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La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








domingo, 18 de enero de 2009

El horror en Gaza





















¿Ellos son Hamás? De los 1.200 y pico muertos palestinos causados por el genocidio israelí sobre Gaza de estos últimos días, unos 400 son niños. De momento. Ahora piensen: ¿También ellos son Hamás? ¿Es ésta la oportunidad que tienen? ¿No es Gaza un guetto? ¿Se puede tener tanto cinismo que se diga que los civiles palestinos son escudos humanos de Hamás?Uno no deja de sorprenderse de lo que son capaces los en otro tiempo perseguidos, y hoy devenidos en sionistas a sangre y fuego. Ah, y no me vengan con la frasecita de que los que opinamos así somos antisemitas. Siempre me avergonzaron y me horrorizaron todas las persecuciones de la Historia: ya fuera el Holocausto nazi contra los judíos, los progroms rusos anteriormente, las persecuciones de la Santa Inquisición en España y América o el genocidio turco en Armenia. Por citar casos tristemente célebres de la capacidad de terror humano. Por favor, no miren para otro lado. Esto no se puede permitir. Piensen. Actúen. Denuncien.

3 comentarios:

  1. Comparto el horror y la ira ante tamaña barbarie. Es increíble. Las fotos, durísimas, no se ven en todas partes. No hay que cerrar los ojos ante el cinismo, la brutalidad, el doble rasero de algunos...

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  2. el sentimiento de horror es tan fuerte que me supera, va más allá de lo que soy, el verbo se anula, me pasaba -me pasa, aún me pasa- cuando me ponía -me pongo- a pensar en auschwitz: inmediatamente estoy frente al abismo y yo no entiendo nada.

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  3. Sí, Stalker, las fotos son durísimas. No son fotos de prensa para ser publicadas. Corren a través de amigos por los correos electrónicos. Ni el Mossad ni la CIA puede pararlas. No, la fotos no son duras. Son duras la miseria y la muerte. Son duras la opresión y la injusticia. Son duras la pasividad de Occidente y la ignominia de los que ayer fueron perseguidos por el nazismo.

    Y sí, Ana, sí, como tú yo siempre tuve un dolor inmenso cuando contemplaba imágenes de Auschwitz o de Dachau o del guetto de Varsovia, y era asco, era rabia, era vergüenza, era indignación, era renuncia, y las palabras -todas las palabras, las épicas y las líricas- todas ellan morían. Algunos se preguntaron tras la guerra y el holocausto: ¿es posible aún la poesía? ¿es posible la literatura? ¿es posible recrear cuando se ha hecho un ritual de muerte? Lean, lean, señores, a Primo Levi. Y luego dormiten borreguilmente en sus sofás ante el televisor, si pueden.

    No sabéis lo que os agradezco a ambos la sensibilidad que escurre por vuestras entrañas. Estemos expectantes. No fiarse de la era Obama en ciernes. Los poderes son otros y siempre tan negros...

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