La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose. Karl Kraus.



martes, 13 de marzo de 2018

Amores efímeros. Los dioses y los héroes también aman
























¿En qué momento Ariadna se enamoró de Teseo? También cabría preguntarse: ¿De qué manera sedujo Ariadna al héroe? O acaso, ¿cuál fue el gesto de Teseo que prendió en el alma hasta entonces apática de la tejedora? O incluso, ¿qué interés perseguían ambos para despertar entre sí pasiones mutuas? Y siendo menos emotivos y más maniqueos: ¿quién necesitaba a quién y con qué clase de intención utilizó la vía sentimental? Vayamos más allá, dijo el profesor con un tono enigmático, y piensen en lo siguiente: ¿fue el laberinto el verdadero motor de sus afectos o simplemente la excusa para que ambos personajes ejecutaran sus designios?

El profesor, paseando entre los pupitres de los estudiantes, no cesaba en sus preguntas, no dirigidas a nadie en concreto. Luego, giró sobre sí mismo, en una pedante y satisfecha creencia de haber generado dudas no solamente para los alumnos sino cara a las posibles versiones de los mitos. Tareas ambas bastante inútiles, pues es sabido que el interés de los jóvenes estudiantes dura apenas lo que tardan un pensamiento o una información en ser emitidos por el profesor. Y sobre los mitos qué decir sino que las versiones son múltiples, que algunos apenas se sujetan a un eje que parece sólido pero que se desdobla en una deriva de acontecimientos y personajes que resultan incontrolables hasta para la mejor tradición de los exégetas. Teseo fue un manipulador, dijo un alumno avezado en el conocimiento de los mitos. Su obsesión era ser héroe, para lo que tuvo que seducir a Ariadna y matar a Asterión. Una opinión posible, pero acaso insuficiente, dijo el profesor. Fue ella la manipuladora, exclamó una chica desde la última fila. Ya antes había estado casada con Dioniso, el dios festivo, al que traicionó deslumbrada por el porte del efebo. Ciertamente, esa versión corría así mismo en la Antigüedad, replicó la autoridad de la clase. Si fue de ese modo, también lo pagó, pues Teseo era un caradura que la dio esquinazo, soltó el chico jocoso, y Ariadna pasó de ser abrazada por el héroe a serlo por la espuma de las playas de Naxos. Todos rieron y el profesor participó de la agudeza del joven. Luego increpó al alumno indolente, que gustaba de contar historias personales como si fueran antiguas y viceversa. ¿Qué piensas tú de toda esta historia? Aquel gandul, que aparentaba apático y desinteresado, tenía guardado su propio relato. Nos han contado que Dioniso se la encontró al despertar del sueño y que entonces nació un amor entre un dios y una mortal, ya se sabe, esa clase de amor que nos gustaría vivir eternamente a los humanos, no sé si para que nos lleven al Olimpo o para que nos garanticen la vida. Aunque vaya usted a saber si se trató de un encuentro fortuito o de un reencuentro, pero fuera lo que fuera el dios se llevó a Ariadna a su terreno inmaterial, porque vivir el amor y el éxtasis es algo tan infrecuente como inmaterial, ¿no? La clase rió, pero el profesor no podía descalificar una versión tan posibilista o más que las anteriores. Luego trató de hacer una síntesis de interpretaciones. Vamos, ustedes son mortales de poca fe, dijo con sarcasmo. No quieren creer en el amor como motor de los mitos, digamos que son escépticos. ¿Acaso no hemos progresado en las artes amatorias desde que la tradición oral acuñase los relatos de dioses, héroes y mortales insignificantes? La más joven de las alumnas, que pasaba por ser una superdotada incapaz de adaptarse al ritmo monótono del resto de la clase, bostezaba recostada de mala manera en el último rincón. Despierte, Ariadna, dijo el profesor a la somnolienta. Este tema debería interesarla, le dijo sin ocultar su decepción. Ella le miró con cierto cinismo. Qué puedo decirle, exclamó pausadamente, sino que usted no es Dioniso, por más que ande buscándome las vueltas con sus miraditas y veladas sugerencias, mucho menos Teseo, pues no le veo madera de héroe aunque se pelee cada día con todos nosotros, ni yo estoy abandonada en playa alguna. Además, usted no tiene ni idea de cómo acabó aquella historia, si es que alguna vez hubo terminado. ¿O aún no le han explicado los más doctos que le dieron el empleo que el papel de los mitos es reproducirse sin fin y emprendiendo nuevas aventuras?, apostilló con sorna. Claro que la historia sigue abierta. En sus manos está que quiera darla un vuelco.  
   


16 comentarios:

  1. Ya sabes que los dioses son creación nuestra para explicarnos... o complicarnos.

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    1. De una complejidad ya enorme en la Antigüedad. Cuesta seguir el tema cuando te pones a mirar la nomenclatura mitológica.

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  2. La virtud del mito es que nos haga pensar pese a que nunca se pueda develar del todo. De otro modo su encanto acabaría en si mismo, apenas empezar. 😏😊

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    1. Siguen muchos mitos en activo. Rinden culto a sus divinidades, aunque ya no está claro que sean sentidos por tanta gente. Algunos tienen centrales y sucursales. A buen entendedor...

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  3. La fascinación me entorna los ojos y las ganas de alterar el curso de la narración de nuestro insigne helenista eleva enormemente mis pómulos como consecuencia de la sonrisa que los sujeta.

    Para obligar a mi mano a qudarse quieta debo sujetar fuertemente con la mano contraria la muñeca.

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    1. Conviene el ejercicio de soltar la mandíbula y dejarla a merced de las carcajadas, si es lo que le pide el cuerpo, oiga.

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    2. Me declaro absolutamente incapaz de transcribir mis ideas.

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    3. Libertad de no expresión, por supuesto.

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    4. 20 46  
      23 40
      ¿Casualidad? ¿Causalidad?

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    5. Efecto. No veo ni una ni otra, y no soy dado a esoterismos.

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    6. Son matemáticas. Adoro las matemáticas.

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    7. El mundo de la abstracción también es mundo de recreación; disfrute dentro de él.

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    8. Disfruto con ellas, gracias. Y  cuando las aplico a mi trabajo, por descabellado que pueda parecer, el resultado es espectacular. Tanto como el obtenido hace varias semanas al utilizar un axioma de la propiedad intelectual de usted mismo, dotado de gran plasticidad que, convenientemente adaptado,  produjo el impacto deseado en un enjuiciador al dictaminar.

      ¿Debería pagar? Podría cancelar mi  deuda, en su caso, enseñándole a dividir polinomios o tal vez el último teorema de Fermat.

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    9. ¿Un axioma mío? Pobre de mí, ni proponérmelo. Lo mío solo son ocurrencias. Pero me deja intrigado acerca de esa utilización, y no crea que no me vendría bien aprender matemática cuando ya casi doy sobrepasada mi capacidad de intelecto sobre tamaña técnica, digamos.

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  4. Me quedo con esta frase que puede valer significativamente y para Catalunya al día de hoy: " Además, usted no tiene ni idea de cómo acabó aquella historia, si es que alguna vez hubo terminado..."

    Mucho me temo que sea una obra de final "abierto", sin saber como acaba y sin darnos la oportunidad de saber a ciencia cierta que es lo que piensa el autor, el verdadero responsable de la obra.
    Un abrazo.

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    1. Y si solo fuera para Cataluña...¿o no estamos los del resto de España en ascuas por ese y otros temas, propios y exteriores? Cada noticia cotidiana de cómo se están posicionando los agentes políticos del mundo nos ponen en vilo. Y más directamente mire a los pensionistas cómo se les hielan hasta las gónadas. Finales abiertos pero que muchos ciudadanos pueden quedar cerrados en un trecho del camino y no solo a medio plazo. Los límites del planeamiento del sistema de mercado.

      No perder la paciencia. Pues ella nos hará supervivientes, ya que no libres. Un abrazo.

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