.

.


La mitad del tiempo se la pasa resistiendo. La otra mitad indignándose.








lunes, 30 de junio de 2008

Posos


¿Existen los posos del café? Claro, permanece la huella. Pura orfandad. Como en un whisky o en una cerveza. ¿Merece la pena buscar significados entre los posos del café, como hacen ciertos esotéricos? ¿O entre lo sedimentado tras un trago largo o después de un ingerir rápido? Depende del estado de la cabeza de cada bebedor, supongo. ¿Qué interés pueden ofrecer estas menudencias puramente físicas y testimoniales? Uno tiene sus dudas, o mejor, ninguna. Lo realmente interesante es lo que haya permanecido tras una conversación. O a través de ella. Lo que se haya aposentado entre los labios y los fervores del diálogo. Un escudriñar entre parejas, amigos o paseantes circunstanciales que se encuentran y platican. Las excusas para la indagación son variadas. Lo formal es lo que espanta. Lo que queda sobre la mesa es vacuo. Vasos, tazas y cucharillas apenas son testigos mudos de las palabras que se han intercambiado generosamente. Y he ahí lo importante. ¿Han sido auténticas, sinceras, espontáneas, aproximativas...o equívocas, quebradizas, forzadas, distantes, traidoras...? Una ronda de café da para todo. Las vísceras asimilan a la mayor brevedad los licores, pero la voluntad de los hombres seguirá deglutiendo durante horas o acaso días los argumentos e intenciones del encuentro. Pulso a lo inocuo y a lo representativo. Lo flotante se halla allí y también lo pasajero. Lo intencionado o lo arrancado a cuajo de la resistencia del interlocutor. Al final, restos, siempre restos. Las palabras son también absorciones. A veces, vómitos. Difícil el encaje de las palabras, más difícil que una mala digestión o la caída en falso de la bebida. Manchas sobre el fondo de la cuestión, como los lamparones sobre los recipientes. Y más allá o más acá de las palabras hiladas, los silencios. Hay cafés y copeos de silencios. Que hablen las tazas y los vasos. Los contertulios, callaron.

2 comentarios:

  1. Poder conocer el futuro...Y es verdad que -si fueramos conscientes- el futuro está nítido en el presente. Los posos son tan solo una excusa (un argumento). Posos...lo que se posa, lo que cae por su propio peso...Eso somos: la decantación de un poso, al cabo de los años, lo que va quedadndo de todo lo que se evapora: los restos de un idealismo, posos, signos que alguien pudiera leer
    para decirnos algo de lo que perdimos y algo de lo que nos espera. Un abrazo. Francisco Aranguren.

    ResponderEliminar
  2. estás hecho un crack, Fackel. Día tras día te superas a ti mismo. Penetrante entrada la de hoy.

    ResponderEliminar