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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







martes, 11 de marzo de 2014

Raíces, 3





Me alivia saber que soy parte de las entrañas.

Apenas asoma un fragmento de mí y el árbol sabe mi nombre. Cuando nadie sabe todavía cómo me llamo. He puesto el oído al borde de los pliegues y he escuchado el tiempo. Y los sonidos son: percusión de piedras que se desgajan, aullidos cruzados, galopar de caballos, carreras de chiquillos, alboroto de juerguistas, desfiles de invasores, detonaciones secas, timbales que se combinan, llantos desgarrados de mujeres, martilleo de cinceles, crepitar de bosques enteros, vocerío de mercaderes nómadas, desplome de aldeas de adobe, cánticos de preces siniestras, talas apresuradas, entrechocar de andamios, confidencias tibias, entregas agitadas, y viento. Mucho zumbido de viento y un eco de oleaje crispado que se acerca y se enmaraña con el aire. He pegado la oreja a la crucería oculta que hay debajo y mi corazón se acelera. Todo aquello que llaman tiempo suena estruendoso y se multiplica en sus pronunciaciones. Debo poner rostro a lo no visto. Imaginar movimientos convulsos. Capturar sus ciclos de lentitud. Seguir con mis dedos de niño ciego el trazado del subsuelo herido de vida. Para comenzar aquí arriba un nuevo esbozo. Para aprender a ver.  

Mi cuerpo tirita cuando se ve dibujado allá en la base. 

Mi cuerpo se estremece desde mucho antes. Antes de los sonidos de los animales y del griterío implacable de los hombres. Al escuchar en lejanía todos los sonidos que formaron el mundo. 



(Dibujo de Inés González)


2 comentarios:

  1. Quizás - solo quizás - hay otros sonidos del tiempo que se alejan del estruendo, del ruido y la furia de los andamios que chocan en esta reparación constante que nos ocupa mientras hacemos sitio a la ruina. Quizás es tiempo también (o en broma: tampoco) el ciclo de la lentitud o ese arcano espacio intuido en la lejanía de los gritos, las celebraciones, la especulación forzada de las inteligencias.

    Hay algo que quiere ubicarse entre tentación y la expiación en esas raíces que, no sé si con razón, ubicas en una aire de familia.

    Saludos

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    1. Hay otros sonidos que se siguen reproduciendo con intensidad análoga a los que ya se produjeron antes, pero sospecho que se habla de nuevo de las antiguas alternativas que no condujeron a parte alguna, y tras las propuestas new age que periódicamente se sacan para paliar la inquietud y el desasosiego solo -acaso- hay docilidad, sumisión, expulsión de un mundo que nos pertenece. El trastorno o la bipolaridad puede acentuarse en cualquier momento, ora por la impotencia de sobrevivir al reduccionismo de las conductas, ora por la renovación de las religiones falsarias cuyas caretas ya están poniéndose las alimañas que las dirigen.

      No sabría decir si vamos a alguna parte. Hoy no sabría.

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