"...Y es que en la noche hay siempre un fuego oculto". Claudio Rodríguez





viernes, 30 de enero de 2026

De algún abatimiento quijotesco que otro

 



"...y llevando al asno de cabestro, se encaminó poco más o menos hacia donde le pareció que podía estar el camino real."

Miguel de Cervantes. Don Quijote de la Mancha, I parte, capítulo 15.


Ya le dije, mi señor, que no era cosa de aventurarse sin prever las fuerzas del enemigo. Ya le advertí que aquellos que usted consideraba unos desalmados enviados por quien dispone de poder mayor no eran sino humildes hombres de oficio sencillo. Ya le rogué que no se precipitase con las armas en lugar de acercarse haciendo virtud del diálogo. Al fin y al cabo ellos no se sintieron provocados por nosotros, aunque verdad es que ciertos sujeto de orden y bien instalados en sus privilegios sí que ven como enemigo a cada honrado ciudadano que pretende vivir y satisfacer sus necesidades si no con libertad plena al menos con un atisbo de voluntarioso arbitrio. De estos individuos, mi estimado, debemos huir como de la pedriza, pues si bien en tantas ocasiones nos pide el cuerpo arriesgar nuestros pasos contra ellos debemos saber cómo se las gastan. Y esto es tanto como decir que disponen de abundantes recursos para protegerse de quien pretenda disputarles sus tronos. Que aunque algunos ingenuos nos digan que son gigantes con pies de barro y de que todo poder es efímero no suele ser factible librarse de ellos ansí como ansí. Pues incluso cuando sus días se acaban siempre saben tener dispuesto el relevo. A veces, mi señor, el alternante no solo no va a la zaga del anterior, sino que es alguien aprendido y sabe conquistar las voluntades de los mortales. ¿No hemos escuchado en sus discursos tantas veces palabras que parecían salir de nuestra boca? ¿Ideas que podrían haber escapado de nuestras mentes? ¿Intenciones que podríamos haber generado nosotros como solución a cuantos males nos siguen aquejando? Estos advenedizos son tanto o más de temer que el antiguo dominador y debemos estar en vela, aunque solo fuera por no sentirnos ridículos y por no dar a entender que creemos en la aparente veracidad de sus palabras. Ya sé que puedo parecer un derrotado sin visos de salvación. O un resignado ante lo que se muestra irresoluble. Pero al menos me refugio en una doble resistencia. No ceder en mi fuero interno la voluntad a lo que quienes allá arriba nos la imponen. Y tampoco dar pasos en falso que solo servirían para volver a sufrir las consecuencias de un doloroso fracaso. Así que consuélese, mi estimado maestro, de su caída ante hombres de bien que malinterpretó. Que peor sería hundirse ante el avasallamiento de quienes nos provocan con injusticia. Pensemos en reponernos en cualquier circunstancia. Una caída enseña. Muchas caídas destruyen.  

 

Imagen: A esta litografía de Joseph Héliodore Pisan -amplíese para ver detalle- recurre la mirada del hombre que, a este lado de la imagen, no quiere ser abatido, para no perecer en su paulatina tendencia al decaimiento. Tras el apaleamiento que sufren los personajes de la aventura por haberse enfrentado torpemente a una veintena de yegüeros se impone una reflexión personal. Aprender de los tropezones, y de cuanto más entidad sean procurar mayor aprendizaje. Distinguir churras de merinas, que es tanto como no dejarse embaucar ni tampoco dejarse conducir por las fáciles emociones. Y tratar de entender que si los hechos van siendo como van siendo tampoco debe conducirnos a la rendición. Podría haber escrito otra cosa sobre el tema, pero no me ha apetecido (mi otro yo replica: no me ha dado la gana) Mi disquisición tiene y no tiene que ver con el episodio del Quijote. No sigue como tal la aventura de los dos manchegos. Pero se deja influir por el capítulo y llevar en pensamientos por lo que lee, con placer y diversión, en el texto cervantino.



6 comentarios:

  1. Muchas caídas destruyen y a veces descarrilan...
    Kafka decía: «La desgracia de Don Quijote no fue su fantasía, sino Sancho Panza».

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  2. Siempre es agradable recrear a los clásicos.
    Y, en tu caso, con meditada adaptación del lenguaje cervantino.
    Otros días puedes intentarlo con La Odisea o La Biblia ( reflexiones de Caín, por ejemplo, para justificar el darle el finiquito a su hermano, etc.)
    Te ha salido un Sancho filósofo - ya lo era a su manera- y juicioso - también lo era, a su manera-. Con un escudero así no necesitamos justicia ni Santa Hermandad. Y la gente sería menos confiada, que hay mucho hijo de su madre suelto.Y el mundo sería un lugar más tranquilo y justo.
    Mis felicitaciones.
    Saludos, Fackel.

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  3. Muy buena la litografía, la derrota total. Y mire que se lo dije, mi señor, que no eran... No aprendemos, ni escuchamos
    Saludos

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  4. Cada día me convenzo más de que El Quijote es una biblia del pensamiento racional. Lo que sabía, por cuanto había vivido, su autor.

    Ander, saludos.

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  5. En más de una ocasión he preferido a Sancho, como en esta, al final del Cp 53 de la segunda parte:
    "Digo, en fin, que yo entré desnudo en el gobierno y salgo desnudo dél; y así, puedo decir con segura conciencia, que no es poca señal, que he gobernado como un ángel."

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  6. Así va caminando uno, que si sí, que si no, que si me he caído y me he levantado, que te empujo que sé más que tú, que sé que no sé nada... No es fácil desaprender... cuando se es resabido.

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