.

.

La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







lunes, 15 de octubre de 2012

Fragmentos múridos




Transcripción de los fragmentos múridos hallados tras el derribo del Gran Edificio del Orden, en pleno centro de la ciudad ideal. Su estado roído ha causado la pérdida de algunas partes del texto. No obstante, creemos que está provisto de cierto grado de coherencia. Teniendo en cuenta que están escritos por algún habitante del inframundo con una considerable disposición al entendimiento con nuestra especie, nos parece que se deberían valorar. Mantiene o bien la estructura de una carta al uso humano, no exenta de buena voluntad, cuyo destinatario desconocemos, o bien reviste la característica de un manifiesto dirigido a la sociedad humana. Los exégetas no se ponen de acuerdo al respecto.

(Nota. Los puntos suspensivos indican aquellas zonas de texto desaparecidas) 



"...porque ahora es ese momento que los humanos denomináis medianoche. Cuando los ruidos empiezan a reducirse y os recogéis y aparentáis no existir. Yo te escribo. Las ratas no sabemos de horarios. Nosotras nos movemos por necesidades perentorias. Consolidamos nuestra supervivencia a cada instante, y nuestro calendario es la reproducción. La capacidad para procrear en abundancia nos lleva a formar parte de todos los territorios, aunque penséis que los ocupamos para haceros competencia y perjudicaros y porque también...

...algunos de vosotros nos habéis observado por encima con prepotencia y alardeáis de conocer nuestros comportamientos; pero no os hagáis ilusiones, no sabéis casi nada...Llamáis inframundo a los espacios que habitamos. ¿Creéis que el vuestro es un mundo superior? ¿Pensáis que la luz, el aire y el paisaje os proporcionan paz y satisfacción por sí mismos? ¿O que las ciudades, las fábricas y cuanto habéis alzado sobre el suelo e incluso bajo la tierra os convierte en lo más poderoso del planeta? ¿O tal vez que...

...todos los días observamos vuestras disputas, los sudores que se desprenden de vuestro desgaste, la sangre que hacéis correr, las ambiciones que no aplacáis. Miradnos. Os sorprenderíais de nuestro trajín a lo largo y ancho de las galerías escarbadas bajo vuestros pies. Os alarmaríais de lo cerca que estamos. Oímos vuestros ronquidos por las noches, nos llegan vuestros olores domésticos, percibimos vuestras más agrias sudoraciones...Los llantos infantiles y los quejidos de vuestros enfermos nos asustan; los enfrentamientos que tenéis los padres con los hijos nos entristecen; las desavenencias entre quienes solo sabéis sentiros felices mientras os apareáis nos disgustan; la lucha despiadada entre vosotros por la posesión de las cosas nos confunde; quisiéramos evitar en esos momentos...

...como veis, hemos aprendido a distinguir cuándo estáis desasosegados y cuándo apacibles, cuándo os esforzáis en tener sabiduría y cuándo os abandonáis a la ignorancia, cuando os mostráis confiados y cuándo en alerta. Sentimos, en fin, hasta vuestros silencios. Y eso es lo que más nos desconcierta e incluso nos hace temer. A cambio, ¿qué sabéis de nosotras? Nada, sino...

...ya que nos movemos discreta y prudentemente bajo vuestros pies o en las alturas de vuestros edificios. Solo cuando alguna se despista o es expulsada de la comunidad se nos ve en superficie. Es el terrible instante en que nos atemorizamos y vemos de frente el rostro del hombre y de nuestro final. Y, sin embargo, sois vosotros los que reaccionáis como agredidos...Pero, ¿cuántas veces invadís nuestros territorios? Lo hacéis cuando un pedazo de tierra ha caído bajo la zarpa aniquiladora de vuestros negocios. ¿Cómo os atrevéis a llamarnos roedores a nosotras? Vuestra historia es depredadora, vuestro instinto es invasor, vuestro afán es la apropiación, vuestro comportamiento es el arañazo permanente sobre cada palmo de vida. Llamáis vivir a eso y nos descalificás con vuestro lenguaje sin tener en cuenta...

...hacernos la guerra ¿es acabar con nuestras tribus? Simplemente nos desplazáis, concitáis más temor en nosotras, pero también más odio. No os basta con los choques encarnizados en el seno de vuestra especie que tenéis que imponeros a quienes nos consideráis inferiores. Sois imprudentes y la arrogancia os hunde. Nosotras, antes o después, nos reagrupamos, recuperamos las posiciones perdidas, retornamos al subsuelo del que creísteis expulsarnos. ¿Para haceros la vida imposible, como os parece? No. Para vigilar por vosotros y así evitar...

...huís de las zonas más profundas e inaccesibles de vosotros mismos, despreciando incluso las que simbólicamente habéis levantado para proyectar vuestro pretencioso reinado sobre la Tierra. Pero nosotras estamos en ellas y no sabéis de que modo...

...y sin proponérnoslo nuestros destinos están vinculados, vecinos humanos, por una simbiosis invisible. Hemos recorrido las dos especies un largo camino paralelo. Vosotros construís para alojaros y poner en marcha negocios; nosotras ocupamos los resquicios y las fisuras de vuestros subterráneos para que no triunfe del todo el cemento, el poliuretano, los metalizados constantemente renovados, cada...

...así nuestra existencia preserva un sentido de vida natural de la que vosotros os habéis apartado...

...al borde de vuestro perecimiento, víctimas de vuestros propios inventos, nos tenéis aquí para la renovación. Sin permiso, pero con toda la caridad de la que vosotros os desproveéis. Naturalmente, no lo vais a reconocer. Os lo hemos venido brindando desde el principio de la era de las civilizaciones. Estamos aquí para que, cuando no existáis, podamos tomar el testigo y reivindicar vuestra memoria. Para que alguien, alguna especie nueva, la que sea, acaso nosotras mismas, permanezca y pueda enarbolar un sentido de la vida que no sucumba como la patología suicida de los humanos..."



(Ilustración de Fernando Vicente)



11 comentarios:

  1. Vaya, no me gustan nada las ratas, pero visto así tampoco deberían gustarme los hombres.

    ResponderEliminar
  2. "...así nuestra existencia preserva un sentido de vida natural de la que vosotros os habéis apartado..."

    "Para que alguien, alguna especie nueva, la que sea, acaso nosotras mismas, permanezca y pueda enarbolar un sentido de la vida que no sucumba como la patología suicida de los humanos..."

    Por suerte, parecen tener -al menos la que habla- sentido real de pertenencia en relación al mundo natural -que nuestra especie desprecia-

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. dicen que las primeras en abandonar el barco cuando este se hunde son ellas...

    ResponderEliminar
  4. Francesca, tampoco a mí me agradan precisamente. Pero es que además hemos concitado en ellas nuestros temores y nuestras fobias. Al ser seres del subsuelo, que viven de los deshechos, son algo así como la cara oculta y opaca del espejo humano. No la única.

    ResponderEliminar
  5. Con permiso, un valiente.

    http://periodismoalternativoblog.wordpress.com/2012/10/16/el-ignorado-video-del-congreso-de-los-diputados-por-la-prensa-de-espana/#more-14469

    y la Luna a su bola.
    un abrazo...viajero.
    Tula

    ResponderEliminar
  6. Con permiso, un valiente.

    http://periodismoalternativoblog.wordpress.com/2012/10/16/el-ignorado-video-del-congreso-de-los-diputados-por-la-prensa-de-espana/#more-14469

    y la Luna a su bola.
    un abrazo...viajero.
    Tula

    ResponderEliminar
  7. Es que hay ratas sumamente sabias, Neo, jaj. O algún humano con mentalidad de puente entre especies.

    ResponderEliminar
  8. Aris, bienvenido. Dicen eso, sí, de las ratas y más en tiempos como los que vivimos. Pero hay variantes ratesas que se aferran a lo más mediocre e infame; estas son muy peligrosas porque pueden ser las que causen el naufragio.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  9. Gracias por el enlace, Tula. ¡Cómo no va a ser ignorado con las cosas que dice! Claro que le llamarán demagogo. Pero los datos estám ahí.

    Força.

    ResponderEliminar
  10. ¡Uf! Casi da miedo. ¿Podré dormir esta noche? Llevo un rato dándole vueltas a las partes conservadas del texto y me pregunto qué dirían las que no se conservaron.
    Lo curioso es que es razonable cuanto dicen, ellas siempre han estado ahí, lejos de perecer o extinguirse, saben adaptarse a cualquier circunstancia. ¿Deberíamos aprender de ellas? Las fisuras y resquicios se pueblan de ellas, los resquicios y fisuras de nuestro quehacer desmoronan lo construido.
    ¿Tendremos alguna posiblidad de supervivencia?

    ResponderEliminar
  11. Claro que podrás dormir, Mafalda, las peores ratas son las de guante blanco, y te aseguro que esas sí que quitan el sueño y la vida, de momento se afanan por arrebatarnos el suelo bajo nuestros pies. Claro que si lo hacen ¿de qué van a vivir ellas?

    Sobreviviremos.

    ResponderEliminar