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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








martes, 28 de febrero de 2017

La transmisión Jamming




Recuerdo de la niñez el afán de mi madre al anochecer ante el aparato de radio. Recluida en la cocina, espacio cálido donde se hacía la vida en invierno gracias a la bilbaína, mi madre giraba con paciencia la rueda de la radio hasta dar con la frecuencia que buscaba. Cuando lo conseguía ponía el sonido muy bajito, arrimaba la oreja y trataba de escuchar lo que decía La Pirenaica. A mí me intrigaba que la voz se fuera y volviera una y otra vez, entre ruidos y alejamientos. No sabía entonces que la tal Pirenaica era interferida por el régimen imperante. No sabía que detrás había todo un sistema de transmisión de señales de radio que interfería otras transmisiones no deseadas por la dictadura, principalmente las de aquella emisora. Y que se hacía desde un inhibidor de frecuencias. No era nuevo, en la Segunda Guerra Mundial ya se había utilizado con amplitud, y al sistema de anulación o reducción a propósito de otras frecuencias los ingleses lo denominaron jamming

Ignoro si hoy, en tiempos de satélites y ordenadores por doquier, el jamming sigue en vigor a alguna escala, aunque supongo que ha sido superado con creces por otros sistemas de interferencia más efectivos. Tal vez persista la misma y antigua intención. Tal vez el jamming llega sin darnos cuenta, no con ruidos y pérdidas de frecuencias, sino a través de emotivos y seductores procedimientos que se incorporan a nuestra mente para que nosotros nos dejemos llevar por ellos. Un jamming que fabricamos con nuestra aceptación cada uno de nosotros. La mano última, en la ardiente oscuridad de un mundo que se quiebra y nos confunde a velocidades inesperadas, mueve todo tipo de artilugios, psicologías, éticas e ideologías para hacer dúctil y maleable al hombre. Como se solía decir de los minerales aprovechables. Y es que o somos útiles -es decir, productores eficientes y baratos, más consumidores incesantes, más seres domesticados que protesten lo mínimo- para el negocio que domina o mejor que nos muramos, parece decirnos a gritos esa interferencia generalizada que asalta despóticamente la frecuencia individual de nuestro libre albedrío. 

Como recuerdo de un tiempo y un país, donde no solo la voz no se podía acallar del todo sino, y sobre todo, en que el oído no se pudo taponar como quisieran, adjunto la sintonía y el comienzo de emisión de una emisora clave más para la expectativa y la esperanza que para los logros políticos. 





12 comentarios:

  1. En Panticosa por la noche allá por 1969 se escuchaba perfectamente. Dogmatizaba, recuerdo y me aburría igual que las demás. Conviene considerar mis connotaciones guiris en muchos respectos. Mi padre me enseñó a "conectar", el vivió otras circunstancias.

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    1. Por supuesto que era una emisora propagandística del PCE, pero como no llegaba otra voz al interior, y muy distorsionada, había un seguimiento secreto amplio. Ya ves, mi madre era de derechas pero buscaba otras palabras, ¿por curiosidad? ¿por morbo? ¿por lo asfixiante de un país convertido en cementerio y cárcel? Supongo que a través de esta emisora muchos alentaban esperanzas políticas que no se llevaron a cabo en ninguna de las etapas. Todo se magnificaba en favor de una oposición clandestina y débil. Pero ¿cómo calificar la parte emocional que había junto o detrás de todo aquello? Si te soy sincero a mí mismo se me pone la carne de gallina al escuchar la sintonía. En mi infancia no entendía nada, pero ya ves que se quedaba la escena.

      Ya de adolescentes y estudiantes díscolos preferíamos escuchar todas las noches a las once Radio París, edición en español, era más creíble y mejor informada, no hacía propaganda como La Pirenaica. Tenía otro nivel.

      https://es.wikipedia.org/wiki/Radio_Par%C3%ADs

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    2. http://www.lavozdegalicia.es/noticia/opinion/2005/05/26/ici-paris/0003_3763028.htm

      curioso testimonio de Ramón Chao, padre de Manu Chao, como se sabe.

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    3. https://devuelvemelavoz.ua.es/es/julian-antonio-ramirez-y-adelita-del-campo.html

      https://devuelvemelavoz.ua.es/es/emisora-radio-paris.html

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  2. jejejejejeje
    Pero si sois proscritos ¡¡¡¡¡
    Vive Dios ¡¡¡
    jajajajajaja

    Salut

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    1. ¿Proscritos? Debe ser que en cierto modo uno vive su exilio interior perenne y terrenal. Y se acoge a la nostalgia como bálsamo de fierabrás.

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  3. Me saltaron las lágrimas al oirla. La escuchaba tanto, que llegué a descubrir que era una cinta sin fin. Se oía mejor de noche, pero el contenido lo transmitían varias veces al día.

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    1. Tiempo de silencios, que diría Luis Martín Santos. Y cualquier voz, cualquier sonido, cualquier gesto eran briznas de vida. Luego se podía estar en acuerdo o desacuerdo pero fue un tiempo de hundimiento total, sobre todo las primeras décadas.Me alegra saber que no solo se me encoge a mí el alma cuando escucho musiquillas así.

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  4. Se ansiaban las noticias de fuera, no lo viví, pero otros me lo han contado. Que era contrapropaganda del régimen, que se magnifica la posibilidad de un fin del franquismo ya próximo.Sí, pero esa fue la esperanza para tanta gente que no podía salir de España.
    Estoy segura de que ahora hay mil maneras más sutiles de distraer nuestra atención. Comparadas aquellas con estas, las de hoy son verdaderas máquinas de lavar la mente.

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    1. Probablemente. Pero en todos los tiempos y territorios ha cundido un lavado de cerebro bestial. Lo de España siempre fue cutre, resultado de un crimen colectivo, donde entre muertos, exiliados, encarcelados y callados se había eliminado un sector de la sociedad si no prácticamente toda ella. Y luego el clientelismo y el aseguramiento de un Estado por las armas que se imponía a otro legítimo y legal pero abolido. Si la historia de España tiene tela, hermana, mucha. Y a veces pìenso que ese pasado no se ha superado del todo. Sin embargo en peticomité de gente afín se expresaban opiniones siquiera fuera para el desahogo y con extrema confianza. Naturalmente, depende de décadas. Yo sólo conocí a partir de la de los 50 y ya avanzada, la anterior debió oler aún a humo y a hambre.

      Volviendo al tema de manipulaciones, lavados de cerebro y pensamientos únicos. Cuando ya con casi veinte años tuve la suerte de leer al checo Arthur London y la represión que sufrió por parte de Stalin, es ejemplar su libro L'aveu, La confesión, creo que me aclaré bastante sobre la dimensión destructiva de lo que acontecía en la URSS y países de su influencia hegemónica con los disidentes. Pero ese es un tema de enorme magnitud para tratar aparte. Todas las dictaduras persiguen la libertad de pensamiento.

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  5. El poder siempre ha visto a la libertad de expresión e información como un enemigo potencial al que hay que callar, es que cuando a la gente se le da la posibilidad de escuchar "la otra campana" se corre el riesgo de que caigan muchos velos que cubren lo que se vende como Verdad oficial.
    Un abrazo

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    1. El poder, diría yo, persigue a sangre y fuego al individuo. Entiéndeme. Al individuo que quiere ser tal y no mera reproducción de la masa. Quiere la sumisión, la docilidad y el trágala que diría Goya. Un abrazo, Neo.

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