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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







lunes, 7 de octubre de 2013

La sociedad ful
















Ignoro por qué la película El taxista ful, del director catalán Jo Sol (Jordi Solé) apenas es conocida. Y es de hace ocho años. Supongo que las salas de cine no la consideran comercial (no todo lo social es comercial, por supuesto) ni de entretenimiento (es incómoda) Argumento: la historia de un hombre que necesitaba trabajar y robaba taxis cuando estos terminaban su horario. Portaba viajeros y luego los devolvía y él se reembolsaba el importe del recorrido. Robar para trabajar podría ser el lema del film.Pero este simple lema, ¿será una advertencia y práctica para que la gente trabaje en el futuro? 

José, el protagonista, inmigrante del Sur en Cataluña, tiene su bagaje de obrero en una fábrica. Cuando las cosas van mal no es solo que no tenga trabajo, es que no tiene una vida familiar ni digna ni amable. Una existencia quebrada, con la mujer, con el hijo. "Vienes aquí cargado de ilusiones, pero las ilusiones son casi siempre mentira", dice con esa conciencia de frustración del emigrante al que la experiencia ha devenido truncada. De ahí que sus conclusiones sean amargas y a punto de desesperación. "La sociedad te exige un comportamiento y dicen que a cambio te ofrece seguridad. Mentira podrida, la sociedad no te ofrece nada."

En esa espiral de relaciones, compromisos, hipotecas, reglas sociales...todos nos creemos algo hasta que falla lo fundamental, el ganarnos la vida. Pero con sus secuelas de diverso cariz que enmarrana todo. José lo ve claro desde su precariedad y carencia: "Trabajar, trabajar, trabajar, trabajar...Cuando se queda uno en paro la falta de dinero es un problema, pero hay un montón de problemas. ¿Sabes qué es que un hijo no te respete? Y delante de mi mujer, ¿quién soy?"

Alguien de la película parece responder desde otra esfera de reflexión: "En esta sociedad no eres nada ni nadie sino como trabajador y esta paradoja se transforma en angustia." En esa circunstancia debe estar un número considerable de conciudadanos que están perdiendo el norte: el de las conductas, el de las ideas, el del futuro. Pero José busca. El apoyo, la salida, a su modo la lucha. Desde un escepticismo al que no renuncia, pero tampoco renuncia a seguir en pie. "¿Es que vosotros veis otra vida sin trabajar, no siendo ricos?" espeta a alguno de sus compañeros de fatigas con los que va estableciendo una ligazón. Su realismo sufriente le ha hecho demasiado crítico incluso para quienes le ofrecen alternativas, rebeldía, conciencia política..."La equivocación vuestra es pasar la vida con esa pasión. La mayoría de la gente lo que busca no es la felicidad, la mayoría se conforma con no sufrir demasiado." Un programa personal de mínimos que se comparte con amplitud.

José está perdido, no ve claro, no se centra. Pero vive con los pies en la tierra: "Un amigo mío decía: quiero vivir hasta que me muera. Si lo piensas parece primero simple, pero no es tan simple.Eso es lo que yo quiero, no un futuro. El futuro ya está llegando. El tiempo lo quiero vivir ahora, y arreglarse en la vida eso es lo tiene que hacer cada uno." Pero ¿solo existe el camino de que cada uno aguante su vela? José no es tan simple como a veces su pesimismo y desánimo parecen indicar. Tiene dificultades para expresarse con los otros, los hombres de la conciencia, de la intelectualidad, de la organización colectiva, con los okupas con los que vive para sobrevivir y para que la policía no le localice...con todos con quienes traba relación. Pero no tiene en modo alguno dificultad en ejercitar su capacidad de pensamiento crítico. La última frase de José en la película no es menos dura que la del comienzo: "Yo hasta hace poco he vivido pendiente de un futuro que ya sé que no va a existir. Yo lo que quiero es existir, vivir." ¿Cuántos hay así?    







6 comentarios:

  1. Oh, gracias por esta aportación, no conocía esta película. "Yo lo que quiero es vivir hasta que me muera", extraordinario propósito, un sueño casi inalcanzable para todos los que sólo sobrevivimos. Un abrazo!

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    1. A veces, Fedora, vivir implica una dosis de surrealismo hasta con el ejercicio de la palabra cotidiana. Lo más obvio puede tener sentidos más profundos y proyecciones insospechadas. La película me ha interesado, tiene su miga. Un abrazo.

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  2. Muchas gracias por esta interesante entrada. Sólo se sabe lo que se pasa sin dinero alguien que está sin dinero. Puedes creer que lo entiendes, pero no. Hambre sólo sabe lo que es quien la ha pasado.
    Abrazos y una sonrisa que no quiere desaparecer, a pesar de todo.

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    1. Tal como van las cosas, vete a saber dónde llegaremos...Gracias, la sonrisa se agradece, aunque cuesta cada vez más recuperar la carcajada.

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  3. muy interesante,
    en mi caso, quisiera vivir un tiempo más (en la memoria de alguien) sino, mi vida habría sido una tontera
    saludos

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    1. Sentir la vida dentro de nosotros cada día, Omar, sean cuales sean las formas es para mí suficiente. Y parte de ese sentir es también el pesimismo, la confusión, la rabia, la búsqueda, el compartir...No, la vida no es el Hollywood dulzón, me enseñó más toda la serie negra, jaj.

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