La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







sábado, 9 de mayo de 2015

Apropiación





Recuerdo vagamente haber leído poesía antes de dormir. ¿Poesía de poeta hombre o de poeta mujer?, pregunta Walden. Yo le digo que eso es lo de menos, aunque no lo recuerdo, que una poesía en la que entras no es un poeta sino una estancia. Tampoco una habitación, sino un territorio. Pero ¿tenía efecto relajante o te narcotizó?, insiste Walden. No fue ese tipo de sensación. Un texto que entra en ti deja de ser algo espacial para ser reflejo, el espejo donde te ves no sólo en lo que eres sino sobre todo en lo que aún no has llegado a ser. Pero eso sería una bola de cristal, dice el otro. No, una bola de cristal es un truco, digo yo. Pero ¿acaso la poesía no es también un subterfugio? Puede que algunos poetas la entiendan así y haya lectores que la acepten. Pero para mí, que leo despacio y releo es porque siento que me aproximo a otro ser que o soy yo o he sido yo o aún anhelo serlo. Tal vez todo ello. Llega un momento en que las palabras de la poesía me desnudan y toman mi cuerpo. La voz del poeta, si pudieras escuchar su recitación,  podría ser decisiva para situarte, juega conmigo Walden. En eso estamos. Mientras, ¿acaso cuando leemos no fingimos una voz imaginaria? ¿Acaso no hay una apropiación del sentido del poema cuando lo recitamos? ¿Acaso no somos por un instante nosotros ese poeta, recordemos o no su nombre?





12 comentarios:

  1. Molt bona entrada, m'apropio, em projecto jo també en ella.

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    1. Gracias por compartirla, ya sabes que los textos de aquí son siempre para ser tomados por quien lo desee. No debe haber patrimonio alguno ni sobre las ideas, ni sobre los criterios, ni sobre las expresiones. Las letras se deben unas a otras, como todo en la madre naturaleza a la que pertenecemos con toda la complejidad d elas culturas humanas. Gracias.

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  2. Sin lugar a dudas la poesía es un espacio, y no tiene tiempo... qué importa el tiempo si nos conduce a su momento, a su instante.
    Leer poesía es como cualquier otra lectura en el sentido de que acabamos puestos en postura de un semi receptor, porque la discutimos, la peleamos, concordamos y luego a veces la olvidamos... yo olvido todo lo que escribo simplemente porque soy una distinta todos los días y lo que digo no soy yo, sino una de las tantas voces que hay en mi cabeza... esquizofrenia? ...tal vez.

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    1. No, esquizofrenia, no, Paula. La personalidad emocional humana es compleja y no va nunca en una sola dirección. Somos diversos y polifacéticos dentro de nosotros, eso nos proporciona sentido y alegría de la vida, y más capacidad de conocimiento, nos diferencia de las máquinas, por ejemplo. He escuchado tu argumentación en cuatro líneas y me haces pensar: somos emisores y receptores a la vez, pero no creo que olvidemos de un día a otro, puede que sí en la conciencia, pero el subconsciente y la memoria latente ahí elabora nuevos pensamientos, expresiones, anhelos. Tal vez.

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  3. Lo importante es apropiarnos del tiempo, si lo logramos el resto viene dado. Una forma de hacerlo es a través de la poesía que nos permite, precisamente, soportar el dolor que causa la experiencia del tiempo.

    Saludos

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    1. Huy, qué difícil apropiarnos de Cronos. Acaso la poesía o cualquier otra forma de expresarnos lo que haga sea poner en marcha conjuros para que duela menos el transcurso del tiempo.

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  4. Cuando leo poesía, me apropio del poema, siento que lo que dice está en mí y habla por boca y alma de otra persona muy afín. Claro que esta conexión con la poesía no me ocurre siempre. Hay poemas que no me llegan, y me dejan casi indiferente.
    En cuanto a poder oír la voz del poeta recitando el poema, tengo experiencias poco satisfactorias. La voz que sonaba en mi interior era totalmente distinta a la que oía y es que creo que recitar es diferente a pensar,sentir y escribir un poema.

    Yo, aunque escribo poemas, no sé ni me gusta leerlos en público; un poco por timidez y otro poco porque no sé recitar.

    Saludos.

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    1. Obviamente, comparto contigo. No cualquier cosa de lo que leemos y en cualquier momento nos llega. Pero mañana puede que sí. Depende circunstancias, nuestra dialéctica interior, siempre en marcha y cambiando, nunca somos el mismo individuo del día anterior y no te cuento de décadas anteriores...

      Lo de oír la voz del poeta yo lo decía con imaginación. Pero ya que lo dices lo de escuchar voces de poetas que existen o han existido es chocante. Hay poetas magníficos (al leerlos) y cuando les oyes cantar los poemas son horribles, sin fuerza, sin creer en lo que han escrito...Pero otros son vigorosos y consecuentes en voz y gesto con lo escrito (Margarit por ejemplo)

      Por supuesto, estás en tu derecho a escribir y callar, o solo dejarlos en algún soporte. No hay reglas. Pero todo es soprendente. Yo era d elos elegidos para declamar poemas ajenos cuando era niño ¡y nunca entendía los poemas! ¿Qué era aquello entonces? ¿Otra clase de representación teatral? Deberé escribir sobre ello.

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  5. Creo que sí, cuando se da esa conexión entre poeta y lector, llegamos a ser el mismo, sin importar ni sexo ni edad ni tiempo.
    Un abrazo

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    1. Un clon, eso, somos un clon, pero si se trata de un clon divertido y gozoso, ¡viva! Trascender tiempos pasados, guiñar el presente y simular un futuro que vaya usted a saber si...Un abrazo, Neo. ¿Cómo viene el Paraná?

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  6. Me ha encantado tu reflexión.

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    1. Glup, no me veo flautista de Hameln, pero a mí me gusta que hayas compartido.

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