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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







domingo, 23 de febrero de 2014

Obscura memoria, 7.




















Dicen que era el rostro de la oscura noche de los tiempos. Me lo contaba mi abuela, que apenas sabía hablar con corrección en mi lengua. Pero sus gesticulaciones y tonos describían mejor aquel rostro. Ella decía que lo había visto. Aunque dicen que cosa del pasado es  -y bajaba la voz-  la noche no se va del todo, nunca se va, no, chapurreaba como podía para que yo la entendiera. Los hombres acostumbrados están al mal -me decía- y las costumbres son como costras, y bajo las costras, sabes, las heridas que no cicatrizan, y que otros hurgan. Yo era ingenuo entonces y pensaba que ella como vieja estaba confundida. Pero, abuela, eso fue antes, hace mucho, cuando había guerras, ahora es otra cosa. Y además comemos y vamos elegantes, le apostillaba yo. Enterrar he visto a tantos con su traje de domingos, me respondía. Entonces yo la picaba: Pero ¿tiene rostro esa oscura noche de la que habláis siempre los viejos, abuela? Y qué no va a tener, decía, el peor de todos los rostros. ¿Cuál es el peor?, insistía yo, fascinado. El peor ha de ser siempre el que no se ve, porque le faltan ojos y no te quita de mirarte, no tiene boca y quiere devorarte, no tiene color y arde que te quema. Yo la escuchaba con cierto sobrecogimiento y casi me arrepentía de haberle sacado el tema. No, abuela, no pienses en ello, eso es lejano, no volverá. Ahora les toca a otros. Mi abuela y su tesón: Si a otros la noche negra cae también nos cae a nosotros. ¿Cuándo has visto tú que la noche se parta según para quién? Y extendía la mano dibujando el cielo, para que yo lo comprobara. Justo en la hora oscura en que las estrellas habían decidido estar ausentes. 



(Fotografía de Toni Catny)


6 comentarios:

  1. Me has recordado a los hombres vestidos de negro.
    No puedo contar más.

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    1. Vaya, iba a preguntar cuáles de todos los de negro, pero me inhibo.

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  2. donde has visto, Fackel, la noche en dos para caer sobre ti y sobre otro?
    es un relato genial, quizá, real
    saludos

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    1. Eso decía aquella abuela que apenas sabía hablar bien castellano. Gracias, Omar.

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  3. Pues cuánta luz le brindó a la noche con semejante respuesta. Joder. Gran historia

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    1. De esa guisa, hay unas cuantas. Depende cómo venga la noche vendrá la memoria y otros relatos del hogar, jej. Salud y arriba los sueños.

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