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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








martes, 20 de julio de 2010

Malditas las autoridades del mundo


Malditas las autoridades. Las autoridades inexistentes. Ellas son la anarquía despiadada, no la creativa. Ellos el gobierno del caos. Y me refiero a las mundiales. Y más en concreto a las occidentales. Sí, a esas que proceden de lo que el Vaticano, en su soberbia malsana, denomina la cultura cristiana. Como si la cultura fuera la religión. Las que nos rigen. Las que incumplen las leyes y dejan sin contenido las reglas de juego de las sociedades. Malditos. Todos.

¿Recuerdan ustedes un nombre o una palabra o un sonido que decía algo así como Haití? Digo un vocablo. No un país, porque no existe. No un estado, porque no existe. No una entidad reconocida, porque se ignora. Debe quedar por alguna parte del Caribe un espacio que dicen que tiene una nominación, que fue diezmado por un terremoto. ¿Oyeron hablar ustedes de cierto terremoto no lejano en un lugar llamado Haití? No, no lo oyeron. O sí, pero las palabras, incluso las mediáticas, se las lleva el viento. No el buen viento. Sino el pésimo viento de las autoridades. El putrefacto viento de la Historia. El descompuesto viento de nuestro desinterés. Dicen que en ese supuesto lugar queda gente. ¿Será cierto? ¿Gente abstracta? Ah, vale, lo abstracto se pierde, y nuestras conciencias se limpian, ¿se limpian?, por mediación de las onegés.

Uno ya no sabe qué debe creer. Se guía por el olfato más que por la información. Uno escucha en alguna información secundaria, perdida, que la multinacional Monsanto, sí, esa que se dedica a hacer negocio con todo lo transgénico habido y por haber, regala a un país casi inexistente semillas de maíz adulterado. ¿Piedad? ¿Altruismo? ¿Amor? ¿Entrega? ¿Justicia? Oigan: simplemente negocio. En mayúsculas: NEGOCIO. Hoy se lo dan, lo justito, para que esa desconocida propiedad de la tierra de un desconocido Haití le coja el gusto. Para que las plantaciones y las cosechas del futuro sean ya de maíz transgénico. Haití: un nombre, un espacio, una sociedad, un territorio…para que una transnacional se apropie para sus perspectivas e intereses de empresa.

¿Qué nombre tiene esta acción? Yo ya dudo de los nombres, de los conceptos y de las leyes. No, no dudo. Cada vez soy más descreído. La miseria de hoy de unos es negocio para mañana de otros. Pero, ¿dónde las autoridades? Subsidiarias, secundarias, vendidas. Tampoco tienen nombre, aunque presuman de renombre. ONU, USA, UE, OIC, FAO, FMI…vocales y consonantes indefinidas. Menudo futuro nos espera. El de la maldición. ¿O hay otro? ¿O queremos que haya otro? Si existe un gobierno del mundo que se ajuste al término, que venga Belzebú y lo vea.



PD. Consulten, consulten informaciones libres que circulan sobre el tema por internet. Antes de que privaticen las opiniones de internet.

15 comentarios:

  1. ¿Descreído?...¿Sólo sé que no sé nada?...Esto es cómo el ratón que se lo lleva la ríada !Sálvese quien pueda!
    Ay del que no se indigne! Ay de la impotencia! Ay...Ay...Ay!
    Hermano, ¿nos hacemos anacoretas?
    Venga !vamos a buscar una montaña de roca inalcanzable!
    Ay del que descree! (¿quien dijo eso?)

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  2. Era una manera de decirlo, Saga. Ciertas cosas están muy claras. Pero me gusta incitar a ciertos descreimientos, jaj. O acaso no era el término apropiado. Si encuentro otro más adecuado, tranqui que lo modifico; no me duelen prendas ni me tengo que presentar a elecciones (que, por otra parte, los electos, salvo honrosas excepciones, son los que más cambian de opinión)

    Ni hablar de buscarnos una roca más. ¿No somos acaso Sísifos portando el pedrusco y subiendo y bajando la montaña cotidianamente? Ya tenemos bastante. Además, no hay lugar donde uno pueda huir, esconderse o sentirse a cubierto, aunque, en ocasiones, lo parezca.

    Seamos cada uno dentro de nosotros el espacio de refugio, de expansión, el paso entre territorios, la roca cuando deba ser y la arcilla cuando sea preciso. Uf, demasiado para una vida relativamente breve, ¿no?

    No tengo ni idea de quién pronunció ese lamento. Seguramente alguien que estaba a punto de dar el paso.

    Buen día.

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  3. Fackel,
    me pasa lo mismo. Ayer escuché la noticia y me dió una rabia que no se puede expresar.
    Hace tiempo en Haití quitaron a los campesinos la posibilidad de cultivar arroz que era su medio de supervivencia. A partir de ahí se importa subvencionado de EEUU. Ahora quieren hacer lo mismo con el maiz transgénico. Las semillas que les regalan son tan destructivas que después de la primera cosecha deja el suelo improductivo y las semillas para siempre tendrían que ser las transgénicas.
    Los productos Monsanto son tóxicos, destructivos, llenos de fungicidas y pesticidas que matan...

    Y por otro lado, ¿Dónde están los millones de euros recogidos por ONG,S y demás después del terremoto?. ¿Dónde?.

    Yo soy muy escéptica y no creo en los gobiernos ni en organizaciones de ningún tipo. Y la iglesia una de las más mezquinas, corruptas, infames que se ha inventado nunca. Los más vividores y sinvergüenzas.

    Cuánto te comprendo en la indignación...

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  4. Las tragedias y sus negocios.
    Es triste

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  5. Concuerdo en todo, Fackel, salvo en una cosa: el Vaticano. No, Fackel, no puedes arremeter contra el Vaticano :), porque ahora están las transnacionales. Hoy la religión no son las iglesias, las iglesias son las grandes superfícies distribuidoras de grano "alimentario".
    Acabo de escribir un post que acaricia "el tema" solo muy por encima: el Renacimiento, embrión del antropocentrismo, sí que fue subvencionado por el Vaticano. Basta con ver Santa María di Fiore. O con leer algo sobre Miguel Ángel y ver lo bien que se llevaba con el papa, sus tira y afloje a la hora de pagarle la nómina al maestro. Por entonces, la gran multinacional sí que era el Vaticano: mucha cháchara con la supuesta caída del medioevo, pero ¿a qué nivel?¿a nivel artístico?¿y qué es un arte presuntamente radical si está subvencionado por aquello mismo que critica?
    Y seguimos funcionando igual. Por eso Haití (que exporta vudú a los EE.UU, me parece estupendo).
    Beso

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  6. Say, se siente uno reconfortado al encontrar sensibilidades análogas. Gracias.

    Por otra parte, veo que estás mejor informada que yo sobre el tema. Comparto tu escepticismo y eso no significa ignorancia. Tenemos que tener muy claro de dónde vienen los problemas, las injusticias y las mezquindades, como tú dices. Lo único que me preocupa es que el escepticismo pueda acabar en apatía. Yo apuesto por un escepticismo constructivo y crítico. Todo va muy deprisa y antes o después tendremos que afrontar respuestas. Las sociedades se ven abocadas a darlas.

    El mensaje de los potentados de la Tierra ya va cayendo: o nosotros o el caos (nada nuevo, siempre dijeron lo mismo)

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  7. Sí, Aquí, y más que triste es injusto. El mercado aparece como línea de flotación emergente y fundamental. Lo demás -la evolución de las sociedades, el reparto de la riqueza, los derechos y libertades...- todo eso es para ellos subsidiario.

    Un abrazo.

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  8. RAB. Cité al Vaticano tangencialmente, míralo. Por supuesto que las que dirigen el mundo incluso antes de que acabaran los postconolianismos ejercidos directamente por estados. Aunque no olvides la largo mano transnacional de la Iglesia y sus vínculos en los reinos de este mundo.

    Por lo demás, estoy de acuerdo y mira, agradezco esas ideas sobre Iglesia y Renacimiento, me vienen bien.

    Eso último que citas y suena divertido. El mercado de vudú haitiano en USA, ¿qué niveles alcanza?

    Un abrazo.

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  9. Sobre el tema de Renacimiento, manierismo, Iglesia y mundo ilusorio pienso escribir en mi próximo post. Al respecto te recomiendo la biografía novelada, que quizá ya hayas leído, de Buonarrotti titulada "La agonía y el éxtasis" (ya descatalogado, aunque supongo que en Iberlibro podrás conseguirla usada).
    Lo del vudú. En Rodhe Island es de lo más normal ver fetiches de todo tipo flotando por el río... cosas raras, telajuros que el mundo vudú les hace a los gringos.
    :+

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  10. Aparte de los ríos de tinta que se escribe sobre el tema
    ¿Qué podemos hacer a nivel personal?

    Mucho.

    Cuesta moverse de nuestras cómodas sillas.

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  11. Bueno, no olvidemos el efecto mariposa.

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  12. RAB. Lo tendré en cuenta, gracias, pues.

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  13. Aquí. Mucho. ¿Algo más que un adverbio de cantidad?

    Gracias por opinar.

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  14. Fackel:

    arde de rabia. No claudiques. Te seguimos en la lentitud, el silencio y la contra-dicción.

    salve

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  15. Claudicar no está en mi ánimo, Stalker. Aunque a veces la impotencia me paralice. Y las contradicciones cotidianas me confundan. Articular fe en las alternativas con la rabia que te exige acción/reacción no es fácil para los que nos hemos dado muchos tortazos ya. Temo siempre los cantos abundantes y mediocres de las sirenas, aunque es inevitable que existan y acaso deban existir para animar la vida. Pero también están listrígones, cíclopes, etc. (te suena todo, ¿verdad?)

    Y el viaje debe ser largo...para poder decir algún día que hemos viajado, que hemos vivido, que hemos experimentado y conocido.

    Un abrazo y otro por estar ahí, atento a mis pasos menores.

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