.

.


La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








viernes, 10 de febrero de 2017

La sempìterna Santa Alianza





Encuentro hoy esta foto en eldiario.es y me da risa de carcajada por una parte pero me deja un sabor amargo por otro. ¿Quién dijo que las santas alianzas se habían disuelto? Amigos, en este país no cambia nada. Un ente cuyo reino no es de  este mundo pero vive de los mundanos siempre se lleva el gato -finanzas y prebendas- al agua. Y bien se aspire a sobrepasar al partido más votado, o se pretenda asaltar los cielos o se quiera fundar un Estado nuevo por parte de otros, el panorama partidista nunca toca temas de fondo. Estos son intocables o bien todos buscan mamar de la misma vaca. Adivinad cuál. 




10 comentarios:

  1. Con el cirio en la mano, los unos y los otros, piensan lo mismo.
    Salud
    Francesc Cornadó

    ResponderEliminar
  2. Suerte la tuya, que te da la risa. Yo solo tengo sabor amargo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La vida es tragicómica, hermano. Pasamos de un extremo a otro de sensaciones en un instante. El amargor se instaló hace tiempo en el cuerpo de uno. No sé si te das cuenta de que nos pasamos el tiempo -me refiero a cierta parte de la sociedad- criticando a políticos, empresarios o gobernantes en su afán por prevalecer. Sin embargo, todos ellos son más claros en la persecución de sus objetivos que ese ente que nada y guarda la ropa, que parece flotante y no inmerso en las realidades cotidianas, que siempre sale favorecido simplemente con no moverse. Y como ningún sector político quiere perder votos no agarra el toro del concordato por los cuernos. Y de ellos no cabe esperar cambio de actitud, como su reino no es de este mundo...

      Eliminar
    2. Este mierdisoporte no ha soportado un largo comentario sobre lo que ando mascullando mentalmente y ha desaparecido...pero anda en línea, la abstracción de ciertos conceptos me ha llevado a una peligroso pero fehaciente conclusión con respecto al poder.

      Eliminar
    3. Si nos vamos al motor del inconsciente colectivo veremos que el concepto de diversidad resulta enemigo del concepto de poderío .... seguimos..... ??? Tendrá sentido extrapolarlo al concepto monoteísta? Acaso los organismos crecen y se nutren con un ÚNICO elemento? Y no seguiré porque no dejaría títere con cabeza....y solo soy un títere mas...oxidado por ende.

      Eliminar
    4. Pues si recuperas el largo mensaje, ponlo, hermana.

      Eliminar
    5. No sé si te entiendo bien. Si te refieres a que el reduccionismo y la supuesta singularidad en un mundo de miles de manifestaciones es lo útil para controlar y perpetuar poder, pues entonces te doy la razón. El monoteísmo siempre fue más práctico que el politeísmo a partir de una época determinada, lo cual no evitaba que también las creencias politeístas tuvieran múltiples castas y pastores que dominaban. Pero dentro de la opción del dominio fue un paso muy hábil para poseer los mayores plenos poderes sobre la masa. Sin embargo, siempre ha habido rebeldes, heterodoxos y gentes que han cuestionado, porque la diversidad, mal que les pese al que ejerce poder, existe. E pur...Ya ves, ya vamos viendo, cómo la ciencia nos descubre miles de elementos, de interconexiones, de sistemas que definen la vida, y aunque los humanos no existiéramos seguirían revelándola en su pluralidad. Un títere que piensa y establece sus particulares y dignas conclusiones no es un títere más, ni siquiera un títere. El pensamiento nos hace libres.

      Eliminar
  3. Tus palabras me han aclarado que cuando debilidad e impotencia acucian reduccionismo se impone, en mi caso al menos. Llevarlo al extremo implica disolución.
    Me pondré de nuevo en marcha, seguramente en planos simples para no caer en desánimo.
    No puedo recuperar el comentario pero nada se pierde lo aseguro.
    Este comentario se relaciona con tu entrada siguiente: Aún son jóvenes, son valientes y les queda cuerda.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Principios, valores...no sé si eso existe o si son palabras o justificaciones, pues hasta los términos se prostituyen. Los que obran bien no suelen exhibirse ni aparecen en los medios.

      Eliminar