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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








viernes, 16 de enero de 2015

Post scriptum: un sueño extraño

















Amiga, aún siento entumecidos mis músculos tras el sueño. Salíamos los dos de la ciudad, sin ser reconocidos por la gente de nuestro ámbito. Alguien embozado nos conducía por caminos extraños, nunca vistos antes, carentes de la belleza a la que nuestra mirada está acostumbrada. Atravesamos un pedregal inhóspito. No había canto de pájaros ni arrullo del viento. El sol era intenso. Los pobladores nómadas nos negaban agua y huían de nosotros. Quien nos guiaba nos hizo subir por unas laderas que no tenían fin. Ambos nos preguntábamos a dónde llegaríamos tras aquella marcha. El embozado dijo que no quedaba mucho y seguimos ascendiendo. Poco a poco disminuían nuestras fuerzas. Lo peor era no saber por qué hacíamos aquel recorrido. Al fin, agotados y sedientos, llegamos al borde de una cima desde la que no se veía nada. Me asomé a su perfil resbaladizo. No había otro lado. Ni más montañas, ni valles, ni océanos, ni ciudades. Quien nos había llevado hasta allí se despojó de su capucha, pero no tenía rostro. Dejó también de hablar. Safo, nunca te vi palidecer como en ese instante. Me decías: si no hay paisaje, si no hay música, si no hay voz, si no hay saciedad, ¿para qué estamos aquí? Entonces di un paso adelante para comprobar si el vacío era real o una ensoñación de nuestro cansancio. Pero me mantenía en tierra firme. Tú avanzabas también y el suelo no te negaba sujeción. ¿Ves?, dijiste. La nada no es algo que no se ve y que está por llegar, sino todo lo que nos mantiene. Entonces, si es así, te contesté yo, ¿para qué regresar?

El enigma de esta clase de sueños debe guardar algún mensaje. Ahora me encuentro confuso y este agarrotamiento me inhibe la agilidad.




4 comentarios:

  1. Excelente relato. La razón es un instrumento que rebaja el ser de las cosas. Los postmodernos abusaron tanto que el ser quedó reducido a cenizas grises: un ser demolido a cañonazos de razones, todas falsas y miopes. Es el deseo, la voluntad irracional, lo que da sentido al mundo que, racionalmente, es poco más que nada.

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    1. Pienso que no tiene por qué rebajar la razón nada, si está bien fundamentada. Puede servir para intentar una interpretación de esas otras facultades digamos irracionales. Cada cual sabrá luego cómo utilizar unas inclinaciones u otras para su propia conducta. Gracias por argumentar.

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  2. Regresar??? No reconozco dicho verbo.

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    1. Ah, ¿que no eres de los que creen en el eterno retorno y esas cosas, por ejemplo?

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