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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








sábado, 18 de febrero de 2017

En la antítesis




En la antítesis de la racionalidad y la irracionalidad cotidianas está ella. Ante su majestuoso florecimiento no caben preguntas. Mirando sus colores no hay interpretaciones. Observando la expansión de sus formas no cabe sino asombro. He pasado buenos ratos del día observándola. Temiendo que la pudiera herir con mis ojos tristes. Pero no pensaba nada sobre ella. Solamente miraba, miraba, miraba. Ella crecía y yo me apocaba. Si algo me llamaba la atención era su estable lentitud. Es lo que tiene la seducción. Antídoto de un tiempo hostil, de una vorágine alocada, de una confusión estúpida provocada por la necia palabrería humana. Sentado frente a ella he soñado con un jardín. Presuntuoso yo que la tenía a ella, ahí delante, y me bastaba. Sin preguntas ni respuestas. Sin inquietud ni exigencias. Y tanta delicada materialidad me hacía reflexionar de manera pasajera en la conflictiva sustancia de lo humano. Pero desalojé de mi mente todo lo que no fuera percepción sensitiva. No podía traicionar su despliegue. Ella me devolvía la mirada con tanta intensidad. Y me amaba. Lo supe enseguida.





6 comentarios:

  1. Tesis y antítesis son opuestos y engloban un compendio. Bien sabes que tesis se proyecta en antítesis y viceversa, seguramente según dicho principio los enemigos resulten mas útiles para el autoconocimiento....mientras no te den cicuta, claro.
    Esa flor resulta una colorida y elevada proyección definitoria.

    Al margen de filosofías, esa imagen, en concreto, por su estructura con cierto "buchecillo" bien podría resultar carnívora, ya sabes que cuanto mas llamativas mas peligrosillas, salvo la orquídea. No conozco esa flor en concreto de cual se trata?

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    1. Te juro que no lo sé. Indagaré. Soy pez en materia vegetal.

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    1. Eso me parece, al levantarme es lo primero que hago: ir a saludarla. A ella le gusta.

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  3. Preciosa y me parece orquídea. Haces bien en saludarla, está tan hermosa porque les prestas atención y reparas en su belleza.

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    1. Es la antítesis de lo cutre cotidiano que nos venden en los medios, por ejemplo, y desde las instancias parlanchinas de los poderes. Gracias a una flor así uno se refuerza. Otro lenguaje.

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