La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







lunes, 20 de abril de 2015

Alivio















Walden sugiere: paliativo del ruido, escuchar Viaje de invierno, por ejemplo. Escuchar y a la vez seguir la lectura de los poemas de Wilhelm Müller.  Los poemas de Müller ya contienen musicalidad por sí mismos. Schubert lo captó en aquella rápida lectura a hurtadillas en la casa de un conde y dicen que robó el libro. ¿Que esa poesía te parece de un género que hoy no se cultiva? No lo creas, y además ¿desde cuándo te importan a ti los estilos si eres capaz de trasladarte a cada tiempo histórico con la misma capacidad de sorpresa y goce que si lo tuvieras al lado? Si buscas emociones porque portas emociones, date al encuentro. En el espejo de emociones externas se reflejarán las tuyas, y te complacerás en sus propiedades. No te resistas. ¿Te vas a hacer ahora el duro conmigo? Los poemas de Müller también son incisivos y ásperos. Nuestro mundo más íntimo y menos racionalizado habla sin palabras y con frecuencia éstas llegan no para facilitar el desarrollo sino para inhibir sus expresiones. Nos da miedo nuestro interior, naturalmente. No es el caso del Winterreise. Yo mismo me quedé mudo, incapaz de avanzar la lectura, cuando aquellos versos me dieron de frente:

"Ah, lágrimas, mis lágrimas,
¿no alcanzáis ningún fuego?"

Walden ha callado de pronto al recordarlo. Me deja solo.



(Fotografía de Daido Moriyama)


2 comentarios:

  1. Extraordinario Wilhelm Müller, un romántico convencido, su Winterreise puede dejarnos unos surcos marcados en la piel, sobre todo cuando escuchamos sus versos con la música de Schubert.
    A pesar del goce estético ya sabemos el peligro que corremos con estos románticos que puedes embelesarte con la traición de un claro de luna, pero habéis de saber ¡ah románticos!, que la realidad, molesta, amarga, siembra cizaña en los fértiles campos de nuestro pensamiento y que gracias al embeleso de las emociones, algunos no se preocupan ni por la vitualla, ni por los pagos de cada mes pues ellos son los que mandan.
    Mi admiración por Müller y sobre todo por Schubert.
    Salud
    Francesc Cornadó

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    1. Embelesarnos con este romanticismo no perjudica a la salud, y demasiado hirientes son los acontecimientos de nuestro tiempo como para desviarnos la atención, pero siempre son un oasis, aunque ahora no nos expresemos de la misma manera. Schubert encumbró la celebridad de los poemas de Müller, pero tampoco estos son bagatela, son mejores que muchos otros que se han empleado en los lieder, dicen.

      Salud, Francesc.

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