La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







martes, 14 de abril de 2015

Alusión (paréntesis festejador)




Estas pinzas siguen siendo de utilidad para tender la ropa. Naturalmente, la ropa debe estar primero bien lavada, cada vez se necesita mayor limpieza, de lo contrario no tiene sentido tenderla. Y después debe exponerse al aire y al sol, quién sabe si de paso el aroma se expande y contagia favorablemente a otros tendederos. Es bueno que el oxígeno y el ozono y los aires de campos, costas y páramos ventilen. Tanta contaminación pringa lo suyo. Ya sabemos que estos son tiempos en que se se lleva el usar y tirar, lo cual acaso genera más suciedad y menos esfuerzo por asegurar la higiene. De ahí que a muchos les traiga al fresco la limpieza y no les importe vivir enmerdados. ¿Que es la tan nuestra tradición, la ciega costumbre, la sinrazón histórica de la finca? Tal vez, pero no por eso es bueno. El sistema de quita y pon, que rebaja las exigencias, parece imponerse y así anda el personal con las trazas que lleva. Apostemos porque algún día podamos tender la ropa limpia y honrada en un tendedero en condiciones. Ellas esperan.


(Feliz memoria de una frustración)





6 comentarios:

  1. Les pinces, a més d'útils, són decoratives, sobretot de fusta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues a ver si pasamos de la decoración (yo també prefiero las de madera) a la utilidad y sobre todo a la ropa limpia y fragante. Gracias, Helena.

      Eliminar
  2. Enhorabuena por esta manera tan creativa de traer a la memoria una fecha histórica.
    Con esas pinzas de colores evocadores,tendamos al sol, en la cuerda de la vida, nuestros anhelos.

    Un abrazo tricolor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No soy partidario de los panegíricos de nada, pero mis pequeños homenajes que no me los quite nadie. Éste es uno que me parece importante e influyó en mi existencia. Te diré que en mi familia no hubo represaliados directos, todos estuvieron en el mismo bando, por inercia del territorio, que resultó el vencedor. A mi padre nunca le escuché una palabra contra su opositor en la guerra.Creo que siempre guardó un respeto profundo por aquel período truncado a sangre y fuego por los enemigos de la vida.

      Eliminar
  3. A mí me gustan más las de madera. Cuando era niña construía ciudades con ellas. Y que la ropa aparezca en las fachadas, quedará cutre pero me parece una prueba de vida: detrás de las paredes hay gente que hace la colada, cocina, se quieren y regañan.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Tú también hacías arquitecturas? Yo hasta las utilizaba para coger las patatas ritas que freía mi madre. Y por supuesto llegar a comprender su articulación, armarlas y rearmarlas, fue todo un episodio que costó su esfuerzo. A mí la ropa tendida siempre me ha parecido un signo del avance de la humanidad: es higiene, es símbolo de renovación y no solo de limpieza. El problema es la facilidad con que muchos siguen manchando la ropa para que otros paguemos su lavado.

      Eliminar