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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








miércoles, 11 de agosto de 2010

Maduración

No es el punto, lo sé.
Se está haciendo.
Las hojas son adargas que protegen los racimos.
Las palabras, azadas roturando mi suerte.


Sin embargo ya noto humedecer su jugo
mi garganta.
Este deseo de acidez joven
que al probarla te hace suyo de inmediato.

Todo está calmo.
El orden de los granos, la esbeltez del sarmiento,
la corriente con que el aire mece los zarcillos
hasta un límite imprevisto.


Falta poco, lo sé.
Cuerpo y luz hablan.
Luz y forma hablan.
Hay un pacto secreto con los colores de agosto.

Espero.

9 comentarios:

  1. La luz que llega con la pureza amanecida junto a unas manos ofrecidas pondrán de manifiesto que un dulzor semoviente riega las entrañas de la tierra.

    Saludos

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  2. Todo tiene su tiempo.
    Es un poema magnífico.

    Saludos

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  3. Te vamos a cosechar pronto, hermano.

    Haremos de ti un gran reserva,

    ya eres uva de-sazón profunda

    verso descorchado

    y ariete contra el mundo

    (salve)

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  4. Es un poema sobre la espera, sobre la potencialidad de todo lo que es dentro de lo que va a ser. Somos alma y el sabor de las uvas se adivina en su forma.

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  5. hello


    Just saying hello while I read through the posts


    hopefully this is just what im looking for, looks like i have a lot to read.

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  6. Qué razón tienes, Felipe. La tierra siempre tan semoviente. Pero de lo que acontece exteriormente -aire, fuego, agua- depende también el sentido de sus movimientos.

    Un abrazo.

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  7. Aquí, eso dicen y puede ser. Ya el Eclesiastés lo constataba, supongo que con vistas a otras intenciones.
    Pero ese tiempo, cualquier tiempo, a veces hay que cogerlo (carpe diem) a tiempo (redundancia) Y el tiempo es el instante.

    Gracias por pasarte.

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  8. Stalker, me veo ya en una barrica de roble borgoñón (los de Misuri me van menos) haciendo hip, hip...

    Invoco al prolífico persa. Oh, San Omar Jayyam de las palabras: y tú que lo veas.

    Un abrazo.

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  9. Ramón, plena diana. Es eso y algo más, claro.

    Salud y goce sensorial por esos paisajes.

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