.

.


La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








domingo, 4 de octubre de 2009

La Negra



Mercedes Sosa, adiós a ti, que no al recuerdo. Éste siempre me acompañará. Aquellas tardes y noches de principios de los setenta en el piso de Amparo. A veces me quedaba yo sólo escuchándote. A veces venían María Eugenia y su extraña pareja, y Alfredo, con quien tantos coñacs se vaciaban, y Santos y su novia, y Pili, que me echaba los tejos, y aquellos compañeros escondidos en el ático de Amparo, a los que la policía política de Franco buscaba encarnizadamente. Qué tertulias apasionadas y divertidas, conjuradas por la mística de tu voz. Qué derroche de esperanzas, de ideas alocadas, de sanas intenciones que se erigían sobre un país que salía de la larga noche poco a poco. Yo apenas conocía tus canciones, pero gracias a los discos que Amparo tenía supe de ellas. Amparo las repetía paralelamente con su voz tierna y de tono bajito, sin eclipsar jamás tu fuerza. Me impresionaban las letras, pero más tu contundencia. Nunca olvidaré aquella energía de tono elevado, echando un pulso a la soledad y a la angustia, que desplegabas en la canción Chacarera del 55. Mientras a otros les conmovían las canciones más reivindicativas, y sin ignorar la melancólica belleza de Alfonsina y el mar, a mi me atravesaba especialmente tu vocerío interpretando la Chacarera de los Hermanos Núñez. Era un puñal aquella estrofa que Amparo -qué sensible receptividad la suya, que a mi me contagió- repetía elevando su menuda voz:


Que me nombre el vino que viene lento,
que me nombre el hombre que está contento,
que se saque todo el dolor de adentro.


Disculpas por la nostalgia repentina. La Negra Sosa se merecía la invocación. Que, no lo ocultemos ni reneguemos de ello, es la evocación de un tiempo ilusionado, de un lugar amplio y compartido, de unos sentimientos sinceros, de entregas generosas...aunque todo, al final, quedóse en unos sueños.

5 comentarios:

  1. Solo una palabra me viene: Pachamama la “deidad inmediata y cotidiana, que actúa directamente y por presencia y con la cual se dialoga permanentemente” ¿o no era así Mercedes Sosa?
    Duerme, duerme Negrita

    ResponderEliminar
  2. Escuché por primera vez a Sosa hace escasamente un año, y me quedé pillada con su voz en una canción que dice así:

    "No pienses que todo está perdido
    yo vengo a ofrecer mi corazón
    Tanta sangre que se llevó el río
    yo vengo a ofrecer mi corazón

    No será tan fácil
    ya sé que pasa
    no será tan simple
    como pensaba
    cómo abrir el pecho
    y sacar el alma
    una cuchillada de amor..."

    Qué mujer, qué presencia!

    Qué nostalgia la de los sueños de juventud...

    ResponderEliminar
  3. Sí, Aragonía, la Negra Sosa era una especie de deidad protectora, exégeta de la cruda realidad de una América Latina sometida a los intereses y expolios de la América anglosajona y rica. Ella popularizó con su energía particular todo el cancionero americano vindicativo y tradicional. Si se calla el cantor...ya sabes...

    ResponderEliminar
  4. Vaya, Rat, nunca es tarde para descubrir a una cantautora americana. Por cierto, pásame el título de esa canción para que la busque, no la recuerdo bien.

    Y ya que mencionas los sueños de juventud: te juro que no me arrepiento de ellos, aunque uno pagó un precio alto. Palpé una humanidad, incluso desinteresada, que no ha sido fácil encontrar después, no digamos ahora mismo...Aunque algo queda dentro en los que vivimos aquella época.

    Buena noche.

    ResponderEliminar
  5. En la penúltima entrada de mi blog he colgado Canto a la Vida, de La Negra. Beso.

    ResponderEliminar