"...Y es que en la noche hay siempre un fuego oculto". Claudio Rodríguez





domingo, 29 de marzo de 2026

El Fauno irredento dialoga con Psiqué

 


¿No te doy miedo? ¿Por qué tendría que temerte? No sé. Por mi figura ajada. Por mi palabra oscura. Por mi mirada turbia. Por el olor acre de mi piel. Por la aspereza de mi tacto. Por mis intenciones libidinosas. Por la congestión babosa que arrastro en esta senectud impenitente. Yo te veo como has sido siempre. No mientas; la carrera de los días pasa factura; la galopada de las pasiones destroza el cuerpo. Entonces, ¿vienes hasta mí para ponerte a prueba? Llego para apurar contigo la ilusión de los últimos días. No te imagino en el postrero instante, ni siquiera en el de las vísperas, Fauno. He vivido desenfrenadamente, Psiqué, y tú nunca lograste salvarme de mí mismo. Cada vez que me acercaba a ti se interponía el otro. El que, enmascarado en su figura angélica, se te antojaba más puro, más elegante, más resuelto, menos perturbador y, a la postre, más dócil. El que al tomarte se deshacía en tus brazos. ¿No pensaste nunca, Fauno, que yo lo quería así? ¿Que no necesitaba una posesión que me arrojara fuera de mí misma? ¿Que mi concupiscencia era un tesoro que debía permanecer a resguardo y para mi disfrute? Pero yo, Psiqué, yo solo buscaba tu ternura y cometiste un error al pensar que la lascivia era lo opuesto a mi estima. Jamás me espantó la lascivia con la que pretendías rendirme. ¿Entonces? Simplemente que no sabías llegar. Que siempre te quedabas en una furia que te impedía salir de ti mismo. Que confundías impulso con entrega. Que no querías sentir como yo sé sentir. Que te crecías en la insolencia cuando deberías haberte empequeñecido en la sumisión. Aún estoy a tiempo de cambiar, Psiqué. Pero no sería tu condición, Fauno. ¿Puedes invitarme siquiera a las migajas del banquete? Siempre has estado en mi banquete y has libado mi néctar exquisito y has catado los frutos más sabrosos y has olido las esencias más perfumadas. No supe verlo, Psiqué. No pudiste saberlo, Fauno.




* Giulio Romano. Frescos de Cupido y Psiqué. Palacio del Té. 1526-1528. Mantua.

1 comentario:

  1. ¡Si es que no pue ser! ¡Un fauno galante! ¡Sería pedir la cuadratura del círculo!
    Salu2, Fáckel.

    ResponderEliminar