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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







jueves, 5 de diciembre de 2013

La pretensión




















...qué poca cosa son en la oscuridad de sus noches y en la penumbra de sus días, habiten mansiones o covachas, sean diligentes o perezosos, se muestren aparentes o sinceros, escasamente saben de sí mismos, los humanos se desplazan como si dominaran el universo y no advierten su pequeñez



(Ramiro Tapia, imagen)


6 comentarios:

  1. Sus alas son la vanidad y las mueven demasiado deprisa, pero a veces un suave viento desvía su rumbo, ¡qué poco saben de los estratos de la atmósfera!
    Salud
    Francesc Cornadó

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    1. Qué poco control hay entonces sobre el timón, o qué débil o insuficiente es esta herramienta...siempre desbordados por la naturaleza, la de fuera y la interior. Salud y viento favorable.

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  2. Seria un ejercicio necesario, de vez en cuando, contemplarnos desde alguna altura como miramos a las hormigas.
    Abrazo.

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    1. ...esa lechuza nos propone también un método, que no solo es observador

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  3. Pequeños y en precario, como si de un contrato se tratara, habitan los humanos sus horas que, en la distancia o en la extrema cercanía, saborean como dulzura... "algo es algo", "por lo menos trabajas", "así y con todo somos humanos racionales que conquistamos esferas". Una vanidad, la humana, que sabe que vive en una parodia.
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    1. ...pero cómo se creen los humanos su tiempo, cómo pretenden ejercer control sobre él, cómo tan incautos piensan que lo poseen, que lo sujetan a las leyes mercantiles y de propiedad...vanidad de vanidades, ya sabes...

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