"...Y es que en la noche hay siempre un fuego oculto". Claudio Rodríguez





sábado, 14 de marzo de 2026

Do re mi fa sol la si contemplativo

 




"Mi padre era un hombre sin sentido musical, dijo, mi madre tenía sentido musical, según creo, incluso mucho sentido musical, pero con el tiempo su marido le había quitado la musicalidad".

Thomas Berhard, Maestros antiguos.


¿A qué saben tus notas?, dije inmiscuyéndome en su abstracción.  La mujer contemplativa tarareaba con los dedos sobre la piel de una escala que se le rebelaba. Algo no está bien en esta partitura, dijo incómoda. Pues no te puedo ayudar, repliqué sabiendo que ella me evitaba y que su manera de encerrarse en el solfeo personal solo pretendía alejarme. Tengo la sensación de que bemoles y sostenidos no están armonizados, reveló. A medida que leo cada nota siento discordancias. Algo así como si tú y yo fuéramos capaces de hablarnos formalmente, para la supervivencia cotidiana, pero no supiésemos ir más allá. Si solo emitimos palabras, por muy precisas y gratas que nos parezcan, pero no hay significados más profundos y estímulos más activos que nos mantengan unidos, ¿qué composición estaremos interpretando? Solo desafinados. Me sorprendió que Elia acudiese a una terminología de su dedicación como experta ejecutante para hablar de nosotros dos. ¿Estaba llevando de esta manera tan sutil la crisis compartida que vivíamos a otro mundo? ¿Inauguraba un diálogo bajo otras premisas, allí donde el silencio iba reinando en nuestra relación? Simulé no darme por enterado. Nunca escuché de tu boca con tanta claridad los desajustes que pueden producirse al interpretar las voces melódicas, dije. Agitó la partitura hacia mí con un gesto que parecía calificarme de cínico. ¿Crees de verdad que evito hablar directamente y esgrimo los términos musicales como escudo?, disparó. Si lo ves así me justifico. Es deformación profesional propia, apuntó con picardía. Puede que tú no lo captes del todo, pero yo me entiendo mejor si analizo nuestra relación personal en términos de escala musical. Y de paso, si haces el esfuerzo de entenderlo tal vez te resulte menos duro que mencionar el tema de modo cortante y siguiendo aquel dicho que te gusta tanto de al pan, pan. Y que tú eres el primero en descuidar. A muchos la música les une. A nosotros nos separa, dije brutalmente. Elia suspiró. ¿Tú crees? Claro que supongo que también nos alejan el cine o una exposición o simplemente los puntos de vista sobre una lectura, deberías decir. Sí, debería decir, no te lo niego. Si quiere me adaptaré a tu particular discurso narrativo, así que enséñame a hablar según los principios de tus arpegios, de tus acordes o de la sinfonía entera que te traigas entre manos. No creía en lo que decía pero lo dije por si abría un camino de salvación. Dudo que aprendieras algo, replicó enérgica. Si la composición de la vida no te ha enseñado con los pasos más sencillos y con el tono y la palabra con que una vez nos aproximamos uno a otro, ¿qué ibas a entender musicalmente hablando?




* Viñeta de Milo Manara.

1 comentario:

  1. Fáckel:
    me parece muy acertada esa analogía musical para hablar de una relación "parejal" (diríase ahora en boca de los más "moernos" del lenguaje), pero extensible a cualquier otra relación "humanal".
    Una relación está compuesto por momentos blancos y negros, por silencios, por sostenidos, por sobreentendidos y por alguna que otras de esas "garrapateas" que arañan la convivencia.
    Salu2.

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