La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







miércoles, 18 de noviembre de 2015

Niebla: sólo observación, sólo duda






















El hombre está ahí. Es casualidad pero es cuanto se tiene a sí mismo. Observa desde la primera mirada ligera. Luego, con los años, aguza su visión, la enriquece y cree ir entendiendo algo. Pero poco a poco los paisajes cambian, las figuras se mueven, los rostros se difuminan. Lo que ayer le parecía un aserto hoy es mero contorno indescifrable. Y vuelta a empezar, pero no ya desde la mirada espontánea y limpia. Ahora tiene que pelearse con la deformación de lo que antes ha visto, sin saber qué parte de aquello le sirve para una observación correcta de lo que va llegando. Handicap: no saber contemplar. Confundirse en la disposición para mirar. No ser capaz siempre de tener ojos nuevos y receptivos. Fragilidad al seguir asaltado por dudas respecto a la posición de los objetos o incluso de la esencia misma de cuanto ha crecido en derredor, se llamen estos ideas, conceptos, afirmaciones, definición. La niebla, hábitat del hombre.  



 (Imagen de El Lissitzky)


10 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Hay siempre una particular boira interior en cada individuo.

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  2. La niebla a mi alrededor es tan espesa que ni siquiera me puedo ver. ¿Qué verán los demás?

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    1. Te debe importar sobre todo la que haya en ti, y puede que incluso sea protectora.

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  3. Seríamos más perceptivos si tuviéramos amnesia perpetua? Veríamos siempre con esa mirada nueva del recién estrenado ante el mundo? Cuestiones en las que me has puesto a pensar...
    Un abrazo
    P.d
    Participarás con tu foto en la tarjeta navideña de este año? Más detalles en mi blog.

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    1. Pues no creo que la amnesia nos alivie de nada; bueno, a veces tengo la impresión que hay españoles que viven una permanente amnesia incluso de su historia personal.

      Tienes mi foto arriba del blog, donde el perfil. Como ves, no han pasado por mí los años.

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  4. Pero de vez en cuandose van las nieblas y sale el sol. Besos.

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    1. Y las sombras, Amapola, y las sombras, que son peores que la niebla.

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  5. fíjate que a la niñez los ojos redondean enormes como para abarcar el universo, pero mucho de lo visto en esa etapa ni siquiera queda en la memoria,
    pasados los años
    achicamos los ojos instintivamente para poder ver aquello que está lejos o que brilla o que nos atrae o que vale la pena recordar
    (abrir los ojos parece pues, un contrasentido)
    un abrazo, siempre interesante la reflexión

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    1. Siempre me intriga que nos hayamos olvidado tanto de ciertas etapas de la infancia, pero me intriga más que nos pasemos los años de vida avanzada rescatando imágenes que creíamos no recordar. Misterio. Hay mucho dentro de nosotros, todo el aprendizaje fundamental viene de los años que menos memorizamos. Miramos el suelo para no tropezar pero solemos andar por la calle con la mente en tiempos y ámbitos desaparecidos. Gracias por tu compañia, Omar.

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