Era acercarme a la mujer desde atrás, poner con cautela mis manos sobre sus hombros y hacerse el silencio. Ella giraba su rostro despacio y esbozaba una sonrisa, como si no fuera una desconocida.
Los humedales de Baena frente al deterioro y el olvido
Hace 2 minutos
Imprevisto y enigmático final, que me deja pensando.
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