La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







jueves, 13 de febrero de 2014

Al pan, pan; al vino, vino; a la palabra, su sentido cabal




















Acertijo.

Canallas, en el Tesoro de la lengua castellana, de Covarrubias: "Junta de gente vil, induzida para alborotar y dañar, a donde entienden que no han de hallar resistencia; pero si ay quien les haga rostro, no tienen ánimo para esperar."  

Canallas, en el Diccionario de autoridades (primer diccionario de la RAE):  "La gente brava y ruin, de viles procederes, y propria para causar daños y alborotos."

Visto el panorama que nos rodea, ¿a quiénes nos recuerdan? No soy partidario de que para mencionar a cierta gente utilicemos términos tales como hijos de puta, hijos de perra, hijos de mala madre, cabrones...porque ni las putas ni los perros ni las madres ni los machos cabríos tienen por qué cargar con lo innoble.

Así que reivindico la lengua castellana y en síntesis digo: Al pan, pan; al vino, vino; a la palabra, su sentido cabal. Utilicemos un término que parecía en desuso, pero que las prácticas viles convierten en canalladas, las agresiones en actos canallescos y los que las cometen en canallas, simplemente. Que ya es mucho.Por cierto, salen a todas horas en los telediarios. Y están causando serios desperfectos en las relaciones de convivencia de las gentes de este país. Además de arruinarnos. 



(Grabado de Jacques Callot)


6 comentarios:

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    1. La conquista (reconquista, mejor dicho, aunque no me agrade la palabrita) del lenguaje (su más certera disposición a usarlo) debería pasar a primer plano. Frente a telediarios, prensas de segunda calidad, empresarios jetas, políticos caraduras, cargos públicos analfabetos, publicidades provocadoras y alienantes...

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  2. Estoy con usted. Aunque se usa la palabra malsonante para dar mayo énfasis a la idea de rabia, odio o desprecio por alguién, el diccionario es lo suficientemente rico para expresar sobre ciertos canallas de falsas palabras y ruines hechos su falta de ética en el trato con los demás.
    Generalmente quien se expresa de aquélla manera demuestra incapacidad para usar palabras cabales como usted dice.
    Así que me parece muy pertinente su entrada de hoy. Ojalá cundiera ese ejemplo al hablar o escribir.
    Un saludo.

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    1. Gracias por esa comprensión -y disposición- que manifiestas. Pero no es fácil. No sé si se ha relegado tanto el vocabulario que expresa bien las cosas que se ha olvidado prácticamente. O que creemos estar meta, más allá del valor extenso y preciso de las palabras (no hay más que ver el reducido uso de palabras y de mala manera por doquier) Los nazis utilizaron hasta límites extraordinarios y falaces la impropia utilización de las palabras, como un arma más, acaso la más importante, de su expansionismo ideológico y su adoctrinamiento de masas, formas de control al fin y al cabo decisivas.

      Bienvenido y un cordial saludo.

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  3. Coincido completamente. En nuestro idioma tenemos vocablos que expresan perfectamente la mala ralea de estos botarates que continuamente vemos en las noticias. Especuladores granujas, mentirosos bribones, sinvergüenzas canallas, ladrones ruínes que saquean, chusma de mala calaña, vellacos, depravados., indignos, malvados, pérfidos y viles estafadores que no tienen ética, bandidos que prevarican, perversos inmorales, rufianes, taimados. Nuestro idioma es rico hay muchos calificativos son muchos más los corruptos.
    Salud
    Francesc Cornadó

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    1. Cómo dominas el vocabulario apropiado y ad hoc. La tradición delictiva, picaresca y corrupta ha caracterizado tradicionalmente a los paisanos, no obstante la honradez a carta cabal de algunos. No sé si hoy se están batiendo todos los récords, supongo que no, que lo que pasa es que ahora se van sabiendo muchas cosas. Claro que basta leer a ciertos clásicos extraordinarios para descubrir los vicios y pecados capitales... Sí, hay que utilizar el léxico con que la lengua nos dotó.

      Salud.

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