.

.

La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.







domingo, 28 de agosto de 2011

veintiocho de agosto (nocturno)



…no lo he contado porque me lo estaba pensando; pero hace dos noches soñé que un tal Ernesto Guevara de la Serna vino a mi ciudad; que también gustaba de hacer fotografías con una cámara y que yo le llevaba por diversas calles que se prestaban a una visión del pasado; él me contó, mientras paseábamos, que había realizado un recorrido iniciático en motocicleta por diversas regiones de su continente porque, aunque había oído hablar de ellas, no se las figuraba; y que aquello le había vuelto más fecunda su mente para retener la vida de las gentes y los paisajes; en este encuentro onírico que relato a grandes rasgos, él me prestaba su cámara para que le hiciera fotos testimonio, así las llamaba él; y él, a su vez y en justa contrapartida me fotografiaba a mí con mi cámara moderna; en un momento dado, pasó alguien al que pedimos nos sacara juntos, pero de pronto aquel viandante se quedó con la máquina y desapareció; anduvimos por diversos sitios y nadie le reconocía, y a mí, que me resultaba tan familiar, me apesadumbraba un poco su presencia; hubo un momento en que yo le preguntaba ingenuamente: y si estás muerto, cómo es que estás aquí, y él me respondía todavía con más sorpresa: no sé, esto tú sabrás…





…y me he estado pensando a ratos, durante dos días, qué razón oscura tiene la otra orilla de mi mente para soñar algo así; hace mucho tiempo que no me dice nada aquel Ernesto Guevara de la Serna; hace años que lo tengo olvidado o, como decíamos en nuestro momento prepotente, que lo tengo superado; nunca coloqué un cartel en la puerta de mi cuarto ni llevé camiseta alguna con su efigie, la que popularizara el genial Korda; cierto que sí gustaba de ver reproducido su icono por muros y publicaciones; cierto que hubo un tiempo en que los jóvenes que queríamos ser eternamente jóvenes, en la extensión más excelsa de la palabra, y también redentores, estimábamos en muy alto grado aquella leyenda; cierto que aquella personalidad la sublimamos en exceso y, emulando una antigua sublimación de la cultura occidental, la vinculamos con el profeta por excelencia del cristianismo; pero no entiendo por qué se cuela en mis sueños una proyección que dejó de tener sentido consciente para mí, de la misma manera que dejó de tener significado convincente la del cristo para mí; no sé a qué juega mi subconsciente; debe haber una partida de tensiones importantes en este momento de mi vida para que lo onírico trate de echar un falso órdago, al que no estoy dispuesto a ceder; mi resquemor por los caudillos, profetas o líderes es parejo al temor que me inspiran; pienso que son la negación de la opción personal por una conciencia libre y activa; que todo lo que implica delegación ciega o rendida en otros revela una concesión y un cheque en blanco de nuestro yo; por eso el sueño me preocupa, porque ¿qué quiere decirme?; ¿que la telaraña nos tiene atrapados a todos y no escaparemos a la araña devoradora?; un desafío: reconocer nuestra insuficiencia y nuestras limitaciones no puede suponer nunca una entrega a los mitos…



(Las fotografías corresponden a la partida de nacimiento del ciudadano argentino Ernesto Guevara de la Serna, que guardo por curiosidad)




4 comentarios:

  1. Nadie mejor que uno mismo para interpretarlo, aunque necesite alg´´un tiempo o mucho tiempo.
    Hasta hace relativamente poco no he podido interpretar bien un sueño recurrente muy muy lejano. Ya si, y me hace gracia.
    En los sueños ajenos como este me abstengo, respetuosamente, dado que el soñador seguro que encuentra la soluci´´on al mismo.
    Siento lo de los acentos. Me encuentro en teclado ajeno. Beso.

    ResponderEliminar
  2. No me obsesiona la idea de interpretar literalmente los sueños. No me pregunto tanto qué quiere decir sino por qué se producen. Buen día, Emejota.

    ResponderEliminar
  3. Suerte la tuya de charlar con Ernesto en sueños. ¿Será que existe cierta alegoría en tus sueños por el estado de esta nuestra España, como dijeran los hombres del 98? ¿Será que alguien habría de recorrerla o incluso las europas, al igual que Ernesto y su compañero para darse cuenta del verdadero dolor que la aqueja? ¿Será que para que nadie nos gobierne y nos guíe primero habremos de pasar por ciertos estadios? Está claro, solos no podemos.

    Sigue soñando, que como decía Calderón...

    ResponderEliminar
  4. Pues no es ficción, Ata. Si lo pienso me quedo atónito, porque no es un personaje que me condicione, en absoluto. Pero el subconsciente es una caja de Pandora que nos reserva tantas memorias y tantos olvidos...Y es que comparto las preguntas que haces, y no voy a añadir ninguna más, puesto que me parecen sesudas y posibles.

    Buena noche.

    ResponderEliminar