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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







viernes, 29 de noviembre de 2013

Esfinges




















...nos pasamos la vida proponiéndonos acertijos, parloteo de esfinge que simula profundidad, cuando solo aquello que nos marca con su signo ígneo puede afirmar apropiadamente que tiene suficiente calado como para llegar al otro lado, allá donde se forma la energía robada al vacío, allí donde la lejanía parece otro mundo, aquí donde una ligera y aduladora huella nos hace creer que somos pensadores natos

  

(Ramiro Tapia ilustra)


2 comentarios:

  1. Ay, la duda, la revelación de marcas o aduladoras huellas que nos colocan a un punto de "lo ridículo" en nuestras apreciaciones... profundo y con calado son pareja cómica y trágica, épica y dramática, con la que lidiamos en esa búsqueda de lo improbable: el pensador que se refleje en nuestros espejos.

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    1. ¿Cuántos se dan cuenta del componente ridículo que recome nuestras propias entrañas? Dudoso alimento que pretendemos comunicar a los demás y que puede pasar desapercibido porque suele ser compartido con los otros.

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