron jamás posibilidad de revertir su fracaso?
Hay gestas del pasado que tienen dobles lecturas, aunque en estos tiempos algunos elijan solamente una parte de esas gestas y las interpreten para su beneficio actual. Hay tantas obras alegóricas que algunos reivindican de escaparate, con ninguna o escasa propiedad analítica, cuando no desvirtuando lo que acaso fue. Y esos mismos que las colocan a la vista de todos en sus despachos o muestras museísticas hacen poco o nada por divulgar entre las nuevas generaciones la verdad de los hechos. ¿Para eso ha servido el arte?
Clara pone cara de enfurruñarse. Le sale su peculiar iconoclastia rabiosa. ¿Y si condenamos a los héroes, mártires y salvadores de toda clase al olvido?, propone. No se te logrará, rio. Luego: las gentes gustan de mitos y figuras que encarnen no solo lo que fueron o no fueron sino lo que esas mismas gentes no saben ni pueden ser en su momento presente. Los personajes de la historia, incluso los más sacros y proclamados portadores de una revelación supra humana, solo son la excusa para justificar la ineptitud del presente. Y ratificar la ignorancia, que se quiere pretender ilustrada. Ya ves, como si hubiera luz del saber en la incultura, apostillo.
*Antonio Gisbert Pérez. Ejecución de los Comuneros de Castilla en 1521. Obra de 1861. Palacio de las Cortes. Madrid.
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Me ha venido a la mente este cuadro de tipo historicista, tan en boga en el siglo XIX y también en el XX, a raíz de los resultados electorales en la comunidad de Castilla y León. ¿Se sorprenderían los perdedores de 1521 de lo que vota hoy un sector social de tal comunidad?
ResponderEliminarLos cuadros mantienen el valor que el paso de unas manos a otras les ha ido dando, en cuanto al ascenso de su cotización.
ResponderEliminarLo que muestran muchos de ellos se va desvirtuando con el alejamiento que tenemos con los hechos representados en ellos.
Así es. Pero conviene interpretarlos en su justo tiempo y significado, algo que no es fácil por cuanto nos vemos mediatizados actualmente por la época que vivimos y no siempre por el saber que pretendemos (a veces erróneamente) tener.
EliminarEn fin,no sé, ahora mismo escucho a Carlos Martinez, Belarra,cada uno con su relato político. Lo que a mi me interesa es el cuadro.Los frailes preparando el alma para la muerte eminente,la postura prepotente,sin ninguna posibilidad al perdón, con los brazos cruzados.No hay misericordia,no hay perdón.
ResponderEliminarSaludos
El cuadro es interesante. Todas las representaciones historicistas lo son, aunque seguramente no responden a la realidad a la letra de lo que hubo. Siempre tiene el historicismo un contenido ideológico propio de la época de la historia española en que se desarrolló el estilo. Particularmente me hace gracia este cuadro porque los personajes víctimas muestran un orgullo soberano, del que seguramente si lo tuvieron el Rey de Reyes de su tiempo que les venció ni se enteró tampoco. Los clérigos, a lo suyo, al fin y al cabo su reino no es de este mundo y preparan a los perdedores para el otro. Pero me temo que al menos el comunero de brazos cruzados no piensa ni en su aventura frustrada ni en cielo alguno. Su actitud le permite sobrellevar el instante fatal, letal, del cadalso. En efecto, cuando se condenaba a un reo no había ni misericordia, ni piedad, ni perdón. Y mira que ha habido ejecutados bajo todo tipo de sistema de arma fatídica.
EliminarPor supuesto, mi pregunta del primer comment era simplemente retórica, pero tenía que hacérmela.
Eliminar"¿Cuántas intenciones puede mostrar u ocultar un cuadro?"
ResponderEliminarTantas como observadores en cada tiempo.
340 años es un margen importante para modificar un poco la percepción.
Pues sí, además en cada tiempo histórico hay visiones diferentes, no siempre correctas, pues solemos mediatizar el pasado, cuando no adulterarlo, con la visión del presente. Pero si somos rigurosos también podremos entenderlo mejor. De alguna manera hay que ir allí, a otra época, pero basándonos en conocimientos. No en nuestros intereses ideológicos del presente.
EliminarCon 340 años ¿a qué te refieres? ¿O es una cantidad aleatroia?
Sin poner ni quitar punto. Con Maia en la respuesta.
ResponderEliminarSin quitar ni poner también mi respuesta. Bien sabes cómo las fechas y los contenidos de hechos de nuestra historia han sido y son apropiados y manipulados en el presente por ideología de todo signo. Pero algunas ideologías impregnadas de un revisionismo como poco falsario y más allá atroz. No te voy a revelar nada que no sepas.
EliminarVeo un paralelismo con las declaraciones del Rey. Unas declaraciones muy medidas por cierto.
ResponderEliminarSaludos
No he tenido en cuenta lo que ha dicho el rey porque ni lo sabía al escribir esto. Pero hay un problema endémico por un lado y descomplejado por otro. Y es que la derecha lleva una ofensiva manipuladora de acontecimientos del pasado -siempre ha tenido SU versión interesada de la Historia, ya sabes, sus épicas- y las declaraciones de Felipe VI que no parecen estar en la línea de lo que la derecha, en un tiempo que ha perdido sus complejos, y el de culpabilidad jamás lo ha tenido, y sale al paso de cualquier planteamiento que no le gusta. Muy medidas, es verdad, me ha sorprendido. Ha faltado tiempo a los necios para ponerle verde.
EliminarLos Comuneros de Castilla, enfrentados a la autoridad imperial, verdaderos patriotas que no querían que los asuntos de los castellanos los llevara la corte de flamencos de Carlos I.
ResponderEliminarIgualito que hoy.
No sé si en tiempo de los Comuneros existía el concepto patriota. Además fue un proceso complejo sobre el que no coinciden, creo, todos los historiadores. Incluso en mis tiempos estudiantiles escuché de profesores versiones diferentes y contrapuestas. No voy a entrar en el tema ahora. Tendré que revisar lo que dice Joseph Perez que al menos estuvo por aquí y conoció el tema. Pero no te quito razón, eh, si bien no es tan simple.
EliminarEn el fondo era una revuelta pequeño burguesa de artesanos y comerciantes encabezada por los descontentos hacía la política despreciativa del emperador y su séquito flamenco.
EliminarLo de patriota iba por hacer una comparativa con el momento actual.
Curiosamente, los que más se ponen hoy el sello de patriotas son los que más hacen la pelota al imperio, es decir a Trump.
Sí, esa versión ya la conozco, aunque sigo pensando que dicho así simplifica mucho el tema. Otra versión es que era la resistencia medieval ante la idea del nuevo estado moderno e imperial, pero dicho así también me pareció siempre simple.
EliminarLos que más se ponen hoy el calificativo de patriotas de exhibición suelen ser los más cipayos. Lo demostraron cuando Bush sobre Irak y ahora sobre una guerra de mal cariz yendo a visitar a un personaje siniestro que se cree imperial.
Los héroes lo fueron porque: a)murieron a tiempo de no ser traidores y b)sirvieron a los intereses ocultos de aquellos que siempre andan a la sombra del poder... Cuando sumas a y b tienes los libros de historia... Más o menos funciona así, ¿no? Los intereses de nuestros tiempos han cambiado, y por eso tenemos tanta relectura del pasado y tanto dedo señalando a personajes que llevan siglos en alguna sepultura...
ResponderEliminarMe ha hecho gracia tu matemática de la historia. Pudiera ser, pudiera ser. A mí los héroes me dan repelús y desconfío. Puedo intenar conocer los sucesos, pero ¿quién define qué es ser héroe? ¿Es héroe el que cae defendiendo un Imperio que estaba acabado por la mala dirección de los monarcas que regían, por ejemplo? ¿No son héroes los mineros que caían en las minas en pésimas condiciones laborales? ¿Son héroes -y mártires, dijeron los vencedores- los que caen defendiendo una causa ideología particular y no los que cayeron defendiendo la otra causa opuesta?
EliminarHay revisionismo interesado del pasado, pero hay investigación y prospección más exhaustiva del pasado. Pero esta última no goza de la difusión ni mediática ni acaso en la enseñanza a los estudiantes.
Beau, estamos ante una ofensiva de los de siempre para ofrecer su visión de la historia de siempre, con un toque de pseudomodernidad y de investigación parcial y con deriva ideológica.