La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







lunes, 21 de noviembre de 2016

Elevador de Santa Justa




Doctor Sousa Gonçalves: los muertos no van ni al cielo ni al infierno. Los muertos no cremados van a los estratos de los períodos de la tierra. De aquellos seres desaparecidos hace miles, millones, de años decimos que son fósiles. Otro tanto se dirá de nuestros muertos actuales. Los paleontólogos del futuro hablarán de nuestro cuerpo, con ayuda de otras ciencias, como fósiles. A nadie se le ocurrirá entonces buscar alma alguna. Ya estará superada la dicotomía falsa de los teólogos. Cuando me muera quiero imaginarme como fósil. Cahaya Lestari, la arqueóloga indonesia, le ha contemplado con ojos entre sorprendidos e irónicos: ni a usted ni a mí nos interesa lo más mínimo, por lo que veo, dónde van los muertos, a los cuales no fragmentamos, ni lo hacemos cuando los individuos están vivos. No pensemos en estratos ni en descubrimientos del futuro. O en todo caso, sí, propongamos otros espacios y otros hallazgos. Ábrame usted las dimensiones de su hábitat, que yo le acogeré en las mías. Ese es el único sentido cabal y gozoso de la vida.



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