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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








miércoles, 11 de septiembre de 2013

Las grandes alamedas






No sé si alguna vez acaban abriéndose las grandes alamedas. Pero la metáfora es preciosa. Las alamedas traen la presencia de un vínculo entre vegetación, espacio y humanos. Son una especie de ubicación de la naturaleza en medio de las ciudades que los hombres han levantado.Traen la calma, la normalidad, la convivencia, con todo lo relativo que estas características suponen. Con todos los altibajos que nuestra condición permite. No obstante, hay gente que, aprovechando su poder, luego su fuerza bruta, hace zapa más o menos velada, pero continua para que las grandes alamedas no sean lugar de tránsito para todos. Y, cuando la vida de las gentes escapa a su control, están dispuestos a cerrarlas. Poco a poco unas veces, de sopetón, violentamente, otras. Hace tan solo cuarenta años sucedió una de esas barbaridades de la historia y de los hombres, que se ha repetido en diversos lugares del mundo, por supuesto. Aquella nos tocó especialmente a los españoles. Aún recuerdo cómo me enteré de la noticia del golpe del Ejército chileno contra su gobierno legítimo, en el autobús por un comentario de un amigo con el que me encontré. Aquí teníamos aún la dictadura, que todavía derramaría sangre y produciría dolor, no obstante su descrédito y estar tocada del ala. Quien me lo dijo estaba en el partido clandestino más fuerte y organizado del espectro político. Recuerdo que debatimos en estos términos. El fracaso de la vía pacífica, aventuré yo sin demasiado conocimiento. Por el contrario, el otro, más sólido en la defensa de la estrategia y táctica de su partido insistía en que no, que la vía pacífica aún podía ser,  no obstante el golpe en Chile. Naturalmente él afirmaba esto para defender lo que su organización auspiciaba para España. El debate del momento entre los dos era lo de menos. Lo peor: la convulsión y el dolor que sentíamos por lo acontecido a los chilenos. Y la desesperanza porque en nuestro país ni se abrían arboledas ni plazas ni calles ni patios. Algo que ya veníamos oteando desde hacía tiempo se confirmó aquel 11 de septiembre de 1973: el imperio estadounidense conspiraba contra las democracias por doquier. Y no se andaban con chiquitas: derribaban gobiernos, ponían otros de su palo, proporcionaban negocio a las multinacionales, armaban hasta los dientes a los dictadores. El espíritu independentista y respetuoso de George Washington no se exportaba precisamente a los continentes. Como recuerdo dejo aquí el último discurso de Salvador Allende que, aun siendo político, es también literario, esperanzador y entrañable. Personalmente pienso que los derrotados lo son para siempre.


  

6 comentarios:

  1. "Un niño jugará en una alameda
    y cantará con sus amigos nuevos,
    y ese canto será el canto del suelo
    a una vida segada en La Moneda."

    Ahora pretenden segar el mismísimo útero del Mediterráneo. Canallas.

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    1. Milanés cantaba. Pero el recuerdo debe seguir siendo Memoria para evitar se repitan las historias. ¿Suficiente? El útero mesopotámico ya lo violaron, ahora el sirio queda a su merced. Es como si hubiera odio al origen de las culturas. Bueno, qué decir de un país que se cargó a las propias culturas autóctonas indias.

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  2. Había leído este discurso, pero es la primera vez que lo escucho. Los ruidos de fondo, al margen de la voz, lo hacen aún más conmovedor.
    Es un discurso que me entristece y me emociona a la vez, porque creo en la esperanza, incluso contra todo pronóstico, y que siempre habrá alamedas si hay gente capaz de invocarlas. Pienso que la violencia y el engaño se crecen con la apatía y el desánimo, y que sólo cabe resistir a la tentación de darlo todo por perdido, aún cuando la situación nos supera.
    Un abrazo.

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    1. Sí, hacía tiempo que no lo oía, a mi también me conmueve. Me gusta la idea de que siempre habrá alamedas si hay gente capaz de quererlas, invocarlas. Un abrazo, Ana.

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  3. Los verdaderos úteros, los ciertos, los reales aguardan; están por estremecerse y cuando se reVelen, las grandes alamedas estaran fluyendo...Esplendentes

    Hola soy Kova, gracias por visitar a Xundra Magoni; bienvenido a mi place.

    Un placer conocer tu espacio

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    1. Pues ya va siendo hora de que lo hagan, milenios nos contemplan, pendientes del esplendor. Bienvenida tú también.

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