Con la ciudad desierta en hora temprana me pedía el cuerpo recorrer el parque entre la niebla. En lo alto de la cascada, una soberbia congregación de los pavos reales. Majestuosos, impertérritos, silenciosos en el filo del aire helado. Ajenos a las celebraciones y excesos de los humanos, ellos también procediendo a un encuentro que acaso practiquen con frecuencia y sin necesidad de justificarse. Me deslicé entre el clan, tratando de no hacerme notar, pendiente del suelo resbaladizo. Sólo los árboles de primer plano eran visibles. Un poco más allá el banco de niebla difuminaba el resto de la fronda, los edificios, el templo próximo. Hasta parecía que las mismas aves se desfiguraban en el espectro donde los colores se pierden y las luces son tenues. Me sentí allí un intruso, un individuo que había perdido su sombra tratando de localizar el paraíso que se nos ha negado una y otra vez a los de mi especie. Fama, desde su bizarro pedestal, me hizo un guiño con su solo de trompeta de Jericó que únicamente yo podía escuchar.
Dicen que ha llegado un año nuevo. Os obsequio la quietud de otros mundos. Que seamos capaces de afrontar lo que nos depare el destino.
ResponderEliminarBellas imágenes Fackel. No
me parece justo que los pavos reales se salven de la reproducción artificial y de la cazuela solo porque dispongan de plumas bellas. (Salvo en caso de hambruna). Ahh cuan injusta resulta la aparente belleza exterma asimida como tal por la mayoría de nuestra especie aunque inicialmente se tratara de simple reclamo al servicio de la especie.
Más quien se creyó eso de la justicia? Un magnífico reclamo para todo tipo de tropelías.
Ay, MJ, siempre pensando en la comida en este absurdo paìs, ja. O en la utilización caprichosa de los humanos con fines productivos o industriales. Déjales que sean los elegidos de un paraíso que jamás existió.
EliminarComparto la opinión de EMEJOTA. Bellas imágenes.
ResponderEliminarQue el año que entra te depare lo que deseas.
Salut
Para ti también. Deseo cosas tan modestas para este año que creo que me sentiré a gusto, no quiero ser exigente y visto el panorama me mantengo en el escepticismo y la incredulidad respecto a tanto falso profeta y embaucador, cuando no vendedor de crecepelos. Salut.
EliminarHola Fackel, un nuevo año estamos aquí, entre una cosa y otra pasan los años.
ResponderEliminarTe deseo lo mejor para este año que comienza. Me llevo tus fotos, siempre me han gustado los pavos reales, no tengo remedio. Un beso muy fuerte y feliz año (felicidad que quiero hacer extensible a todas y todos tus lectores)
Bara
Mis mejores deseos también para ti, Bara. Te paso algún enlace con más aves exóticas que fotografié en su día:
Eliminarhttp://pillalaciudad.blogspot.com.es/search?q=pavos+reales
http://joachimmalikverlag.blogspot.com.es/search?q=pavos+reales
Un abrazo, salud siempre.
Bellísima tu prosa poética, Fackel:
ResponderEliminarGracias por venir a mi blog a saludarme.
Me encanta tu blog.
Seguiré leyéndote
Besos y mucha felicidad en este nuevo año que comienza
Ana
Salud siempre, Ana, es la razón por la que somos. Sublime razón. Que sean fecundas tus escrituras.
EliminarGracias por el especial regalo. Que avancemos durante este nuevo año con la certeza de querer superarnos.
ResponderEliminarUn abrazo
Pues sí, he pretendido que sea eso, regalo para cuantos pasáis por aquí. Todo ese mundo (esos mundos) se nos ofrecen para compensar nuestro narcisismo. Es tan necesario percibir otros mundos incluso sin racionalizarnos... Salud para ti, Neo, recuerdos al Paraná.
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