La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







sábado, 23 de mayo de 2015

Arriba















La historia de la humanidad, dice Walden, es una historia genuflexa. Y mucho me temo que ejercitar una reflexión dirigida no signifique en estos tiempos otra cosa que hacer una genuflexión. En un país tan poco laico y con larga mano de alienación religiosa, ponerse de rodillas ha sido una práctica habitual. ¡Ni siquiera se podían elegir dioses alternativos! No digamos ni reyes ni tribunos, donde el clientelismo al uso daba de comer. ¿Que en otras culturas anteriores también existía esa posición sumisa? Naturalmente, basta ver estelas mesopotámicas o relieves mayas para comprobarlo. Aquel grito feroz y desesperado de Más vale caer de pie que morir de rodillas no tiene mucho seguimiento hoy día. Y cuando lo tuvo, ¿no sería motivado por una especie de solución final, donde la no-salida permitía lo heroico y como mucho que se supiera de esa rebeldía in extremis? Quien más o quien menos, en el relativismo de los hechos consumados (atención a dónde se concentra el poder, ese va a decidir siempre la validez de los resultados electorales) va a estar en una postura obediente. Es raro lo mío, dice Walden. Cuando me siento abajo, caído, un himno interior me reclama: ¡arriba, Walden, siempre arriba! Pero hasta de las palabras más sencillas, las que la lengua ha inventado para ubicar posiciones, se ha hecho en tristes circunstancias históricas una consigna a través de la cual se ha hundido a los hombres. Por lo cual ya no sé dónde quiero estar, acaso sólo en mí mismo. Esa es mi reflexión, mal que les pese a quien sea.


(Imagen de Darío Villalba)


8 comentarios:

  1. No es mal sitio ese lugar con vistas al yo; acaso solo falte un poco de luz y la brisa de fuera asomando el cristal. Un abrazo entrañable de quien también busca itinerarios hacia ninguna parte.

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    1. Brisa hay y la luz un tanto engañosa, hace falta procesar los elementos externos que vaya uno a saber si traerán bondad. Una abrazo, y gracias por entenderme.

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  2. El mejor lugar que algunos conocemos .....arribados por practicar caridad/amor/esperanza demasiado optimistas por doquier hasta que la ensordecedora ley de la supervivencia atrona con bocina temporal al cuasi exánime chasis: "No te olvides del último de la fila". Entonces miras alrededor, ya no queda nadie y comprendes que te llegó el turno. Y que piense el vulgo lo que sea, por supuesto de todo menos bonito. Un@ aun se reconoce vivo in extremis y ese extremis resulta el mas dulce y adorable de todos los anteriores porque contiene el resumen de todos ellos.

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    1. Por lo tanto se impone la calma, la respiración profunda y el goce de las pequeñas cosas (y sin son de cierta envergadura tampoco decir que no, si se puede con ellas)

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  3. Pensándolo bien sustitúyase "resumen" por "esencia". Jajjj un término femenino, mas propio a mi naturaleza.

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    1. A mí me gusta mucho la palabra esencia, aunque en la filosofía escolástica se haya abusado de ella.

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  4. Sabernos ubicar frente a nosotros mismos y en relación a los demás... quizás sea ese el primer paso hacia un nuevo equilibrio, más equitativo y menos sumisos.
    Muy atinadas las reflexiones de Walden.
    Un abrazo

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    1. Es que al final, Neo, ¿qué te queda?

      Un abrazo.

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