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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







miércoles, 8 de febrero de 2012

ocho de febrero



¿por qué hay tanto silencio ahí fuera? ¿por qué se percibe tanto ruido dentro?;  no oigo ruidos en la casa, le digo ingenuamente, y yo vengo de la calle, donde todo es normal; y él me contesta enérgico: no hablo de la casa, no me refiero a la huerta ni al bosque ni a la ciudad; hay días en que mi interior no deja de emitir una bulla insoportable; como si mi cerebro me suplantara, como si se convirtiera en muchos hombres; se hace sentir la presencia de una legión de antepasados, conocidos o extraños, que llegaran para ajustar cuentas; personajes que, clamorosos y despechados, rodean mi entendimiento; hablan idiomas bárbaros y aquel lenguaje que me parece entender es precisamente el más duro, el más exigente; en días así tengo la impresión de que mi cuerpo está vendido y me parezco insuficiente; las voces de esas huestes esgrimen razones y reclaman que se ejecute lo que no está en mi mano conceder; no, yo no pertenezco a su pasado, la mala conciencia no me aflige; y creo que, en la medida de lo que ha estado en mi mano, he sido siempre sumamente sensible a lo acontecido; eso es lo que me preocupa, que otro personaje tome mi propio personaje y se encare con él; y lo destituya; ¿y qué si lo hace?, me atrevo a saltar; se ha quedado callado, ha cerrado los ojos, pasan los minutos, nada se mueve en la estancia, yo hojeo un libro 





6 comentarios:

  1. Mientras seamos conscientes de que solo son personajes podremos jugar a ponerles el decorado que mejor creamos les corresponda y observar, tal y como estas haciendo, cómo interpretan. Bs.

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  2. No siempre controlamos a los personajes. El guión es prolijo, el reparto complicado, el atrezzo cambiante, el director está perdido, el público nos deja huérfanos (ay el público) Bs.

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  3. Ja,ja, es que puede que te exijas demasiado, evidente, en la misma medida que "produces". Animo hermano, olvidemos el público e interpretemos solo para nuestro amad@, el que vive en lo más recóndito del corazón, la cuestión es encontrarlo y puede ser tan complicado como lo que describes. ¿Contradicción?Bs.

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  4. MJ. Debe ser que nos pasa lo mismo que a San Juan de la Cruz, buscamos la verdad en la noche oscura. Pero esa condición humana yo creo que es lo que nos alienta. Las contradicciones son parte del camino y nos acompañan siempre como fieles efectos de nuestras dudas irresueltas. Buen día.

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  5. siempre interesantes tus reflexiones literarias.
    Te cuentro que he comenzado a leer en estos dìas -La Polietica_ de Fernandez Buey, lo encuentro un libro fantàstico, escrito magistralmente.
    Te agradezco por la indicaciòn.
    un saludo
    Blas

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  6. Blas, me alegra verte por aquí. ¿A que sí es sumamente interesante ese libro? Sabe del tema. Un maestro (por cierto he estado hablando esta tarde con él)

    Un abrazo.

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