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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








jueves, 17 de octubre de 2013

Carta para Engracia




Querida Engracia. Me acuerdo perfectamente de ti, de tus largas coletas morenas y de tu pizpireta cordialidad. ¿Cómo iba a olvidarme de aquella niña que hablaba no tanto por sí misma como por los demás niños de la colonia? No, en modo alguno he olvidado remitirte la muñeca. No pienses eso. La demora no ha sido olvido. Las circunstancias de mi trabajo y lo que les está sucediendo a muchos hombres en el continente me tienen absorbido. Donde me encuentro no siempre tengo libre disposición para cumplir mis compromisos personales, como el contraído contigo. Ahora tengo unos días de asueto y voy a disponer el envío de lo prometido, lo cual te haré llegar provechando la visita de un amigo íntimo a la zona donde estáis. Aunque si consigo permiso de mis camaradas superiores acaso sea yo mismo en persona el que me presente; pero por si acaso no te hagas muchas ilusiones. Cuenta con mi regalo de modo inmediato. No te haré llegar una muñeca, sino dos. Dos por esos dos sobresalientes. ¿Sabes que tienes una caligrafía admirable y una redacción fluida? Dos por todos esos "Bien" que has sacado en las demás asignaturas. Dos por reclamármelo dos veces, con todo tu derecho y tu valor firme. Y, aunque no quiero anticiparte más, creo que habrá otras sorpresas. A una chica tan valerosa como tú poco puedo decirle. Tu capacidad de iniciativa al reclamarme lo que te había ofrecido me entusiasma. Te animo a que continúes aplicándote, porque ser niño es sobre todo ser activo, ingenioso e imaginativo. Solo aprendiendo se puede ser libre todos los días de la vida. Solo sabiendo se desarrolla la generosidad y la concordia entre los humanos. Haz cuanto esté en tu mano por llevarte bien con tus compañeros y por hacer más felices a quienes veas más desdichados.  Un fuerte y saludable abrazo de tu siempre amigo

Federico. 



(La carta manuscrita reproducida en la fotografía venía ayer en un suplemento de temas rusos en El País y me conquistó. Alguien tenía que inventarse una respuesta, aunque sea tardía)


17 comentarios:

  1. Muy ibteresante el tema de las cartas sin contestar. No tiene, quizá, mucho que ver, pero me ha recordado a Ovidio pasando a limpio la voz de sus "heroidas". Qué curioso cómo el pensamiento y la oralidad se solidifican en forma de grafía.... Y qué duda cabe que la señorita Engracia fue otra heroína de su tiempo: no sólo por los sobresalientes en lengua castellana y escritura, sino por el cierra de la carta en esas fechas tan obscuras...

    Un abrazo,
    PeterP

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    1. La grafía que materializa de otra manera el pensamiento (y también los deseos, ¿o estos son pensamiento bajo otras formas?) son un hallazgo en la historia de la humanidad. Engracia se merecía respuesta, por cierto ¿qué sería de ella tras las etapas que aquel gran país atravesó? Da escalofríos pensarlo...pero las grafías nos permiten incidir en ello. Cuídese de Ovidio, siempre hay que cuidarse de él (y de algunos otros menos citados, ¿por qué no Cátulo, Píndaro...?

      Un abrazo.

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    2. PPan. ¿Pueden las emociones, sueños, deseos y sentimientos hallar un pasillo directo hacia la expresión, sin que se transformen antes en pensamiento? Mitos/Logos...piense en ello.

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    3. Puede que sí lo tengan, claro. Se me viene a la cabeza cierto imaginario colectivo, el inconsciente, el arte en general, ¿puede ser?

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    4. Podría ser, indagaba en esa dirección...pero a veces todo es un totum revolutum, me imagino todo tipo de manifestaciones: sensoriales, de pensamiento, instintivas, emocionales...dándose codazos a ver quién llega primero a un especie de conversión del caos, jaj.

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    5. Consiga el ensayo de J.E. Cirlot "Los sentimientos imaginarios". Nada, cuatro paginitas. Se lo recomiendo. Si tiene dificultad en encontrarlo, yo se lo puedo pasar. Ya me dirá.

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    6. Me pongo a ello, PPan. ¿Viene incluido en alguno de sus tomos de obra poética?

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  2. Hermosa carta. Por un momento he imaginado que era real y me ha emocionado. A la vez me ha llevado a tiempos actuales, en que los niños están tan alejados del sentir que aquí se expresa, ya que están en otras órbitas. Intento transmitir estos valores de empatía y solidaridad, de tener conciencia responsable y también que permita la "locura" y me doy cuenta que choco con la pared en muchas ocasiones y quiero creer que de algo sirve... Nuestros pequeños están en otra órbita porque quizás también nosotros lo hemos potenciado, los adultos. Seguiré trabajando por la utopia, por los valores humanos, porque sigo creyendo en las personas, aún con todo lo que estamos viviendo.

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    1. Eh, que la carta es real, Sonia, uno solo es un mensajero del destino, jaj. No es difícil. Todo es cuestión de ponerse en la tesitura, trasladarse a aquel tiempo a aquel territorio, a aquella circunstancia, a ver el mundo desde aquella Engracia. Qué hermoso nombre, ¿como la nombrarían los rusos? Seguro que con una dicción perfecta, se les da muy bien a los eslavos pronunciarnos. Lo que más me gusta de tu comment es que hayas hecho tuya la carta, pues tus opiniones sobre ese trasladar valores me da que te ha hecho pensar el texto, quehay un grado de identificación, que te has acercado a Engracia. No dudes que aunque a veces te parezca hallar una pared tu mensaje acerca de los niños llega, porque una pared siempre tiene fisuras, siquiera piénsalo así, y hasta muro de cemento ceden...claro que hoy día los muros llevan pantallas retina o de plasma y todo lo que conlleva y eso ya no sé si se penetra, pero acaso sí, acaso con los mismos medios se puede hacer llegar mensaje que re-valoricen la visión vacía que pulula por ahí. Claro que los adultos hemos potenciado mucho en sentido negativo. A un niño lo peor que se le puede hacer es repetir muletillas, por ejemplo, o invocar recurrentemente ejemplos que no puede sentir propios. Sigue con el alma abierta en pos de lo aparentemente imposible (otros lo llaman tendencia utópica) y creer e las personas no hay más remedio que creer, para bien y para mal, todo sirve para saber a qué atenernos y qué podemos esperar de cada cual. A mí lo que más me preocupa siempre es que la mentalidad colectiva dirigida suplante la capacidad individual, libre y prospectiva de cada ser humano. Además de que sentir que tienes pensamiento propio (y pensamiento propio debe ser siempre díscolo e indagador, incluso transgresor) es un verdadero placer, un gozo, un sentirse alguien, gota que hace océano y que por lo tanto puede decir, podemos decir, somos océano. En fin, que hoy me pillas optimista, simplemente.

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  3. Que hermosa tu respuesta, Fackel, me imagino a Engracia leyéndola, y sonriendo.
    Me quedo un poco pensando en si Federico pudo o no escribirle algo parecido, sí sucedió o no, o tan sólo quedó constancia de esta carta, sin contestación por su parte.
    Gracias, un abrazo.

    Ío

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    1. Federico no pudo ir a llevarle las muñecas, así que Engracia volvió a escribir otra carta y para demostrar lo que progresaba además lo hacía en ruso. Federico anda traduciéndola. Pero los giros le confunden, pues piensa aún la niña con mentalidad de pasado español y aunque el espíritu Dovstoievski está presente y es muy cervantino la niña es niña y no alcanza a precisar y a dejar de lado equívocos.

      Gracias, Ío, siempre eres bienvenida desde tu mundo de poesía latente a mi blog.

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  4. Me encanta la respuesta que has dado a la carta, y en particular la frase "ser niño es sobre todo ser activo, ingenioso e imaginativo" ni a Engracia ni a ningún otro niño le deberían cortar sus alas. Los niños, especialmente los que aún no han sido domados, tienen mucho que aportar, y deberíamos escucharles, su osadía puede darnos alguna que otra lección.

    Un abrazo muy grande, tu escrito me ha conmovido.

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    1. Ana, que no es difícil responder al pasado. Además resulta un incentivo. Si me dicen que a estas alturas de mi vida una niña desconocida y lejana va a hacerme pensar...Y va a suscitarme sentimientos, emociones, y manifestaciones generosas...Hasta hoy mismo, según os respondo en los comments me siento diferente a otros días, no parezco ser yo mismo, no me siento en el pesimismo atroz que muchos días me embarga y muchas lunas me martiriza. Es como si mis grafías (atenta también, PPan) no fueran solo expresiones de pensamiento y como si las emociones encontraran una acción directa sobre la propia capacidad de expresión. Ay aquello que parecía tan contradictorio y antitético como Mito y Lógos, acaso no lo está, acaso es el mismo discurso, proceso, camino...Me ha gustado eso de los niños que no han sido domados, sí, puede que esos tengan más posibilidades de ejercitar su interior libre, pero no es fácil verlo. Sé de uno que se dejó domar hasta límites increíbles...en apariencia. Siempre tenía un mundo paralelo que generó más mundos paralelos, concéntricos, ¡para poder ser solo Él! No eliminaba influencias, sometimientos, imposiciones, pero la experiencia la catalizaba siquiera con imaginación y fantasía, ¡y también con un mundo rico de deseos y de sueños! El ser humano tiene unas capacidades inmensas, claro que hay que favorecer su libertad, pero la creatividad emerge de los terrenos más áridos. ¿No es bellísimo el cactus?

      Feliz día y acepto ese sentirte conmovida.

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    2. Me gustan más las margaritas que los cactus, supongo que es mi forma de ser. Aunque reconozco que la aridez de la vida te hace descubrir mucho más que la placidez de los momentos felices, que no estimulan precisamente la creatividad. Pero en el caso de los niños, creo que intentar que crezcan felices les dará un colchón de seguridad que les vendrá bien en el futuro, y creatividad les sobra en cualquier circunstancia.
      Te deseo un buen fin de semana, y que el pesimismo, que desde luego aporta, no te robe los sueños que nos hacen poner un pie delante del otro cada día. Bsos.

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    3. Totalmente de acuerdo, Ana. Pero que dice mi cactus que tengo por ahí que no hable nadie mal de él, que es pacífico y exige poco, jaj.

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  5. Aquellas niñas se ganaron todas las muñecas del mundo, las que la intolerancia les negó.
    Te felicito por tu respuesta, has dado el tono exacto de la ternura, estoy seguro que Federico hubiese firmado esta misiva.
    Salud
    Francesc Cornadó

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    1. Aquellas niñas son las que tendrían que ser recordadas hoy y aquí, y no los impunes criminales que las expulsaron con su barbarie. Ese tipo de personas y los miles que aún andan por el sotobosque y las cunetas son con quienes tendríamos que tener deuda.

      Gracias por tu opinión, Francesc, que tanto estimo.

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