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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








lunes, 16 de junio de 2014

Imaginario, 99.



Y en la profundidad de la mandorla vacía del tímpano ahondaba una obscuridad, justo allí donde nunca llegaron a poner estatua alguna, tal vez porque se les acabara la piedra a los constructores o porque no pagaran a los canteros o acaso porque se les terminasen las ideas y dejaran de creer en su monótona inoperancia.



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