"...Y es que en la noche hay siempre un fuego oculto". Claudio Rodríguez








sábado, 18 de enero de 2020

Cuentos indómitos. La Muerte y la ejecución













Al levantar el verdugo su alfanje el mísero rebelde exclamó, ronco pero contundente: ¡quiero vivir! El verdugo no estaba acostumbrado a que los reos expresaran lamentos tan convincentes, sin subterfugios. Había oído en otras ocasiones el grito angustioso, pero del que siempre cabía la duda, de soy inocente, o bien, muero mártir por la causa del Elevado, cuando no el desolador lamento de tengo hijos y qué será de ellos. Los que estaban a punto de ser ajusticiados siempre buscaban justificaciones que nadie tomaba en consideración en el instante atroz. Pero aquella exclamación sucinta, nítida, comprensible, petrificó al ejecutor. Las autoridades se miraron perplejas. El público asistente al ritual contuvo su expectación. El verdugo no había dudado jamás. La Muerte, confundida entre los sedientos mirones, dudó también. 

No había cadalso. Para un solo hombre no hace falta erigir tribuna alguna. No era alguien importante. Una simple piedra, mellada por las incontables ocasiones que había jugado su papel, hacía de lecho de muerte. La Muerte había asistido a otros actos de esta clase, pero en esta ocasión la fe en su cometido quebró.  Otras veces, pensó, cuando los delincuentes se ven en tal extremo se resignan. Blasfeman, insultan a los jueces y policías, ríen como enloquecidos o callan como si ya hubieran entrado en el estertor. O incluso se precipitan a recibir el tajo fatal. Pero este hombre lanza una imprecación sencilla. ¿Merecerá por ello un perdón? Pero la Muerte sabe que las autoridades suelen ser inclementes y no gustan de dar marcha atrás. Tuvo curiosidad por saber del reo. ¿De quién se trata?, preguntó a un vecino de mediana edad que se encontraba a su lado entre la turba. Es un hombre noble y elemental, le informó. No ha engañado, ni robado, ni conspirado, ni abusado de persona alguna, ni se sabe que se haya prestado a corrupción. Entonces, intervino la Muerte, ¿por qué se le va a ejecutar? Porque es pobre, respondió el otro. Pero hay tantos pobres, argumentó la Muerte, y son aceptados y no por ello se les lleva a perecer. Sí, pero este razonaba por qué era pobre y eso no gustó nunca a la máxima autoridad de la provincia.

La Muerte, que puede tener otros defectos pero es muy sensible ante la injusticia, se indignó. El cielo se iba encapotando poco a poco; sopló una oleada de aire frío; el viento agitó los pendones con inscripciones santas. De pronto el hombre, encadenado, genuflexo ante el ara del sacrificio, volvió a alzar la voz: ¡Quiero vivir y viviré! La plaza pareció desaparecer, como si la ciudad entera viajara a su pasado inexistente y tuviera que ser refundada. Aquella afirmación, que expresaba no solo un deseo sino que daba por hecho lo contrario de lo que iba a ser obvio de un momento a otro, dejó boquiabierto a todo el mundo. El verdugo miró a los alguaciles. La masa humana se volvió hacia la autoridad delegada. La Muerte giró la cabeza hacia su vecino y este se miró en los ojos vacilantes de ella. 

Comenzó una lluvia torrencial, inusitada. El gentío echó a correr para refugiarse. Los jueces y los alguaciles se retiraron hacia sus oficinas. El verdugo no sabía qué hacer porque nadie, en la presura de la incidencia climática, le dio órdenes. Recogió su espadón y dejó al reo solo. La Muerte, que no se siente nunca afectada ni por la lluvia ni por el calor, se dirigió hacia el hombre, que comenzó a reír con euforia. ¿Crees en la salvación?, le preguntó. Creo en lo que acabo de ver. En que todos han vacilado, lo cual quiere decir que nadie estaba seguro de que yo fuera culpable de mi propio destino. ¿Te parece que el destino es una culpa?, insistió la Muerte. En muchos casos, sí, y en el mío iba a ser la perdición.

Entonces la Muerte no quiso saber más del hombre. ¿Cómo iba a poder explicar a aquel individuo honesto que ella había titubeado? Y tomó el camino de salida de la ciudad.





(Ilustración de William Blake)


30 comentarios:

  1. La muerte también tiene sus principios.
    Saludos.

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    1. Pero no me queda claro si es de una sola Ética, o de una moral a la carta. De todo hemos ido viendo en nuestro entorno, ¿verdad? Saludos.

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  2. (Así, cuentan que por un día, la barca de Caronte se transformó en sementera de vida)

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    1. Caronte, la barca, la laguna Estigia, la otra costa...ser o no ser...estar y no estar. No sabría decirte.

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  3. Me gusta esa versión de la muerte, más humana que algunos humanos.
    Ahora entiendo lo de perdonavidas que mencionaste en una respuesta a un comentario que hice.
    Ella vaciló y no quiso que se supiera. Aunque parece que algunos estuvieron a punto de reconocerla.
    Hay algo que me recuerda a Deaht of the endless, la versión imaginada por Neil Gaiman. Como la hermana menor del Destino y hermana mayor de Dream /el sueño(
    https://www.youtube.com/watch?v=H8PdlUKMvOI

    Saludos.

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    1. Miraré ese enlace, me intriga el Gaiman que citas. La Muerte suele vacilar, muchas veces pensamos que cumple a la primera, yo creo que hay gente que se pasa casi toda su vida sorteándola. Y a quien más o quien menos nos ha buscado en algún momento.

      Saludo, Demiurgo.

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  4. Muy bueno. El verdugo, sin instrucciones bajo la lluvia, deja la condena sin ejecución. Gana el reo y la Muerte, tan anunciada, por esa vez se va de vacío. Ingenioso.

    Un abrazo y finde bonito

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    1. No podemos conceder siempre a la Muerte la victoria, y si no, recuerda la cita de Corintios: "¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?". Siempre me gustó la expresión, que yo no la traduzco en plan religioso, aunque sea producto literario de un converso. Su autor tampoco resolvió el problema; se inventó una idea que cundió pero sigue sin resolver el hecho real. Ya me entiendes.

      Bien estar y a aguantar el frío.

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  5. No faltan los que levantan monumentos a los poderosos y se avergüenzan de los débiles. El porqué de la existencia de unos y de otros es poco o nada importante...

    Saludos

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    1. Así es. Y cuando a veces se han levantado monumentos dedicados o evocados hacia los débiles era para endiosamiento indirecto de los poderosos o para el control social o demagogia. Ese fenómeno lo hay por todos los países. Hipocresía y propaganda. Saludo.

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  6. Parece que queriendo o no haces un homenaje a los verdugos diciéndonos que también tienen sentimientos.

    Un abrazo

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    1. ¿Recuerdas El verdugo, de Berlanga? ¿Qué te sugirió? Pero aquella era una película especial. Para verdugos mejor tomar las referencias más tristemente célebres del siglo XX, que no hace falta nombrar. No hay hombre que no tenga sentimientos, ni los más abyectos y criminales carecen de ellos, pero...se ve que los demuestran solo hacia una parte. El sentimiento no es en sí una virtud.

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  7. Un relato fiero sobre la condición humana. Surrealismo entremezclado con una ética interesante. ¿Culpable por ser pobre? ¿Culpable por razonar sobre el origen de su pobreza? Terrible. Una crítica social muy ácida subyace a los acontecimientos de tu interesante relato.

    Hay dos teorías. El pobre es pobre por su mala cabeza, por su vagancia, por su falta de voluntad. Y la otra teoría. El pobre es pobre por un problema estructural de la sociedad.

    Cada pobre se halla en un lugar de la línea que une ambas teorías. La pobreza es una injusticia en sí misma. ¿Reflexionar sobre la pobreza es un delito?

    Tu relato insta a la reflexión. Debemos mirar el funcionamiento del mundo tal y como lo conocemos.

    Un abrazo de enero lluvioso...

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    1. Cuidado con tomar partido por una de las dos teorías. Además no es igual enfocar las preguntas hacia una sociedad occidental que a una del mundo aún subdesarrollado, digamos. Conozco pobres, y no me refiero a los sin techo o de calle, que lo son simplemente porque jamás han aprovechado los medios. Con esta información no estoy generalizando ni reduciendo. Luego hay gente con muy mala suerte, que ha tenido momentos alternos y no le han salido bien muchos embolados en los que se ha metido. Y así entraríamos en una casuística muy particular. Pero mi relato no iba por ahí. En efecto, razonar sobre la condición de pobreza puede ser un delito. ¿Por sí misma? ¿O porque razonar lleva a una reacción de rebeldía y entonces, ay entonces, se entra en modos de enfrentarse muy peligrosos? Hablo ahora sí, más en general. Pero en la Historia ha pasado y sigue pasando. Y sus secuelas son terribles. ¿Qué clase de gente hay combatiendo en muchas guerras del norte de África, de Próximo Oriente, de la lejana Asia o de territorios africanos? Ahí lo dejo.

      Debemos mirar el funcionamiento del mundo sin prejuicios, con información, pensando que estamos en un lugar pero que el árbol no nos debe ocultar los bosques.

      Tal vez la nieve...

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  8. Un relato tan honesto como su final. La fuerza innata de pervivencia del individuo parece que ha superado a su aparente destino. Y escribo “aparente” porque seguramente no exista un solo destino sino una multiplicidad, acorde a las leyes “cuánticas” ( ese término ya implica en sí mismo multiplicidad) de la naturaleza , siempre dentro de sus posibilidades (de la propia) naturaleza puesto que de ella son producto.
    Al igual que en el relato de tu sensible parca me despediré con estas palabras como comentarista habitual de este blog. Lo comunico para que no te extrañe la ausencia tras tanto tiempo, puesto que me apena mucho la desaparición de comentaristas habituales que de repente desaparecen sin volver a dar señales de vida.
    Que no vaya a hacer comentarios DE FORMA HABITUAL no implica que deje de leer, cuando me sea posible, tus bellas letras.
    Seguiremos luchando por una equilibrada existencia!, aunque ello también implique más de una contrapartida!

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    1. Pero tales leyes cuánticas que dices quedan limitadas para el hombre, me temo. No nos queremos resignar en nuestro imaginario compuesto de ideologías e imágenes múltiples, y sobre todo de unas ganas de vivir eternas, a que no somos demiurgos y que bastante hemos hecho, me refiero a la humanidad, para llegar a los avances que hemos llegado. Pero que cada uno periclitará para siempre.

      Siempre cada uno de los que pasan o han pasado por este blog han sido libres para comentar o no hacerlo. Si algunos no lo hacen será porque tienen algo más sustancioso que hacer, o no les interesa el tema, o sencillamente es cansa andar de blogs o este en concreto. Cada uno sabe, MJ. En esto de los blogs tampoco somos eternos.

      Por aquí andaré mientras pueda andar (y no haya perdido el interés por las ocurrencias escritas) Un abrazo.

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    2. Has dado en la clave: básicamente la simple sustancia personal para driblar, a ser posible, las penalidades mundanas.
      La humanidad habrá avanzado merced a las comodidades, a ciertas imposiciones prácticas y al temor, pero sigo sin fiarme de ella, representada, por supuesto, en la propia que es la que sigue ahí y tantas veces me molesta ...y cuanto más tiempo resta aumenta la lentitud en todas las actividades pendientes y por tanto más tiempo se necesita si la capacidad creativa en los mas diversos planos no para definitivamente.
      Ya ves que me está costando despedirme. Otra buena razón para luchar contra los apegos.
      Todo supone un desgaste sin parar para mi, puesto que la condenada curiosidad por demasiadas actividades no me abandona y el descanso que cada vez necesito siempre resulta escaso a mis intenciones. Algo que quizás expresaría mejor y más brevemente en otro lenguaje, quizás demasiado abstracto y que apenas si se conoce aunque me agrade jugar a concretizarlo con diversos ejemplos, cuyo amplio desconocimiento es y será cada vez más vilipendiado. Algo muy humano, por cierto. De todos modos, debidamente empleado, resulta un “jueguecito” muy creativo y entretenido por su versatilidad.....y hace demasiado tiempo que lo abandoné.
      Musicalmente se podría decir que en un presente Adagio Molto e Cantabile (Segundo mov. De la Novena de Beethoven) convencional sigue respirando una Caballería Rusticana o un Guillermo Tell. Un abrazo.

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    3. Emejota, cada cual es muy libre de fiarse de tirios y troyanos o no hacerlo. Pero importa diferenciar, no meter a todos en el mismo cajón y no culpar a la generalidad de los desaguisados que causan las élites minoritarias que, eso, sí saben manipular a la masa social.

      Oye, pues nunca se despide uno de manera definitiva, salvo que el personaje de esta serie de relatos lo imponga, eh.

      Por otra parte entiendo que ante un cansancio existencial uno tome las medidas que cree más adecuadas y convenientes para eso que llamamos el reencuentro con uno mismo (como si uno se hubiera desencontrado alguna vez, jej) Venga, un abrazo, y comenta cuando te pique el tema o te interese o te apetezca saltarte el enclaustramiento.

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  9. No se, no se...tengo entendido de que la Muerte no marcha nunca de vacaciones, que para no parar ni siquiera se muere.
    Salut

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    1. Muchas veces para aunque luego siga su trabajo con el mismo individuo. Eso sí, que nadie se crea que va a ser elegido para no perecer jamás, bobo sería.

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  10. Sin entrar en derivaciones existenciales, sociales, políticas...veo en tu cuento a una protagonista, la muerte, muy viva, muy humana y muy justa.
    Seguiremos pues, escribiendo sobre ella, con naturalidad, pidiéndole y dándole razones para que nos regale un poco mas de tiempo de seguir aquí, en este mundo de paso...

    Buen día de sol, Jackel.

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    1. Buena idea, Soco. Como dicen por ahí, vamos a torearla. Al menos hasta que la estocada nos lo dé ella. Áhora que lo pienso mejor: me gusta más el ejercicio de cortes actual, en que jóvenes ágiles incitan y luego driblan al toro, en la mejor tradición de aquello del país de Minos y cía.

      Buen día pero frío y ventoso, espero que venturoso también.

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  11. Estos textos tuyos sobre la muerte me parecen filosóficamente y literariamente hablando magníficos... me han encantado... alimentan el pensamiento y el sentimiento en pro del razonamiento... y cada cual llegará a sus propias conclusiones...

    Es un texto sugerente acerca de la muerte. Una muerte interesada, de forma anónima, por la víctima que habría de transportar a ese espacio escatológico que para nosotros es un misterio y suele disparar nuestra imaginación pensando cómo puede ser y buscando señales en lo que existió y en lo que existe con la esperanza de encontrar respuestas que atenúen o extingan nuestro miedo a ese inevitable tránsito... y la respuesta del vecino encierra toda una filosofía de vida sobre la eterna lucha de clases; los pudientes no temen a los pobres que lloran de forma sumisa, sino a los pobres que piensan, que se cuestionan su pobreza y que exigen respuestas y soluciones (igualdad, equidad y justicia). Esto me ha hecho recordar al obispo Hélder Pessoa (Brasil, Teología de la liberación), que decía algo así como "cuando daba de comer a los pobres me llamaban santo; cuando pregunté por qué había pobres me llamaron comunista"...

    Reitero: me han encantado tus cuentos sobre la muerte.

    Abrazo

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    1. Por supuesto que yo no soy portador de verdad alguna. Solo de dudas. ¿O acaso no hay una aproximación a las verdades más legítima que la sana y honesta duda? Pues mira, creo que Hélder Câmara, creo que era más conocido obviando su Pessoa anterior, no iba descaminado. Has llegado a la misma conclusión que yo: es el razonamiento el objeto de no aceptación por los poderes públicos (y los privados) y en su momento puede ser perseguido, como lo ha sido innumerables veces en el pasado. Esto es un hecho, salvo que se nieguen los hechos, algo a lo que se sienten siempre tentados los que no confían en el lado constructivo de la especie humana. Gracias por tu comentario, un abrazo.

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    2. Contesto a tu pregunta: Sólo (yo sigo acentuándolo por rebeldía) siguiendo el camino de la duda puede uno aproximarse a la verdad; y con perseverancia pudiera ser que, tarde o temprano, llegáramos por ese camino a ella...

      Otro abrazo.

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    3. Naturalmente, permite que apostille, todo es cuestión también del concepto que se tenga de las cosas, en este caso, de ese concepto llamado verdad que igual sirve para un roto que para un descosido en boca de muchas gente. No soy un nihilista, y creo en las verdades tangibles y demostrables, pero hay una ralea en todas las áreas de la vida social, política y en general ideológica (incluyendo en esta a las religiones) que llaman verdad a su idea y además imponiéndola. Recuerda a Antonio Machado. Recordemos todos al clarividente.

      Gracias, impersonem por tu sagacidad y tolerancia de debate.

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  12. Vivir (bonita pelicula de Kurosawa, por cierto), ese deseo expresa su potencia y está detrás de historias maravillosas de superación. Personas que hicieron titubear a la misma muerte. Un relato interesante, Fackel.
    Saludos.

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    1. Sí, vivir es condición y anhelo de cualquier individuo, porque llevamos la carga de su potencia pero no solo depende de nosotros que sea acto. Por eso, las historias de superación a veces esconden las otras, las de hundimiento. Pero quien más o quien menos ha combinado ambas, ¿no? Gracias, Varado, por el comentario.

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  13. La voluntad es seguramente el mayor poder que poseemos. De ella nacen la seguridad, la firmeza, la convicción... todo eso que nos hace poderosos frente a otros, incluida la Muerte.

    Muy buen relato. Me gustó mucho

    Besos

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    1. No es un poder omnímodo la voluntad pero hace bastante, lo que puede, a veces lo que quiere, en ocasiones poder y querer riñen en su presencia. Nos hace resistentes, sí, fuertes, templados, capaces, no me gusta tanto la palabra poderosos pues hay gente muy poderosa en el mundo y es francamente malvada. Pero es así.

      Frente a la muerte no sirve la voluntad -aunque se la pueda postergar un tiempo- si ella ha echado sus redes.

      Me alegra que te divierta.

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