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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








lunes, 4 de enero de 2010

Albert Camus, cincuenta años después


Gozaba de mi propia naturaleza, y todos sabemos que en eso estriba la felicidad, aunque para aplacarnos mutuamente finjamos a veces condenar estos placeres tildándolos de egoísmo.

Del libro La caída, de Albert Camus.


¿Qué es un hombre rebelde? Un hombre que dice que no. Pero si niega, no renuncia: es además un hombre que dice que sí desde su primer movimiento.

Del libro El hombre rebelde, de Albert Camus.


Hoy cuatro de enero han trascurrido cincuenta años desde la muerte del escritor Albert Camus. Imprescindible, el autor de las extraordinarias La peste o El extranjero tiene además una obra ensayística amplia. Y una novela especial titulada La caída, que siempre me pareció de la misma talla que las dos mencionadas. Y un tratado especial titulado El hombre rebelde que sabe a poco. Lo recuerdo aquí, apresuradamente, sólo con un mensaje directo: hay que seguir leyendo a Camus, quien lo haya hecho. Y no esperar más quien aún no lo haya leído. Sucede como con Antonio Machado. Se leen nuevos Camus como se leen nuevos Machados en distintas edades de la vida. Y siempre resultan nuevos, y siempre son un descubrimiento. Ésa es la buena literatura. Ése es el buen pensamiento. El poso de la rebeldía interior y de la resistencia activa que no cede a la mediocridad de los tiempos. Esencial para comprender no sólo el siglo XX europeo sino también la debilidad y la fortaleza de la dual alma humana.


7 comentarios:

  1. ¿ Cincuenta o sesenta?
    Cuando leí por primera vez La peste, era muy pequeña y me asusté muchísmo. Tardé años en volver a leer algo suyo.

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  2. Cincuenta,se mató en 1960. ¿Te asustaste? Pues no haberla leído tan pronto. Corrige y vuelve a ella. Tal vez te sigas asustando, pero de otra manera.

    Buen día.

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  3. ..la leí hace muchos años pero tu sugerencia Fackel la tendré en cuenta..quizás para comprender algunas cosas es necesario haber vivido....
    un beso

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  4. ...obviamente, Tula. A mi me ha pasado varias veces. Libros leídos en mi juventud no me dijeron nada. Retomados años después resultan una sorpresa. ¿Qué ha cambiado? ¿El libro?

    No obstante, aquí pretendía decir que ciertos textos tienen tal hondura, y sucede con Machado mucho, que nos siguen revelando contenidos y visiones a medida que los releemos de ciento en viento. Ahí se distingue a los autores inteligentes y clarividentes, que han sabido captar el alma de los individuos o de las sociedades.

    Un abrazo.

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  5. Ay, Aquí. Disculpas, erré y no te entendí. Corrijo el texto y donde dice digo, digo Diego. Jaj.

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  6. Bueno, Fackel, el libro llega a uno cuando llega y tiene el efecto que tiene, lo mismo que a cada uno le llega el amor a una edad, que -por supuesto- es la suya, la que conviene. Te leo esa frase de Camus del principio y veo que sí que la felicidad tiene que ver con seguir nuestra naturaleza. He sido feliz en un bar tomando una copa. Sitios en que estás cómodo, en que te encuentras contigo. Esos sitios tuyos, esos lugares (pueden ser autores, habitaciones, esquinas o calle, discos...) enque eres tú. Un abrazo.

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  7. ¿Qué decirte, Francisco, sino ratificarlo?

    La comodidad del encuentro es descubrir que no hay abismos con el otro.

    Que el otro y yo navegamos en el mismo barco y sometidos a las mismas mareas.

    Buen y saludable, sábado. Ya veo que estáis pasados por agua, y no sólo por Manzanilla.

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