"...Y es que en la noche hay siempre un fuego oculto". Claudio Rodríguez





miércoles, 24 de enero de 2018

Apunte brevísimo sobre el momento presente o cómo nadie quiere ir a la cárcel




Nadie quiere ir a la cárcel en este país. Los privilegiados pueden elegir y pactar. Los desgraciados, desafortunados y miserables no tendrán tanta suerte. España asiste perpleja a la tenaza entre corruptos que dirigen en mayor o menor medida aparatos del Estado y sus administraciones, y supremacistas que se lanzan a aventuras destructivas en nombre de un anhelado e imaginario dios Estado para ellos solos. Y un tercer mango de la tenaza, la incapacidad del resto de partidos del espectro político de dialogar siquiera para que salgan adelante los Presupuestos del Estado. Camino de la paralización legislativa que tiene muy mala traza. Escasa talla de políticos en todos ellos y jugando con fuego. Digo que España asiste perpleja. ¿Me lo creo? No sé. Es una manera de hablar. Corrijo, por lo tanto.

Ciertos ciudadanos son sensibles y advierten la deriva peligrosa. No me atrevo a hablar de España con la desmesura del presidente del gobierno cuando se arroga que su punto de vista lo respaldan todos los españoles o cuando los nacionalistas catalanes hacen causa general de Cataluña, como si unos y otros fueran portadores del sentir general de un país plural, mientras resulta que solamente son respaldados por una parte. Muchos españoles estamos cada vez no solo más perplejos o desconcertados sino irritados y seriamente heridos por la desfachatez política. Entre todos están haciéndonos a la gente común y corriente mucho daño, sin entrar ahora en sus discutibles defectuosas gestiones de lo público. Para librarse de la cárcel  -a nadie gusta ir a ella incluso sabiendo que se ha vulnerado la legalidad, en cualquiera de los casos-  varios políticos o acólitos se traicionan y chivan estos días, otros cantan por peteneras, otros se arrepienten (en falsete), otros prometen ser buenos (el tiempo dirá si en vano), otros se fugan, lo cual dice poco en aras de esa imagen mesiánica que intentan adoptar. Y otros, muy altos, se resguardan en su silencio ¿cómplice?, callan, se hacen los locos, sabiéndose desbordados y temerosos no vaya a ser que un día ellos también tengan que vérselas con la Justicia. El mundo al revés y todos incoherentes con el país en nombre del cual dicen hablar y defender. Y, en el panorama quebradizo del país, una oposición cabal e inteligente de izquierdas o progresiva o simplemente que dé alternativas racionales, ¿dónde mora? Todo huele a oportunismo, a tentarse la ropa, a observar el error del otro y pensar en la perspectiva electoral, a lo que emitan las encuestas, y el ciudadano medio no ve que se traten los grandes temas que le afectan, que se tomen medidas, que se avance en propuestas. Un antiguo sindicalista ácrata de mi ciudad decía el otro día que cuando entró a trabajar hace cuarenta y cinco años en cierta fábrica de coches importante y, por lo tanto, a enfrentarse con los problemas laborales, "no sabía lo que era la izquierda ni la derecha". Y apostillaba: "En 2018 sigo sin saberlo, y eso sí que jode". Puede parecer una conclusión reduccionista y exagerada pero da que pensar.

NB. No me siento cómodo hablando de este tipo de temas, pero me resisto a morder los anzuelos que nos ponen los pescadores de pacotilla del panorama político.


(Imagen de Pavel Kuczynski)

10 comentarios:

  1. Intento pasar de esta pantomima.
    Me come energías.
    Un abrazo

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    1. Tenemos que pasar emocionalmente de ello, impedir que nos afecte, pero esa actitud no anula nuestra capacidad de seguimiento relativa, nuestros malestares por lo que acontece y nuestra opción de tener criterio mínimamente cívico. Meter la cabeza bajo el suelo resulta imposible, además siempre habrá alguien o algún estamento que te sacudirá. IMpidamos que nos coman energías, seamos escépticos parcialmente, hay mucho más allá de todo esto.

      Salud.

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  2. Nadie quiere ir a la cárcel. Nadie debería ir. Pero hay delincuencia. Los ricos y con contactos la eluden o la reducen gracias a su dinero y sus contactos. Los pobres no pueden. Y eso retrata una sociedad.

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    1. En efecto, y así ha sido históricamente. La situación hace reflexionar, al que quiere y la sensatez le invita, claro, porque hay muuuuuucha gente que hagan lo que hagan los políticos no les retiran la confianza. Ese concepto de política-religión que hay en España, con toda una secuela de clientelismo-caciquismo-devotio iberica que viene de antiguo, es lo más antidemocrático que existe. Es curioso que tanto envalentonado personaje al que se llena la boca y en muchos casos los bolsillos de palabras y prebendas delictivas ande ahora acoquinado y pacte con el diablo la libertad. Es muy humano pero hay que afrontar las consecuencias de los actos, que hasta el más humilde siervo se le exigen.

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  3. No te engañes. A muchos les importa poco todo eso, no se sienten heridos como tú, lo consideran parte del mercadeo en que la mayoría de los ciudadanos anda metido en un día a día.

    Fermín.

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    1. Tienes razón, hoy no se lleva el sentimiento de los noventayochistas, a los que les dolía el país. A seguir aguantando a los que medran.

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  4. No es fácil convencer a los peces de que el pescador no viene a darles de comer. Prefieren vivir con la esperanza puesta en un mesías redentor. A mí me gustan más aquellos gestores grises que han leído con aprovechamiento el Tao Te King.

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    1. Puede, y eso que el Tao no está libre de pecado, como obra humana que es. O si prefieres que lo llame Tratado, pues a gusto del consumidor.

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  5. Yo soy otra que intenta alejarse de esta continua manipulación y envenenamiento mental. Qué la política sea el lugar donde medran oportunistas y corruptos es lamentable, pero mucho más que hayan llegado al poder indeseables que no tienen otro interés que no sea su propio beneficio personal.

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    1. Poner el noticiario y ver la corrupción en apenas la punta de iceberg, con todo el descaro y cinismo que aún exhiben los implicados y sus protectores políticos, es doloroso. Noa intentamos apartar porque lo sentimos, al que no le afecta le pueden echar todo el vitriolo del mundo que le parecerá perfume.

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